El primer año de pandemia se ha registrado una destrucción de 400.000 empleos y 900.000 trabajadores en expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), según datos del informe publicado por Asempleo recogidos por Europa Press.

Ocho de cada diez empleos destruidos en este periodo se han concentrado en los sectores de hostelería, comercio y actividades de ocio. En concreto, la hostelería ha perdido casi 300.000 empleos respecto a febrero de 2020, mientras que en el comercio han desaparecido casi 98.000 puestos de trabajo.

Estos retrocesos contrastan con el aumento de la ocupación en las actividades sanitarias (87.100 empleos más) y en las Administraciones Públicas, que sumaron casi 42.000 ocupados entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2021.

Según resalta Asempleo, cuyo informe compara datos de febrero de 2021 con los del mismo mes de 2020, el principal ajuste del empleo en el primer año de pandemia se produjo en el segundo trimestre de 2020: entre marzo y mayo dejaron de trabajar más personas que durante toda la crisis de 2008-2013.

“Entre el 11 de marzo y el 30 de abril 950.000 personas perdieron su empleo, y otros 3,4 millones de trabajadores pasaron a una situación de ERTE. La pasada crisis económica, el mercado laboral español tardó cinco años en destruir alrededor de 3,1 millones de empleos y otros siete años en recuperarlos”, subraya la patronal de agencias privadas de empleo.

Paradójicamente, el informe señala que las provincias que más empleo han destruido, vinculadas al turismo especialmente, son las que presentan un menor exceso de mortalidad durante los últimos doce meses.

Medidas de flexibilidad laboral “fundamentales”

En este contexto, Asempleo destaca que las medidas de flexibilidad laboral han resultado “fundamentales”, tanto las de carácter interno (recurso a los ERTE, teletrabajo) como las de naturaleza externa (ajustes de plantilla a través del trabajo temporal).

Así, la modalidad del teletrabajo en España pasó de representar el 8,3% en 2019 al 19,1% en el segundo trimestre de 2020, al tiempo que más de 3,4 millones de trabajadores estaban inscritos en un ERTE a finales de abril del año pasado, cifra que se ha ido reduciendo, hasta situarse en febrero de este año en unos 900.000.

“La llegada del frío y de la segunda y tercera ola de la pandemia provocaron que los afectados por ERTE se incrementaran alrededor de un 50% entre octubre de 2020 y febrero de 2021, manteniéndose en una horquilla de entre 600.000 y 900.000”, explica Asempleo.

La recuperación del PIB no permitirá a acabar con los ERTE

El presidente de Asempleo, Andreu Cruañas, ha subrayado que el balance de estos doce meses de pandemia para el mercado laboral supone un nuevo retroceso en la superación de los problemas del mercado laboral español.

“Aunque la actividad ha ido de menos a más, desde un enero muy flojo hasta un marzo más dinámico, el trimestre que acabamos de terminar ha sido negativo para el mercado de trabajo”, apunta Cruañas.

En su opinión, el segundo trimestre marcará la reanudación de la recuperación de la economía gracias a la aceleración del ritmo de vacunación. Asempleo estima que a finales de junio el 77% de la población española habrá recibido al menos una dosis de la vacuna y el 41% tendrá ya la pauta completa.

“Con estas cifras, el inicio del verano puede coincidir con un grado de inmunización que permita relajar de manera gradual las restricciones y acercarse más al nivel de actividad previo a la pandemia”, afirma el presidente de Asempleo.

No obstante, advierte de que la recuperación del PIB “no resolverá de golpe” los problemas pendientes en el mercado de trabajo, empezando por la reabsorción de los trabajadores en ERTE, concentrados en los sectores que más dependen del turismo.

A su juicio, cuando se reactive la demanda de trabajo será el momento de impulsar mecanismos que faciliten la movilidad sectorial y geográfica, así como la recualificación de trabajadores que no puedan mantener sus ocupaciones anteriores.