Fernando Valdés, secretario de Estado de Turismo, ha presentado este lunes en Lanzarote la Estrategia de Sostenibilidad Turística en Destino, para la que se invertirán un total de 1.905 millones de euros en los próximos tres años. Dicha estrategia pretende sentar las bases de un nuevo modelo turístico basado en un modelo de sostenibilidad medioambiental, territorial, social y económica.

Se trata de una medida recogida dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ‘España Puede. Elaborada por la Secretaría de Estado de Turismo con la participación de los responsables de turismo de las comunidades autónomas y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), la estrategia establece los objetivos y resultados esperados por los programas de Planes de Sostenibilidad, al tiempo que define las categorías de destino en los que se ejecutarán esas actuaciones.

“Buscamos un desarrollo equilibrado de nuestro potencial turístico, repartiendo la riqueza que genera esta actividad por todo el territorio, generando oportunidades de empleo también en aquellas zonas afectadas por la despoblación”, indicó Valdés.

Según explicó durante su intervención en la jornada a la que también asistió la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, otros de los objetivos que persigue la estrategia son “aumentar la competitividad de los destinos, incorporar la sostenibilidad y la digitalización en la gestión de los recursos, infraestructuras y productos turísticos, así como mejorar la calidad y el capital natural del sistema turístico”.

El plan dotado con una inversión pública de 1.904 millones de euros (incluye 1.858 millones de los fondos Next Generation más 46 millones de los PGE 2021 y 2022) se divide en tres tipologías de destino (turístico de sol y playa, rural y urbano) que a su vez se subdividen en otras categorías, según ha informado Europa Press.

Respecto al turismo de ‘sol y playa’, que representa el 65% del total de la oferta, la demanda turística se enfrenta a un profundo cambio de paradigma competitivo. Por ello la estrategia en este ámbito busca incrementar su competitividad, reforzando la variedad de la experiencia turística, la gestión de esta experiencia gracias a herramientas digitales y a la elevación constante de los estándares de calidad.

En el caso del turismo rural el objetivo de la estrategia es su integración en el sistema turístico cumpliendo los objetivos del reto demográfico y contribuyendo a la desestacionalización, la desconcentración y la distribución de la renta turística. Además, persigue mejorar la calidad de vida de sus pobladores, generar oportunidades laborales, dinamizar espacios sociales envejecidos, generar tejido asociativo y empresarial a escala local.

Para el turismo urbano, que concentra aproximadamente un cuarto de la demanda turística internacional hacia España, la estrategia apoyará la renovación de la oferta cultural y de ocio, ampliar y diversificar las zonas de interés y la puesta en marcha de herramientas digitales que permitan un mejor manejo de los flujos turísticos.

Además, se buscarán mejorar los cascos históricos, la conciliación de usos en los barrios y hacer una apuesta por retos asociados con la movilidad verde o la naturalización de la ciudad.

Cuatro ejes de actuación y dos objetivos generales

El plan cuenta con cuatro ejes de actuación prioritarios: transición verde y sostenible (reconversión de zonas turísticas, restauración ambiental, economía circular, entre otros), eficiencia energética (descarbonización, movilidad sostenible), transición digital (mejorar accesibilidad digital de destinos, personalización de atención al cliente) y competitividad (mejora de accesibilidad, protocolos de seguridad e higiene, entre otros).

Según explicó Valdés, la Estrategia de Sostenibilidad Turística en Destinos responde a dos objetivos generales. En primer lugar, apoyar a los destinos turísticos españoles en un proceso de transformación que los conduzca a convertirse en polos de innovación turística, y que les permita desarrollar estrategias de resiliencia frente a los nuevos retos del ecosistema turístico.

El segundo objetivo sería el de alcanzar una mayor cohesión territorial, “no solo relacionando la oferta y los destinos de cada territorio, sino creando conexiones entre los destinos de distintas regiones”.

En este sentido, Valdés explicó que la Estrategia de Sostenibilidad busca un desarrollo equilibrado del potencial turístico en el conjunto del territorio, al tiempo que pretende consolidar vínculos de solidaridad en el interior de las comunidades, de manera que contribuyan a la solución de problemáticas comunes.

Los resultados esperados de la estrategia son mejorar los destinos turísticos realizando inversiones transformadoras que redunden en la competitividad del destino, así como incorporar la digitalización en la gestión de los recursos, infraestructuras y productos turísticos de los destinos.

En tercer lugar se espera que ayuden a diversificar la oferta de destinos turísticos para contribuir a generar oportunidades de empleo y actividad, redistribuir la renta y favorecer la cohesión territorial y la desconcentración de la demanda. Y en cuarto y último lugar, busca mejorar la sostenibilidad y la gestión del capital natural del sistema turístico, según explicó el secretario de Estado de Turismo.