Pero el alma de toda esta industria ha sido la creatividad. Sin ella, la industria no existiría (necesita ideas originales, estética y puntos de vista que inspiren y gusten a los clientes). ¿Cómo se prepara a la gente creativa para una carrera en una industria global?

Cada vez hay más escuelas de moda que están integrando los negocios como área de estudio. Sin embargo, muchos líderes de la industria cuestionan la utilidad de educar una “mente creativa” en los negocios y que los negocios limitan la creatividad. En este sentido, ¿necesita la experiencia creativa potenciar habilidades más prácticas? Después de todo, la moda existe para satisfacer una necesidad del consumidor, encontrar su sitio en el mercado y, así, obtener beneficios.

“Se puede aprender el negocio con la práctica y trabajando en ciertas empresas, pero si no están entrenados en una forma muy creativa, nunca podrán pedirle a un diseñador ser su ayudante”, dice Walter Van Beirendonck, jefe del departamento de moda de la Real Academia de Bellas Artes de Amberes, donde acudieron diseñadores como Dries Van Noten o Martin Marginela. En este sentido, muchas escuelas de la industria están manteniendo el enfoque en las habilidades creativas, como la mejor forma de convertirse en grandes diseñadores. Otros, sin embargo, consideran que para formar diseñadores de éxito, las escuelas deben educar a los estudiantes sobre otros elementos que componen el negocio de la moda: las tiendas y equipos de merchandising, los fabricantes y proveedores y la tecnología y marketing digital. Aún así, los diseñadores y educadores en las escuelas de moda están buscando un equilibrio entre la educación empresarial y la consolidación de la creatividad.

Pero más allá de todo lo que se enseña en las aulas, hay muchas cosas que uno puede descubrir por su cuenta. Cuando Tommy Hilfiger empezó, con 25 años, en The People’s Place, su primer proyecto en el mundo de la moda, se declaró en quiebra, obligando al diseñador a reevaluar su responsabilidad de mantener una empresa saludable, tanto creativa como financieramente. “Me enseñé a mí mismo cómo funcionaba el negocio y me esforcé en entender los balances, las cuentas bancarias y, en definitiva, todas las matemáticas que se necesitaban para averiguar cómo llegar a ser rentable”, dijo para una entrevista a BoF.

Lo cierto, es que el cambiante mundo laboral ha creado la necesidad de preparar a los estudiantes para carreras que puedan encajar en diferentes roles y departamentos. Pero aún así, muchos insisten que lo esencial es la educación creativa, lo otro viene después. Alexander Wang empezó a trabajar de becario en Barneys, mientras estudiaba en la Parsons de Nueva York. Gracias a este trabajo, aprendió cómo funcionaba todo el aspecto comercial de la industria.