Apple tiene una cultura de empresa sumida en el más disciplinado secretismo que no tienen otras empresas de Silicon Valley. El proceso de reclutamiento de Apple difiere de muchos otros. La confidencialidad y la especificidad lo invaden por completo.

Pero el secretismo no solamente invade los procesos de selección, sino también la posterior estancia de prácticas. Los becarios de cada departamento no saben lo que ocurre en el resto. Es más, algunos edificios del campus tiene bloqueado su acceso para gente ajena al equipo que en ellos trabaja.

Quizá una de las razones por las que el secretismo suele mantenerse vivo son los buenos sueldos. Los becarios de Apple cobran cera de 38 dólares la hora de trabajo, lo que les sitúa en una media de ingresos mensuales de aproximadamente 6.700 euros.

Además, si los becarios de Apple echan horas extra, las cobran. Si pasan de las 40 horas de trabajo semanales se les paga más, lo cual anima a que muchos de ellos hagan unas 60 horas semanales.

Por otro lado está el tema de la vivienda. Los becarios de Apple tiene la estancia pagada, eso sí, deben compartir casa con otros tres becarios de diferentes partes del mundo. De esta forma la empresa se asegura la integración de los empleados y la multiculturalidad.

La integración puede ser también una de las causas por las que los empleados de Apple siguen fieles a la compañía. Los trabajadores de la manzana suelen mantenerse en la empresa entre los 25 y los 35 años en vez de crear ‘startups’ como ocurre en otras empresas de Silicon Valley. Otra causa del éxito de esa lealtad puede ser el alto nivel de incorporaciones de becarios a trabajos de tiempo completo tras el periodo de prácticas.