Cuando una empresa adquiere otra, el proceso es largo y tedioso. En el mejor de los casos solamente implica malentendidos y algunos despidos, pero la realidad es que pueden darse muchas más situaciones fruto de decisiones erróneas de los encargados de dirigir la nueva compañía. Si alguno de los signos que te describimos a continuación se da en tu empresa tras ser absorbida por otra, busca un nuevo empleo cuanto antes.

Tus referentes se van (o los echan)
Si tras una adquisición por parte de otra empresa, los nuevos dirigentes deciden prescindir de jefes competentes y buenos empleados, lo mejor es que comiences a buscar otro trabajo o puede que pronto prescindan también de ti. Una compañía que prescinde de aquellos que funcionan y realmente conocen la empresa que acaban de comprar, es raro que merezcan la pena y difícil que consigan tu aceptación y respeto.

Aumentan los recortes y baja la productividad
Es posible que tu empresa fuera mal antes de que la adquirieran, pero si desde que la compra se ha hecho efectiva lo único que se suceden son recortes y medidas desacertadas que influyen negativamente a la productividad, es el momento de irse. Pueden pasar muchas cosas y ninguna buena. Por ejemplo, que cada vez tengas más trabajo y en condiciones más precarias o que se desmantele tu parte de la empresa.

Los ascensos están bloqueados (los puestos son para los nuevos)
Si tenías alguna posibilidad de ascender pero los puestos superiores están todos ocupados por personas de la empresa compradora, olvídate de ello. Muchas compañías colocan en los cargos vacantes a gente de su confianza en vez de dejar escalar a los que ya estaban en la empresa adquirida. Si esto ocurre en la tuya y tienes algo de visión a largo plazo, márchate y haz carrera e otro lugar.

Tus nuevos superiores no entienden el negocio
Cuando una empresa adquiere otra nueva, es complicado que su filosofía, sus valores y su forma de trabajar se fusionen de golpe. Hace falta mucha comunicación para eso y no siempre la hay. Si tras ser adquirida tu empresa te das cuenta de que hablar con tus nuevos superiores es como hacerlo con una pared, deberías buscar otro trabajo. Tú sabes cómo se hacían las cosas y cómo se hacían bien y estás abierto a los cambios, pero ellos no lo están a aprender y servirse de tu ayuda. Si prescinden de ti, que sea por tu propia voluntad.