Para empezar, y en líneas generales, ¿qué es un youtuber? Bien, un youtuber o un vlogger es esa persona que muestra lo que quiere a través de un canal de YouTube o por otras vías audiovisuales. O sea, lo mismo que el blog pero en vídeo.

Se han hecho más populares los gamers, que en realidad son vloggers grabándose ellos mismos mientras juegan a cualquier videojuego. Estos vídeos son llamados gameplays, similares a los tutoriales primerizos que se publicaron en YouTube al comienzo de la fiebre. Basta con crear un canal y hacer series de juegos con vídeos de quince o veinte minutos de duración.

La mayoría, además de grabar el desarrollo del juego, se graban también con una webcam para, de paso, enseñar las reacciones físicas, como pasa con Willyrex (casi siete millones de suscriptores), ElRubius (más de once millones de suscriptores), Vegetta777 (cerca de nueve millones y medio de suscriptores) o Juegagerman (superando los siete millones y medio de suscriptores). De hecho, ElRubius ya explicó una de las claves en una entrevista concedida para El País: “Introduje vídeos con mi cara, se me veía a través de la webcam haciendo gestos mientras seguía, por ejemplo, juegos de miedo”.

No obstante, algunos de ellos mantienen canales paralelos que nada tienen que ver con los videojuegos. En el caso de HolaSoyGerman, la cifra supera los veintiún millones de suscriptores, siendo éste uno de los canales más visitados junto al de PewDiePie (hasta el día de hoy, más de treinta y seis millones de suscriptores).

Sin embargo, no todo es cosa de videojuegos o de experiencias y experimentos ante la cámara. Algunos canales, además de divertir, ofrecen opiniones, cursos e historias. Yuya, que roza los diez millones de suscriptores, publica cada miércoles y viernes nuevos vídeos sobre maquillaje o citas. Al igual que Werevertumorro (próximo a los diez millones), que se dedica, principalmente, a las publicaciones aleatorias (random o trolleos) por mero divertimento.

¿Cuánto ganaría un youtuber profesional? ¿Se puede vivir de ello? Sí, se puede, pero no es nada sencillo. Uno de los puntos fuertes es la espontaneidad y la gracia de ofrecer cosas nuevas o divertidas a un público determinado, sobre todo al que ya no ve la televisión y pasa sus horas de ocio frente al ordenador o con el smartphone. Por otra parte están las marcas, que ofrecen sus productos a personajes influencers para promocionar y viralizar.

Si gusta lo que se ve por la pantalla, el número de suscriptores aumentará, y si aumenta, las marcas irán a invertir ahí. Más o menos como sucede con la publicidad en televisión.

Los ejemplos aquí mencionados son representativos, pero hay miles y de diversos estilos. A tenor de la avalancha de imitadores y demás, esta nueva forma de entretenimiento no está tan bien vista por algunos sectores que, lejos de admirar el trabajo de estas personas, señalan para criticar que se lucran a base de jugar a los videojuegos. En tal caso, el youtuber ha abierto una brecha en el negocio del entretenimiento y del espectáculo, revolucionando un mercado que, a día de hoy, sigue siendo un gran foco de atención para la publicidad y el show.