Tras haber aumentado sus ventas en el tercer cuatrimestre, Amazon se encuentra en una situación delicada en el plano económico. Y es que tras haber caído las acciones de esta empresa situada en Seattle más de un 11% al haber presentado sus resultados financieros, la política de financiación llevada a cabo desde su inicio se empieza a cuestionar por primera vez.

En concreto, se trata de su política “modo inversión” basada en el financiamiento de inversores externos que quieran apoyar las diferentes acciones realizadas por la compañía. A través de este método, la empresa estadounidense ha conseguido crear su propia televisión recibiendo más de 100 millones de dólares provenientes de inversores interesados, y su primer smartphone, el cuál no obtuvo el impacto deseado (entre otros problemas, se tuvo que reducir su precio de 199 dólares a 99 céntimos si se realizaba un contrato por dos años con AT&T), y en el que se invirtieron 170 millones de dólares.

Sin embargo, sin una estabilidad aparente, los inversores han comenzado a optar por guardar sus ahorros hasta que se produzcan cambios evidentes. Esto se puede ver reflejado en los últimos tres meses, en los que hasta el 30 de septiembre, la empresa ha reportado una pérdida neta de 437 millones de dólares, comparada con los 41 millones de dólares de pérdida en el mismo periodo del año anterior.


De hecho, Amazon ha perdido un total de 95 céntimos por cada acción, 21 céntimos más de lo esperado por un grupo de analistas de Yahoo y 86 céntimos más que en el tercer cuatrimestre del 2013. Tom Szkutak, director de finanzas de esta compañía americana de comercio electrónico y servicios de cloud computing, ha declarado en una entrevista recopilada por Forbes que “hemos estado, desde luego, durante varios años, lo que yo ahora llamaría ‘modo inversión’ debido a las oportunidades que hemos tenido delante de nosotros.”

En este momento, Amazon se ha planteado diversas opciones. En especial destaca la creación de su primera tienda física que tendría lugar en Manhattan o contactar con posibles desarrolladores para diferentes proyectos enfocados al hogar (en el que tendría que competir con gigantes de este sector como Apple o Google). De esta manera, tras la innovación y el desarrollo conseguiría volver a captar la atención de los inversores y poder así mejorar sus resultados financieros.