1. El proceso debe de ser progresivo
Tus empleados tienen que estar informados de cuáles son tus intenciones empresariales y conocer en qué les puede afectar estas modificaciones. Por ello, es recomendable que vayas dando los pasos oportunos poco a poco para que el impacto negativo sea menor.

2. Conoce las habilidades de cada uno

Cuando se trata de reorganizar al equipo de tu empresa, lo importante es que conozca las cualidades de cada miembro para dejar en sus manos el trabajo más adecuado. Estudia cuáles son las cualidades de cada empleado y tenlas en cuenta.

3. Busca el enfoque común
Tanto tus objetivos como los de tus empleados tienen que ir en la misma dirección. Por ello, es importante que los hagas partícipes del crecimiento de tu empresa y escuches sus ideas. De esta forma conseguirás que se sientan parte del proceso de cambio y esperen con expectativas los resultados.

4. Ten paciencia
Tus empleados vivirán unos días de desconcierto y quizás su rendimiento disminuya. Tienes que ponerte en su situación y entender su postura. En estos casos lo mejor es mostrar apoyo como líder de la empresa e interesarte por su estado de ánimo. Agradecerán contar con su jefe para pedir consejos.

5. Haz un seguimiento
Ofrece los documentos necesarios o las instrucciones prácticas convenientes para que la transición sea más fácil para tus empleados. Abre la puerta al diálogo y muéstrate disponible para solucionar dudas o preocupaciones. Tener claros los procedimientos a seguir es importante para que tengan más seguridad en lo que hacen y asimilen el cambio.