1. Dispuestos en cualquier momento
Muestran cada día sus ganas de trabajar y se ofrecen voluntarios para ayudar a otros compañeros. Aprovechan su tiempo de trabajo para realizar sus tareas de forma satisfactoria y masificar los beneficios de la empresa.

2. Siempre con iniciativas
Su cabeza no descansa en ningún momento. Cada día presentan propuestas diferentes y defienden sus ideas. Intentan experimentar en base al modelo de negocio existente y aportar diferentes puntos de vista sobre cualquier proyecto.

3. No dejan de formarse
Son personas activas que, día tras día, intentan aumentar sus conocimientos para realizar un trabajo de calidad. Asisten a cursos o reuniones donde aprender de otros profesionales y estar informados sobre todo lo relacionado con el mercado.

4. Tienen dotes comunicativas
La fluidez en sus palabras, así como la claridad para trasmitir sus pensamientos, son claves para su éxito. Son capaces de mantener una conversación gracias a los recursos con los que cuentan. Además, saben adaptar el mensaje al destinatario adecuando la terminología o el tono del diálogo.

5. Ven las oportunidades
Están alerta ante cualquier cambio y saben ver ese vacío en el que nadie antes se ha fijado. Aprovechan cualquier indicio para investigar y obtener resultados de esa situación. Esto hace de ellos personas imprescindibles para el crecimiento de la empresa.

6. Saben cómo venderse
Tanto en las redes sociales como en su día a día en el puesto de trabajo se hacen ver. Son personas con carisma que dejan huella allá por donde pasan. Su perfil en Twitter o Facebook siempre está actualizado y ofrecen contenido valioso. Dan una buena imagen a la empresa.

7. Afrontan los desafíos
Antes de decir no, dicen sí. La negatividad no tiene cabida en sus pensamientos. Son personas que intentan desarrollar cualquier trabajo aun cuando existe la posibilidad de que sea un fracaso. Prefieren aprender de algo que ha salido mal y volver a intentarlo modificando los errores cometidos. Buscan soluciones.

8. Son sinceros con sus jefes
Los empleados excepcionales no se caracterizan por ir al son que marca el líder de la empresa. Todo lo contrario. Son fieles a sus valores e intentan argumentar aquello en lo que no están de acuerdo y exponerlo ante sus jefes. Prefieren hablar las cosas antes de generar problemas o críticas innecesarias.

9. Aman lo que hacen
La motivación con la que llegan cada día al trabajo es la que hace que sus resultados sean mejor a los de cualquier otro. Les encanta lo que hacen y se esfuerzan por avanzar cada día. No se cansan de sus funciones diarias y siempre quieren más. Es algo con lo que siempre han soñado.

10. Saben estar cuando es necesario
Tienen la capacidad de estar concentrados durante su jornada laboral y desconectar a tiempo una vez fuera de la oficina. Evitan las distracciones en su puesto de trabajo pero, una vez finalizado el horario de trabajo, son el alma de la fiesta de las reuniones de equipo.