Botas infinitas, abrigos con todo tipo de estampados, jerseys de cuello vuelto y piel, mucha piel invaden los escaparates desde los últimos días de verano. Cuando todavía el termómetro alcanza altas temperaturas, los bañadores y vestidos playeros abandonan los escaparates hasta el año que viene para dejar paso a la moda de otoño-invierno y sus novedades. Seguro que con el frío de los meses de invierno echamos de menos los días de sol, playa y bikini, pero pocas veces nos acordamos de las marcas que viven de los trajes de baño. ¿Qué ocurre con ellas?
Hablar de un producto que únicamente tiene cabida en el mercado durante una época del año y más en el sector de la moda es un tanto complicado. No obstante, debemos tener en cuenta que en los meses donde el frío, el chocolate caliente y las bufandas se convierten en protagonistas, las licras y los patronajes de bikinis y bañadores también tienen su sitio. Efectivamente, durante este periodo, las firmas de baño están inmersas en la confección de esas prendas que, unos meses después, volveremos a reclamar.

Según Marcos Pizarro, Director General de la firma de baño Venus, durante los meses de frío, las ventas de los productos de baño bajan notablemente, pero debido a que vivimos en un mundo globalizado donde los viajes a distintas partes del país y del planeta se suceden en cada puente y fin de semana, se siguen consumiendo bañadores y bikinis.

La principal actividad de las firmas de moda de baño durante los meses de invierno es la de diseñar y confeccionar la próxima colección y negociar y vender las prendas con todos aquellos puntos de venta que la harán llegar al cliente.

Sí, aunque nos parezca difícil de imaginar, hay quienes mientras comen turrón y beben chocolate caliente están confeccionando bikinis y bañadores.

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