En el espacio que dirige en las mañanas de Telecinco, las mujeres suman el 60% del equipo (el mismo porcentaje que en las facultades de Periodismo), y en la dirección la mayoría de féminas es apabullante: cuatro mujeres y un hombre. “Son mujeres que han demostrado su valía y a las que se les ha dado espacio para seguir desarrollándose”, dice la jefa. Este ejemplo está lejos de la generalidad, ya que las mujeres no llegan fácilmente a los consejos de administración de los grandes medios. “La situación de la mujer cuando empecé no era muy distinta de la de ahora: muchas en redacción y pocas en dirección, aunque es cierto que hay ramas, como la comunicación, en las que ellas han cogido más poder e influencia. Antes, la mayoría éramos locutoras o presentadoras. Ahora cada vez van llegando más a los puestos de dirección, aunque pensamos que todavía no son suficientes. En el sector, la desigualdad no se da tanto en los salarios como en las oportunidades de llegar arriba. En mi programa, en concreto, los sueldos están equiparados, pero en general el hándicap se da cuando una mujer quiere pisar moqueta”.

No se queja del trato recibido en las cadenas televisivas en las que ha trabajado en los últimos años. “Soy una afortunada, porque mi programa (o que yo esté cada mañana en él) depende de la audiencia. Después de más de 15.000 horas de directo, mi puesto me lo garantizan los espectadores que me respaldan cada mañana. Es un examen que hago a diario, y aquí no se penaliza si eres hombre o mujer, se juzga si eres veraz, creíble, si contrastas tu información, si le tomas bien el pulso a la actualidad y si hablas de lo que realmente interesa a la gente. No he sentido desigualdad ni en Atresmedia ni en Mediaset. Si hablamos de mi faceta cuando he sido empresaria, eso es otra cosa. Muchas personas no te toman en serio por ser mujer, no reconocen tu valía o simplemente no te respetan como harían con un hombre”.

La función del periodismo, según Ana Rosa Quintana, es informar cada día con rigor y seriedad de todos los abusos y las demandas sociales, evitando los ‘micromachismos’ que se cometen. “Es un trabajo de mujeres y también de hombres, no podemos dejar fuera a la mitad de la población. Yo llevo enfrentando la desigualdad 40 años, con mi trabajo, con mi actitud, intentando dar ejemplo como mujer independiente y luchando siempre contra los malos tratos y la desigualdad, con informaciones, con campañas de concienciación, y ayudando con mi imagen a todos los que nos lo piden. En la manifestación del 8 de marzo, las periodistas tuvimos un papel trascendente encabezando el movimiento y dando un apagón en los medios. Es un sector que se ha mojado y que sigue muy comprometido con la causa. El #Metoo ha sido una pata importante, pero es mas importante que la mujer tenga acceso en todo el mundo a una educación y a una sanidad mejor, y que haya una verdadera lucha contra el acoso”.

En esa lucha por la igualdad salarial, la conciliación, la eliminación de techos de cristal y por que haya tantas mujeres como hombres en los puestos de responsabilidad, que son las conquistas esenciales del futuro para Quintana, el salto real de las periodistas se dio en la Transición, con la creación del Parlamento y de los nuevos partidos políticos. Fue cuando consiguieron un papel más relevante en la sociedad, dice.

“La sociedad se va adaptando poco a poco a las cosas que cambian, y este cambio está en movimiento y es irreversible. También nos adaptamos a cosas que hace años eran impensables, como el divorcio y el matrimonio entre homosexuales. Estos movimientos sociales van hacia delante, no paran, lo contrario sería una anomalía. Esto está cambiando para siempre”.

Ana Rosa Quintana también recuerda que la transformación que se está produciendo en los medios es tan relevante como la antigua revolución industrial. “En prensa hay cada vez más diarios, los digitales no paran de crecer, y en televisión también se multiplican las señales. Da igual el formato, se necesita una redacción bien pagada y bien formada y una fórmula para monetizarla. Han llegado las redes sociales, que cuentan las noticias en apenas unos caracteres, pero para mí la principal amenaza son las fake news, las noticias que saltan a la red sin contrastar. ¿Hasta dónde va a llegar esta tendencia? ¿Cuál va a ser el resultado de todo esto? Esperemos que el final de la inmediatez y las nuevas tecnologías desemboquen en informaciones objetivas, contrastadas. Ésa es nuestra verdadera responsabilidad. Cualquiera que escriba no es periodista, hay un trabajo detrás de fuentes, de información veraz. Una noticia requiere una elaboración por parte de un profesional”.

Así las cosas, ¿cuál es el futuro que le espera a la televisión? “Yo recuerdo cuando aparecieron las televisiones privadas, que todo el mundo decía que era fin de las radios, que este medio iba a morir, y la radio sigue ahí con más fuerza que nunca. El futuro de las televisiones está en el directo, en hacer unos contenidos más especializados y en ofrecer formatos de gran entretenimiento”.