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Adiós a la periodista Soledad Gallego-Díaz, la mujer que se impuso en un mundo de hombres

Fallece Soledad Gallego-Díaz, una gran periodista, que fue directora de El País pero siempre tuvo vocación de reportera y buscar la verdad.

La periodista Soledad Gallego-Díaz. Fotografía: Getty Images.

Ha fallecido este martes la periodista Soledad Gallego-Díaz a los 75 años. Nacida en Madrid en 1951, hija de un catedrático de Matemáticas y una cubana afincada en España, su trayectoria profesional estuvo plagada de hitos. Quedará para la historia como la primera mujer directora de El País (entre 2018 y 2020) –también la primera directora de un diario nacional en España–. Al cargo, que había rechazado en varias ocasiones, llegó tras haber abandonado el periódico en el que escribió desde su fundación. Fue corresponsal en Bruselas, Londres, París, Nueva York y Buenos Aires. También directora adjunta, defensora del lector y, en los últimos tiempos, columnista.

Mujer discreta pero de principios contundentes y firmes, quizás quien mejor la ha definido es su colega Joaquín Estefanía: «No siempre hizo lo que quiso, pero nunca hizo lo que no quiso». Así la describió en el programa En Primicia, emitido el pasado 23 de diciembre en RTVE. A pesar de lo poco que le gustaban los focos, allí contó muchas de sus aventuras como corresponsal, desde la vez que encontró al fugado José María Ruiz Mateos en un hotel de Londres –»se empeñó en que me iba a regalar un bolso»–, a sus juergas en Ámsterdam con Maruja Torres, otras de sus grandes amigas. A pesar de su aparente seriedad, de su encendida defensa de la verdad periodística, Sol se reveló como una mujer divertida, curiosa y hasta cierto punto traviesa. Pasear con ella por la redacción de El País era comprobar que provocaba tanto respeto como cariño y ternura.

Casi cinco décadas de profesión. Con tan solo 26 años, consiguió una exclusiva que marcó el futuro de su carrera profesional. Estando en la redacción de Cuadernos para el Diálogo filtró junto a dos compañeros el borrador de la Constitución. La publicación fue decisiva para consolidar el impulso democrático de una transición que aún estaba en ciernes. Más tarde, durante su último año tenía una columna semanal en el suplemento Ideas y colaboraba de forma frecuente con la cadena SER. En lugar de imponer ideas o entender que ella tenía una verdad absoluta, trataba de hacer pensar a sus lectores con sus argumentos.

Una periodista de vocación, que creía por encima de todo en lo que hacía, lo que le llevó a rechazar la primera oferta de Juan Luis Cebrián a ser directora de El País en 1988, que más tarde acepto, en 2018. Se hizo paso entre el mundo de los hombres, después de estar ellos más de 40 años liderando el periódico. Una narrativa que no utilizó como reivindicación, sino que tomó como un hecho, asumió y siguió abriendo paso hacia donde iba. El último acto público en el que apareció fue en abril, la primera edición del Premio Aurelio Martín de Ética Periodística que concedió la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

Una carrera muy reconocida, que le valió el premio Ortega y Gasset por todo el trabajo realizado. Una mujer que tocó todos los géneros y tan solo quería salir a la calle a escribir como reportera y buscar la verdad.

Su vocación política estuvo muy ligada a sus raíces desde un principio. Su madre era cubana y conoció a su padre en un viaje a España, José Gallego-Díaz Moreno, matemático, comunista y republicano.

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