Marcas, nombres de empresas conocidas, grandes compañías. Mejores escuelas de negocios, universidades prestigiosas, instituciones extranjeras, compañías del Ibex35, multinacionales, líderes de tu sector… Aunque no sea lo más importante a simple vista, un buen nombre siempre viste el currículum, así que aunque sea un seminario de verano lo que hiciste en Cambridge, no te olvides de incluirlo donde mejor se vea.

Especialmente si tu experiencia laboral no es muy amplia y acabas de graduarte, todos los buenos nombres que aparezcan en tu currículum serán positivos y decisivos en algunos casos para que levanten el teléfono y te citen para una entrevista.

Palabras clave. Hay ciertas habilidades transversales que cualquier empresa busca, pero tampoco debes caer en los tópicos como el típico “orientado a resultados”. Pon sólo aquello de lo que realmente sepas y englóbalo en apartados que sí que contengan palabras clave, como “formación reglada”, “certificaciones de profesionalidad”, “idiomas” o “software de edición”, si tu trabajo es creativo. Que a simple vista se pueda ver de qué sabes y si quieren profundizar ya lean los programas que sabes utilizar.

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Cronología. Los reclutadores tienen especial fijación con las estancias cortas (a menos que se trate de prácticas universitarias), espacios en blanco y falta de progresión en general. Un hueco en medio de una carrera es menos grave que una gran brecha reciente. Trata de mantenerte ocupado aunque sea formándote y de poner unos rangos de fechas que disimulen las temporadas en blanco si las hay. Céntrate en las habilidades, el cargo desempeñado y lo aprendido en cada puesto.

Errores y faltas de ortografía. Hay trabajos para los que no hace falta escribir y tener una brillante ortografía, sin embargo, esto da mala imagen y siempre será preferible una persona que, al menos, en su currículum cuida la ortografía. Un currículum cuidado ya da una sensación de organización que siempre es positiva. Cuida tu ortografía, que las segundas oportunidades para causar una buena primera impresión no existen, y menos por escrito.

El potencial que tienes. Este es un elemento bastante subjetivo que, en principio, debería verse más en la entrevista personal que en el currículum. Sin embargo, un currículum bien hecho puedes desprender buena parte de nuestra marca personal y nuestro potencial. Cuida tanto el contenido –palabras clave, habilidades bien definidas, progresión clara- como la estética de tu currículum -legibilidad, colores adecuados, atención al detalle, resaltados, etc.-.