Pedir un aumento requiere mucha confianza en nosotros mismos, haber realizado una investigación acerca del sector en el que nos encontramos, y sobre todo, las agallas para acercarte a tu jefe y decirle: “oye, creo que valgo más de lo que recibo ahora mismo.”

Para algunos jefes, esto sería suficiente para mandarnos a nuestro puesto, oficina o lugar de trabajo y dejarnos de cara a la pared hasta la hora de ir a casa. Pero antes de meternos en especulaciones, lo primero que debes hacer es preguntarte a ti mismo si realmente lo mereces. Como ya comentamos en artículos anteriores, hay personas que lo consiguen sin pedirlo, pero no es la norma general.

Si crees que mereces un aumento de sueldo pero no estás 100% seguro de ello, lo mejor es que investigues los sueldos relacionados con tu puesto antes de tomar una decisión precipitada. Con la era digital, tenemos acceso a infinidad de datos fiables, así que coge tu portátil y ponte a investigar.

Una vez lo hayas hecho, puedes pasar a la realización de los siguientes pasos. Ya que has recabado información, llévala contigo cuando vayas a hablar con tu jefe, o con la persona que se encargue de los temas salariales. Puede que te manden de vuelta a tu puesto, pero lo único que está claro aquí es que si no lo pides no lo vas a tener.

Es fundamental que no nos dejemos llevar por nuestras emociones si de primeras recibimos un no. Si crees que tienes razones para rebatir ese “no” argumenta, lúchalo. Lo que no puedes hacer es enfadarte o exigir. Mantén la calma.

Si con los datos en la mano te dicen que no, tienes dos opciones: si realmente no pueden pagarte más, y sobre todo, si tu puesto te gusta, aguanta un poco más. Pero si la satisfacción no es suficiente, ya que crees que mereces más, busca en otro lado.

Si crees que puedes promocionar fuera en todos los sentidos, ponte las pilas y encuentra el trabajo de tus sueños.