Sostenibilidad es una palabra en boca de todos, pero a veces, sin arraigo suficiente en la conciencia. Poco a poco, familias dedicadas al medio rural están empezando a cambiar esto. Una de ellas es la familia Torres, que desde su terruño en el Penedés la quinta generación familiar parte de la sostenibilidad para explorar nuevos mundos, en muchas ocasiones, fuera de los libros, de las convenciones, incluso más allá de lo heredado de los ancestros familiares. A veces, tras 150 años de labranza, hay que aparcar esta técnica y dejar hablar a la tierra.

Mirando brevemente a ese libro del instituto, gracias a la luz solar el viñedo capta dióxido de carbono, que absorben las hojas; y agua, que absorben las raíces. La energía que obtiene en forma de glucosa es crucial para alcanzar las maduraciones óptimas de la uva. Pues bien, en 2021 la familia Torres se dio cuenta de que sus viñedos podían absorber mucho más CO2 y contribuir a frenar el cambio climático, como lo hace el bosque. ¿Qué hicieron? Convertir el viñedo en ecosistema natural, imitando a la naturaleza tanto como fuera posible.

EN 2021 FAMILIA TORRES SE DIO CUENTA DE QUE SUS VIÑEDOS ERAN CAPACES DE ABSORBER MUCHO MÁS CO2, COMO LO HACEN LOS BOSQUES.

Todo para que esa bomba de carbono creciera a través de la hierba, cubriendo los suelos, igual que la manta tapa el frío en esos días de invierno. La hierba creció, para luego recortarla a través de un pastoreo planificado. Y entonces el suelo empezó a regenerarse, a tener ese anhelado carbono, que le permite recuperar la fertilidad y biodiversidad. Aquí Familia Torres intensificó las acciones para cuidar de la tierra y utilizó más compost orgánico, instaló más albercas de anfibios para llamar la atención de los pájaros, hoteles para insectos, plantas para incentivar a las abejas, colmenas, nidos de murciélagos. Reflejando a la naturaleza, uniéndose a ella.

El objetivo: que ese viñedo tenga el sustrato adecuado, insuflándole vida, frenando la erosión, inundando la tierra, en el sentido más amplio de la palabra, de biodiversidad, igual que la madre alimenta a su retoño.

Dicen que cada nacimiento trae consigo más panes debajo del brazo. Y así, mientras el suelo de los viñedos en Familia Torres se ha ido regenerando, surgía la Asociación de Viticultura Regenerativa. Todo para seguir en esa lucha contra el cambio climático que inició en 2008. Los viñedos pueden curar el planeta, ¿te unes al movimiento?