El Stelvio, que lleva el nombre de uno de los más espectaculares y famosos puertos de montaña del norte de Italia, con 48 curvas cerradas, fue, en 2017, el primer SUV comercializado por Alfa Romeo, toda una revolución para la marca del biscione.

El legendario fabricante italiano se había resistido hasta entonces a lanzar el tipo de vehículo que ha irrumpido –por sorpresa, todo hay que decirlo– en los gustos de una nueva generación de conductores, pero cuando lo hizo se aplicó a fondo en convertirlo en un coche que tuviera el ADN de elegancia y deportividad que ha caracterizado a la marca desde sus orígenes, allá por 1910. Así, el Stelvio nacía como el todocamino de tamaño medio más ligero de su clase, gracias a la estructura de su carrocería y a su eje de transmisión de fibra de carbono, que le confieren un comportamiento dinámico y muy estable a velocidades elevadas, a pesar de que, al tratarse de un SUV, y estar pensado para usarse también en caminos forestales, su distancia al suelo es más elevada que en un sedán. Y, de hecho, el Stelvio se basa en la construcción de la berlina Giulia, un modelo previo de Alfa Romeo.

Cuatro años, en estos tiempos, son muchos más que lo que significaban en épocas anteriores y Stelvio se renueva ahora en 2022 con un mayor nivel de equipamiento de serie en toda la gama incluyendo elementos tecnológicos como el cargador inalámbrico de dispositivos móviles, la cámara de visión trasera y el sistema de infoentretenimiento Alfa Connect 3D Nav con pantalla de 22 cm (8,8 pulgadas), compatible con Apple CarPlay y Android Auto, desde la versión de acceso.

Bautizarlo ‘Stelvio’, como el famoso puerto de montaña no fue gratuito: se desenvuelve en curvas con una manejabilidad superior a la media para un SUV

A diferencia de otras marcas, donde los elementos más sofisticados del vehículo son costosas opciones, en el Alfa Romeo Stelvio se ha optado por ofrecer un completísimo equipamiento de serie, incluyendo elementos de seguridad como los faros Bi Xenon de 35 W, el control de crucero activo, el aviso de cambio involuntario de carril o el sistema de cambio automático de luces. Por otra parte, el habitáculo es una atractiva mezcla de acabados premium y detalles deportivos , con elementos disponibles como los asientos de piel en colores audaces o el sistema de sonido Harman Kardon con catorce altavoces y 900 W de potencia.

En cuanto a las prestaciones del Stelvio hay que destacar el equilibrio entre el manejo y el confort de marcha. A menudo, uno de estos aspectos se ve comprometido en favor del otro, pero este Alfa da en el clavo con una conducción muy confortable, bastante sorprendente teniendo en cuenta sus neumáticos de 20 pulgadas de perfil bajo. Esto lo convierte en un SUV que se desenvuelve cómodamente en carreteras con baches y que también puede emprender con soltura aventuras en terrenos de tierra o con gravilla.

El Stelvio se ofrece con una amplia gama de motores: un diésel 2.2 con tres niveles de potencia, 160 CV, 190 CV y 210 CV, y un motor gasolina 2.0 con 200 o 280 CV. Como guinda del pastel se ofrece en la versión Quadrifoglio, un motor gasolina 2.9 V6 biturbo de 510 CV de potencia. Todos estos motores van siempre asociados a una caja de cambios automática de velocidades y según las distintas versiones se puede disponer de tracción trasera o de la afamada tracción integral Q4 de Alfa. Además, con su suspensión delantera de doble horquilla y su suspensión trasera multibrazo, el Stelvio se desenvuelve en las curvas con una manejabilidad superior a la media para un SUV (lo de bautizarlo Stelvio no era gratuito).

Si, además, recordamos que el diseño de los Alfa Romeo ha sido siempre uno de sus elementos característicos y decisivos (y la secreta aspiración de infinidad de profesionales del diseño automovilístico), no hace falta decir más… Aunque lo bien logrado que estaba su punto de partida –el modelo de 2017– ha hecho que los cambios estéticos exteriores sean, en esta ocasión, prácticamente cosméticos.