Albert Rivera abandonaba la política en noviembre de 2019 tras trece años al frente de Ciudadanos (Cs), un partido político «centrado en solucionar los problemas reales de los ciudadanos», y unas elecciones generales que no dieron los frutos esperados.

La formación concurrió por primera vez a las elecciones autonómicas catalanas del 1 de noviembre de 2006 –tres diputados arropados por 90.000 votantes– y, también por primera vez en la Democracia española, un Partido surgido de una plataforma civil consiguió representación política.

En las elecciones municipales de 2007 y las siguientes elecciones autonómicas catalanas de 2010, Cs se consolidó con el apoyo de cerca de 110.000 votantes en Cataluña. El 25 de Noviembre de 2012, Cs consiguió el respaldo de más de 275.000 votantes y nueve diputados en el Parlamento de Cataluña.

Durante los siguientes meses, la expansión nacional del Partido se mostró imparable. Ese apoyo se visualizó en las Elecciones Europeas de 2014, en las que Cs obtuvo el apoyo de 500.000 españoles y la obtención de dos eurodiputados.

Cs crecía, crecía y crecía. Hasta que cayó. En las elecciones generales celebradas el 10 de noviembre de 2019, la formación naranja no obtuvo los resultados esperados: pasó de 57 a 10 escaños, dejando casi tres millones de votos por el camino, lo que la convirtió en la sexta fuerza política, frente a la tercera posición que había mantenido los últimos años. Un hecho que se ha reflejado en sus cuentas de 2020.

Más de siete millones menos en un año

Cs ha visto como sus cuentas se contraen con el paso de los meses: sus ingresos totales fueron de 20.496.843,59 euros en 2019, lo que ha supuesto una caída de unos 7,25 millones en comparación con 2020, cuando la formación se anotó 13.249.429,40 euros.

Los ‘Ingresos de origen público’ de 2019 fueron de 16,5 millones de euros, frente a los 10.167.520,56 euros de 2020: las subvenciones pasaron de casi 7,5 millones de euros a algo menos de 3,3 millones el pasado año; mientras que las aportaciones de grupos institucionales se redujeron en dos millones, desde los 8,7 millones de 2019 hasta los 6,7 millones del año siguiente.

En cuanto a los ‘Ingresos de origen privado’, la formación registró una caída de un millón de euros: en 2020 la cifra fue de poco más de tres millones, frente a los casi 4 millones anotados un año antes.

En este sentido, las cuotas de los afiliados han pasado de los 3,13 millones de euros en 2019 a poco más de 2,1 millones el año siguiente. Sin embargo, cabe destacar que ‘Aportaciones de cargos públicos’ ha sido la única partida de las cuentas de Cs que se ha visto incrementada, pasando de los 751.789,56 euros registrados en 2019 a los 960.083,82 euros de un año después.

Cinco millones menos en gastos

Los gastos, al igual que ha pasado con los ingresos, también se han visto reducidos: en 2019 se contabilizaron 15,3 millones, frente a los 10,6 millones registrados en 2020.

Este descenso se debe a la disminución del gasto de personal –sueltos, salarios y asimilados y cargas sociales– desde los 6,45 millones de euros de 2019 hasta los 5,66 millones del año siguiente, y a la caída de otros gastos de la actividad ordinaria –servicios exteriores, tributos y aprovisionamientos y variación de existencias– desde los 8,63 millones hasta los 4,69 millones.

Por el lado de los gastos, la única partida que ha sido mayor –aunque muy similar– de un año a otro ha sido la de ‘Amortización del inmovilizado’, pasando de 219.966,37 euros en 2019 a 241.558,85 euros del año siguiente.