Agbar celebra 150 años priorizando un mayor desarollo sonstenible. Angel Simón, presidente ejecutivo de este gigante del sector de servicios del ciclo integral hidráulico, incide en la autosuficiencia y reutilización del agua para conseguirlo.

¿Es complicado gestionar el agua?

Complicada es nuestra profesión. Por lo tanto, los que nos dedicamos a ello, nos lo tomamos como algo diario, rutinario. Como rutinario es el gesto de abrir un grifo y que salga agua. Aun así, detrás de algo tan habitual hay mucho trabajo, mucha experiencia, mucho conocimiento, tecnología, formación e innovación.

Como sociedad, ¿somos conscientes del bien que es el agua?

Las sociedades desarrolladas no somos suficientemente conscientes de lo que significa que durante 365 días al año, 24 horas al día podamos abrir el grifo y que salga agua. Afortunadamente, he tenido la experiencia profesional, pero también personal, de ver llegar agua a poblaciones que tenían restricciones la mitad del día y las otras doce horas no tenían agua en una calidad y cantidad digna y suficiente. La alegría y el cambio social radical que ello supuso fue increíble. Nos hemos acostumbrado excesivamente a la comodidad, pero pasa con el agua y con otros ámbitos y aspectos de la vida.

¿Qué es lo primero que piensa cada vez que abre el grifo?

No tiene ningún mérito lo que yo piense cada vez que llego a casa y compruebo que me puedo duchar. Tengo la suerte d que mi profesión es mi pasión. Cada vez que, por ejemplo, paseo por una ciudad, es inevitable que me fije en las tapas de las aceras. Afortunadamente, en muchas de ellas pone Aigües de Barcelona, en otras AGBAR y si estoy en Santiago de Chile, Aguas Andinas. El grifo, eso sí, por concienciación, intento abrirlo lo menos posible, teniendo presente, además, que detrás de ese gesto hay una gestión realizada por nuestros trabajadores.

Recientemente realizó una conferencia en la que resumía los éxitos de Agbar en 10 puntos. El primero era justamente la regularidad de su servicio, que es del 99.8%.

Precisamente, por esa falta de conciencia, quise destacar esa garantía casi plena en nuestro servicio. Dicho de otra manera, a cada ciudadano del área metropolitana de Barcelona se le interrumpe el servicio de suministro de agua al año un periodo no superior a los cinco segundos. Es un éxito que considero muy importante porque es un reflejo de todo lo que hay detrás. Luego existen otras medidas que también considero importantes, como la calidad que existe en la fabricación del producto agua para su consumo. Y aquí no solo nos referimos a agua potable, sino a la fabricación de un alimento, el agua, como podría ser la leche o cualquier otro producto alimenticio. De los diez que cité, estos son dos de nuestros éxitos remarcables y de los que me siento más satisfecho juntamente con el fondo de solidaridad.

¿En qué consiste este fondo?

Este fondo es lo que ha permitido que jamás hayamos cortado el agua a nadie que no la haya podido pagar. Un fondo que sistematizamos a partir del año 2012. Una política que hemos tenido muy presente desde los inicios de la empresa y que seguiremos apoyando decididamente en el futuro, más después de todo lo que hemos aprendido en el continente Suramericano. Son aquellas unas sociedades muy estratificadas, donde las tarifas se aplican dependiendo del estrato social del contratante y, en algunos país como Chile, el estado subvenciona a aquellas familias que no pueden hacer frente al servicio. Aquí decidimos realizar nosotros estas subvenciones.

Foto de Pablo Tribello

En lo referente a la calidad del agua como alimento de consumo, se lo toman tan en serio que incluso tienen un departamento de catadores.

El panel de catadores de AGBAR hace muchos años que está en activo. Se creó para correlacionar la distinta contaminación que existía en el cauce de las aguas con los diferentes olores y sabores. La mejora de esta correlación ha derivado, lógicamente, en una gran mejora de la calidad del agua.

Ahí donde va, ¿igual que se fija en las tapas prueba el agua del grifo?

No la pruebo, la bebo. En las ciudades en las que sé que se puede tomar el agua, sí. En otras, desafortunadamente, el agua del grifo no reúne unos mínimos de calidad. En esas, evidentemente, no. Ahí, los hoteles te ponen botellines de agua envasada incluso para lavarte los dientes.

¿El futuro pasa por el ahorro energético?

Totalmente. Tenemos un futuro con una gran presión de sobrepoblación, con una gran presión de sobreurbanización en las grandes ciudades, presión en la falta de materias primas, en el cambio climático… En una gestión futura (que en realidad ya es presente) será básico el trinomio formado por alimentos, agua y energía. El futuro se moverá dentro de una economía circular. Por lo tanto, vamos a tener que ahorrar el máximo de energía y recursos del planeta. En cuestiones hidráulicas vamos a tener que ser autosuficientes.

¿Cómo se conseguirá?

Es lo que nos estamos planteado en muchas de nuestras explotaciones. Tenemos ya en marcha una prueba piloto en Granada, donde intenteremos ser completamente autosuficientes a partir del año 2020. Definitivamente, la economía circular debe tender hacia el residuo cero y la autosuficiencia energética. Y es que no somos conscientes de la huella hídrica que hay en el más común de los actos que realizamos cada día, como ponernos una camisa.

En cuestiones hidráulicas, ¿la autosificiencia pasa por la reutilización del agua?

En esta economía circular no queda otra alternativa que reutilizar el agua.
Técnicamente no solo es posible sino que en algunos lugares ya se está reutilizando el 30% del agua. Pero debemos ser conscientes de que tendremos que reutilizar nuestros recursos hidráulicos no solo para el uso agrícola e industrial o de riego de parques y jardines sino que también para uso de boca. De hecho, el agua siempre es un circuito cerrado. Lo es a nivel planetario y ahora lo estamos planteando a una escala menor. La reutilización para uso de boca no se va a hacer de una manera directa, sino que, en el caso de una ciudad como Barcelona, una vez las aguas residuales pasen por las plantas depuradoras irán a parar al río y volverán a tomarse del río a través de la planta de tratamiento de agua potable.
Porque si no, no habrá agua para todos.

No, no tendremos suficientes recursos hidráulicos para toda la población mundial. El cambio climático nos está acostumbrando a que las sequías van a ser más extremas y frecuentes, del mismo modo que las estaciones de lluvia también serán más intensas y extremas. En algunos lugares, como Santiago de Chile, por ejemplo, lo hemos podido comprobar ya de una manera muy clara. En la zona mediterránea va a pasar lo mismo y nos veremos obligados a tomar todas estas medidas que comento.

Por cierto, felicidades, Agbar cumple 150 años

Gracias. Si tenemos 150 años de historia es porque hemos sido capaces de anticiparnos. Desde nuestros inicios esta ha sido nuestra consigna y no vamos a renunciar a ella.

Nos decían en el colegio que el agua es incolora, inodora e insípida. ¿Realmente debe ser así?

El agua no es incolora, no es inodora ni es insípida. En su estado más puro, H2O, probablemente sería así. Pero esto no existe en ningún rincón del mundo. Por ello el agua tiene color, olor y sabor.