Cristiano Ronaldo rechaza una botella de Coca-Cola durante una rueda de prensa y las acciones de la compañía se desploman. 4.000 millones de dólares de capitalización menos. Es, desde luego, una historia con gancho, un titular ‘clicable’ y con la suficiente credibilidad para convencer a propios y ajenos sin cuestionar en exceso el tema. Al final, se trata de un astro futbolístico cuyo tirón mediático le coloca con frecuencia en lo más alto de las portadas, haga lo que haga.

Sin embargo, no es más que la receta básica de la posverdad, esa situación en la que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que las apelaciones a las emociones y las creencias personales. Esa es la definición que el prestigioso diccionario británico de Oxford dio en 2016 cuando eligió este término palabra del año. Y aunque suele aplicarse con mayor frecuencia al entorno político, el torrente de titulares que durante horas inundó las redes sociales culpando a Cristiano Ronaldo de la presunta debacle bursátil de Coca-Cola sirve también como ejemplo de que se disfruta más viralizando que tomándose un minuto para analizar la situación.

«Nosotros, los lectores de información, estamos naturalmente programados para aceptar cualquier ‘evidencia’ que respalde nuestros puntos de vista preexistentes -es decir, tenemos un sesgo de confirmación-, y descartar los argumentos opuestos», explica en Forbes USA Nuno Fernandes, catedrático de IESE Business School y autor de The Value Killers. «Este fenómeno afecta a particulares y empresas y tiene el potencial de socavar la democracia«, agrega el también presidente del Consejo de Auditores del Banco de Portugal, que considera que este incidente muestra la importancia de que tanto los líderes empresariales como los ciudadanos practiquen el pensamiento crítico.

¿Qué ocurrió realmente con la acción de Coca-Cola?

Vamos a recapitular lo que se dijo que pasó: Cristiano Ronaldo se sienta para atender a una rueda de prensa en el marco de la celebración de la Eurocopa 2020 y se fija en los dos botellines de Coca-Cola que tiene justo delante. No tarda en apartarlos y en señalar que prefiere beber agua. A penas 20 segundos, sin dar más explicaciones. Consecuencia de su gesto: los títulos de la compañía de bebidas en en picado en la Bolsa de Nueva York.

Medios y comentaristas otorgaron entonces al astro luso un poder de mercado del que aún carece, comenta Fernandes. «Gran parte de la conjetura se basó en una premisa inestable, sino falsa«, afirma. El gesto de Cristiano Ronaldo se produjo cuando los títulos de la multinacional estadounidense ya estaban cayendo. La compañía había iniciado la sesión a la baja minutos antes, con una caída del 1,6% que se tradujo en una pérdida de 4.000 millones de dólares respecto al cierre anterior. Eran las 9.40 en Estados Unidos y varios minutos después, en horario europeo, Ronaldo movía las botellas de Coca-Cola y decía «agua». La ‘debacle’ de la compañía de bebidas ya se había producido cuando el futbolista jugó a ser Dios con el mercado.

¿Qué factores pesaron entonces sobre el valor de las acciones de Coca-Cola? «Los movimientos de las cotizaciones suelen ser demasiado complejos para atribuirlos a un único factor. Su fluctuación es vulnerable y depende más de ‘situaciones de confusión’ simultáneas y cuya relación entre sí es con frecuencia borrosa», opina el catedrático de IESE.

Un aspecto a tener en cuenta y que sí habría impactado en los títulos de Coca-Cola es que ese mismo día, 14 de junio, era el primer día que el valor descontaba el dividendo de 0,42 dólares que se pagará a los accionistas de la compañía el próximo 1 de julio. Este pago llevaba más de un año anunciado y, como ocurre siempre, el valor del dividendo a pagar se descuenta del precio de la acción porque ese dinero ya no pertenece a la compañía, es de los accionistas. Descontando el pago del dividendo, la caída que registró Coca-Cola al inicio de esa sesión se reduce a menos de un 0,4%, 0,19 dólares por acción.

Y más aún, en esa misma fatídica sesión en la que Ronaldo escondió las botellas de Coca-Cola, el precio de las acciones subió 0,30 dólares, sumando 1.300 millones a la valoración de la compañía, recuerda el catedrático.

Regañina por parte de la UEFA

Una consecuencia que sí tuvo el gesto de Cristiano Ronaldo fue la ligera reprimenda que lanzó la UEFA al jugador por esconder las botellas de los patrocinadores. El organismo europeo recordó tanto al jugador portugués como al francés Paul Pogba, que días después realizó un gesto similar con una cerveza sin alcohol de Heineken, que se trata de marcas «fundamentales» para la realización del torneo y «para garantizar el desarrollo del fútbol en toda Europa, incluso para jóvenes y mujeres».

A esta defensa por parte de la UEFA se sumó la reacción más taimada de la propia Coca-Cola, que a través de uno de sus portavoces afirmó que los jugadores tienen a su disposición agua además de refrescos y que, obviamente, cada uno es «libre de elegir» lo que prefiera.