Clearlake Capital se hará con el control total del Chelsea FC después de acordar la compra de las participaciones de Todd Boehly y Mark Walter por unos 950 millones de libras (aproximadamente 1.100 millones de euros). La operación valora al club londinense en alrededor de 5.000 millones de libras, incluida la deuda, según la información publicada por el Financial Times. Está previsto que la transacción se complete antes de que termine 2026.
El Chelsea confirmó esta semana el cambio en su estructura accionarial. El club explicó que filiales de Clearlake adquirirán primero la participación de Boehly y, como parte de la transición, también la de Walter, lo que permitirá al fondo estadounidense pasar de accionista mayoritario a controlar el conjunto del club. Hansjörg Wyss continuará como accionista y socio del grupo propietario.
Los términos económicos no fueron comunicados por el Chelsea. La cifra de 950 millones de libras por las participaciones conjuntas de Boehly y Walter y la valoración de aproximadamente 5.000 millones de libras proceden de la información del Financial Times.
El fin de una propiedad compartida
La operación cierra una estructura accionarial que comenzó en 2022, cuando un consorcio formado por Clearlake, Boehly, Walter y Wyss adquirió el Chelsea a Roman Abramovich después de que el Gobierno británico obligara a vender el club tras las sanciones impuestas al oligarca ruso. Clearlake se convirtió entonces en el accionista mayoritario, con alrededor del 61,5%, mientras que el resto quedó repartido entre Boehly, Walter y Wyss.
Durante estos cuatro años, la propiedad ha combinado la participación mayoritaria de Clearlake con un modelo de gobierno compartido. La salida de Boehly y Walter cambia ahora ese equilibrio: Clearlake pasará a ejercer el control del club, mientras Wyss conservará una participación minoritaria.
Boehly también dejará su puesto como presidente del Chelsea. El propio club ha señalado que no habrá cambios en las operaciones diarias, el liderazgo ni la estrategia como consecuencia de la transición accionarial.
El fondo, dirigido por sus cofundadores Behdad Eghbali y José E. Feliciano, ha señalado que su objetivo será continuar invirtiendo en las infraestructuras del club, el rendimiento deportivo y el desarrollo de jugadores.
Una valoración de 5.000 millones de libras
La cifra de 5.000 millones de libras convierte la operación en una de las grandes transacciones recientes del fútbol europeo, aunque se trata de una valoración que incluye deuda y no únicamente el valor del capital del club. El precio pagado por las participaciones de Boehly y Walter asciende, según el FT, a 950 millones de libras en efectivo.
El Chelsea no ha detallado públicamente la estructura financiera de la operación. Según el Financial Times, Clearlake financiará la adquisición con capital propio y con inversiones directas de Eghbali y Feliciano, sin recurrir a nueva deuda para completar la compra.
La operación también modifica el reparto final de la propiedad. Según las informaciones publicadas tras el anuncio, Wyss elevará su participación hasta el 13,5%, mientras Clearlake concentrará el resto del capital.
Boehly y Walter salen después de cuatro años
La salida de Boehly pone fin a su etapa como una de las caras más visibles de la propiedad del Chelsea. El empresario estadounidense había ejercido como presidente desde la adquisición de 2022 y formó parte del grupo que compró el club por una cantidad cercana a 4.250 millones de libras.
Boehly ha definido su salida como el final de una etapa en la que, según sus propias palabras, valoró especialmente la asociación con Clearlake y el resto del grupo propietario. El Chelsea también ha destacado las inversiones realizadas durante estos cuatro años en los equipos masculino y femenino, la cantera, las instalaciones de Cobham y los recursos médicos y de apoyo a los jugadores.
Para Walter, la operación supone igualmente la salida de su participación en el club. El empresario había formado parte del mismo grupo inversor que Boehly y Clearlake desde 2022.
La transacción se produce además en paralelo a una serie de movimientos en otros activos deportivos vinculados a los inversores. Walter, por ejemplo, ha estado reduciendo recientemente su exposición a determinadas inversiones deportivas, mientras Boehly continúa gestionando su cartera de activos a través de Eldridge.
El estadio, uno de los asuntos pendientes
Uno de los principales asuntos estratégicos que quedan sobre la mesa es el futuro de las instalaciones del Chelsea y, especialmente, la evolución de sus planes relacionados con el estadio.
Las diferencias entre los distintos grupos de propietarios sobre la estrategia inmobiliaria y la posible ampliación o sustitución de Stamford Bridge habían sido uno de los puntos de fricción dentro de la estructura accionarial. La salida de Boehly y Walter podría modificar el proceso de toma de decisiones sobre estas inversiones, aunque el club no ha anunciado ningún nuevo proyecto concreto como consecuencia directa de la operación.
En cualquier caso, Clearlake ha confirmado que su intención es seguir invirtiendo en la infraestructura del club.
El cambio de propiedad llega mientras el Chelsea afronta una nueva temporada de la Premier League con Xabi Alonso como entrenador. El club ocupa actualmente la sexta posición después de las primeras jornadas de la competición.
Con la operación, el Chelsea pasa así de una estructura de control compartido a un modelo dominado por un único accionista: Clearlake Capital, que cuatro años después de entrar en Stamford Bridge se dispone a asumir el control total del club.

