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Estas son las dos startups españolas elegidas por la OTAN para llevar sus tecnologías a los ministerios de Defensa

Alias Robotics y Vig-Sec Drone han sido seleccionadas entre 150 compañías para entrar en la fase Mission Track de DIANA, el programa de innovación de la Alianza que busca convertir tecnologías de doble uso en capacidades que puedan llegar al mercado de defensa.

Rubén Gil, CEO de Vig-Sec Drone, y Endika Gil-Uriarte, CEO de Alias Robotics, las dos compañías españolas seleccionadas por la OTAN para presentar sus tecnologías ante los países de la Alianza.

La OTAN ha puesto el foco en dos empresas españolas para dar el siguiente paso en uno de los terrenos que más está transformando la defensa: la tecnología. Alias Robotics, especializada en ciberseguridad e inteligencia artificial, y Vig-Sec Drone, dedicada al control del espacio aéreo de baja altura, han sido seleccionadas para participar en Mission Track, la fase del acelerador de innovación de la Alianza que acerca las soluciones desarrolladas por startups a sus potenciales usuarios militares. Las dos compañías forman parte de un grupo de 15 empresas seleccionadas entre 150 participantes de la edición de 2026 y tendrán la posibilidad de presentar sus tecnologías ante ministerios de Defensa de países de la OTAN. Así lo publica Cinco Días, a partir de la información facilitada por la organización y las compañías.

El salto no es menor. Mission Track no es simplemente otro programa de aceleración, sino una etapa específicamente orientada a conseguir que tecnologías que ya han demostrado un determinado grado de madurez puedan avanzar hacia su adopción operativa y comercial. Las empresas seleccionadas reciben hasta 300.000 euros de financiación adicional no dilutiva, mantienen el acceso a la red de centros de pruebas de la OTAN y reciben apoyo específico para acelerar la llegada de sus soluciones a usuarios finales. La propia NATO DIANA explica que esta fase está reservada para los innovadores que han demostrado un fuerte interés por parte del ámbito de defensa y una clara alineación con las necesidades operativas de los aliados.

Alias Robotics: ciberseguridad para una defensa cada vez más conectada

Logotipo de Alias Robotics, la startup española especializada en ciberseguridad e inteligencia artificial que ha sido seleccionada por la OTAN para presentar su tecnología a los países de la Alianza.

La primera de las dos protagonistas es Alias Robotics, una compañía con sede en Vitoria que ha hecho de la ciberseguridad aplicada a la inteligencia artificial y los sistemas autónomos su principal campo de batalla. La empresa, fundada en 2017, ha ido evolucionando desde su creación y desde 2023 ha reforzado especialmente su apuesta por la protección de sistemas que incorporan IA.

Su propuesta para DIANA parte de una plataforma de ciberdefensa basada en inteligencia artificial capaz de cubrir de forma integral el flujo de trabajo, desde la recepción y análisis de los datos hasta la actuación posterior. En otras palabras, la tecnología busca trasladar la protección frente a amenazas digitales a un escenario en el que cada vez hay más sistemas autónomos, robots y dispositivos conectados que pueden convertirse en objetivos de ataques.

No es, además, una tecnología que parta de cero en el mercado. Según explicó su consejero delegado, Endika Gil Uriarte, a Cinco Días, Alias Robotics cuenta actualmente con más de 100 clientes, entre ellos el Ministerio de Defensa español y distintas divisiones de la propia OTAN. La compañía también trabaja con ministerios de Defensa de países nórdicos y con clientes situados en zonas de conflicto, según la información publicada por el diario.

La selección para Mission Track supone para la compañía una oportunidad para ampliar ese recorrido. Gil Uriarte ha destacado que su entrada en el programa potencia la llegada de la tecnología al mercado y permite a la empresa representar a España en una iniciativa internacional de estas características.

El momento también es relevante desde el punto de vista financiero: Alias Robotics está trabajando actualmente en una ronda de inversión de unos 5 millones de euros, según la información publicada por Cinco Días. Su participación en DIANA puede aportar algo más que financiación: validación tecnológica, acceso a usuarios militares y, sobre todo, una vía para convertir una solución desarrollada por una empresa española en una herramienta con posibilidades de adopción dentro del ecosistema de defensa aliado.

Vig-Sec Drone: controlar el cielo a baja altura

Logotipo de Vig-Sec Drone, la startup española especializada en gestión y control del espacio aéreo de baja altura, seleccionada por la OTAN para presentar su tecnología ante los países de la Alianza.

La segunda startup española seleccionada juega en otro tablero, aunque el destino sea el mismo: conseguir que una tecnología desarrollada en España pueda dar el salto a las necesidades de defensa de los países aliados.

Se trata de Vig-Sec Drone, compañía con sede en Nigrán, Pontevedra, que ha desarrollado Suite ACRE, una plataforma destinada al control y gestión del espacio aéreo de baja altura. Su tecnología está diseñada para gestionar la convivencia y coordinación de drones, aeronaves tripuladas y sistemas de defensa, un desafío que gana importancia a medida que los vehículos no tripulados se multiplican tanto en el ámbito civil como en el militar.

La dimensión de su tecnología puede medirse también por su utilización actual. Según explicó a Cinco Días su consejero delegado, Rubén Gil, Suite ACRE cuenta con más de 2.000 usuarios, entre ellos la unidad de drones de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

La selección de Vig-Sec Drone resulta especialmente significativa porque el crecimiento del uso de drones está obligando a redefinir cómo se controla el espacio aéreo cercano al terreno. Ya no se trata únicamente de saber dónde está una aeronave convencional: el desafío pasa también por identificar, coordinar y gestionar un número creciente de sistemas no tripulados que operan a baja altura, incluidos aquellos empleados en tareas de vigilancia, seguridad, emergencia o defensa.

Para una empresa como Vig-Sec Drone, entrar en Mission Track significa poder llevar esa tecnología a un escenario mucho mayor. La finalidad del programa es precisamente facilitar que soluciones que ya han demostrado su utilidad puedan acercarse a usuarios finales de los países aliados y explorar vías de adopción.

De 150 empresas a solo 15

La dimensión de la selección ayuda a entender mejor lo que significa para las dos empresas españolas. Las 15 compañías que han pasado a Mission Track fueron escogidas entre las 150 empresas que integran la edición 2026 de DIANA, procedentes de 10 países de la Alianza. La propia OTAN señala que las seleccionadas trabajan en ámbitos que incluyen ciberseguridad, biotecnología, comunicaciones, vehículos no tripulados, espacio y defensa marítima.

El proceso forma parte de un itinerario diseñado para que una innovación tecnológica no se quede en el laboratorio. DIANA selecciona compañías a través de desafíos tecnológicos y, durante su programa acelerador, les proporciona financiación, formación, acceso a expertos y centros de pruebas. Los proyectos que demuestran una especial adecuación a las necesidades de defensa pueden avanzar después a Mission Track, donde el foco se desplaza hacia la adopción.

La edición de 2026 arrancó con 3.600 propuestas recibidas para el programa, de las que se seleccionaron 150 compañías. La primera tanda de cinco empresas que avanzó a Mission Track fue anunciada en mayo y la OTAN completó posteriormente el grupo hasta las 15 seleccionadas.

Ese recorrido convierte la presencia de Alias Robotics y Vig-Sec Drone en algo más que una distinción. Ambas han conseguido situarse en el tramo del programa en el que el objetivo deja de ser únicamente perfeccionar una tecnología y pasa a ser encontrarle una vía real de utilización dentro del ecosistema de defensa aliado.

Hasta 300.000 euros y una puerta hacia los contratos de defensa

El incentivo económico también es importante. Las empresas seleccionadas para Mission Track pueden recibir hasta 300.000 euros de financiación contractual adicional, sin dilución accionarial, además de conservar el acceso a los centros de pruebas de DIANA y recibir apoyo específico para acelerar la adopción de sus soluciones.

Pero probablemente el activo más valioso no sea el cheque. La gran oportunidad está en acercarse al comprador final. DIANA trabaja para conectar a los innovadores con usuarios de defensa y dispone del Rapid Adoption Service (RAS), un mecanismo pensado para facilitar que las tecnologías que despierten interés puedan avanzar hacia procesos de contratación y adopción.

La propia organización advierte de que no existe un plazo único para que una tecnología pase de la validación a un contrato: depende de la madurez de la solución, del interés de los aliados, de la necesidad operativa y del procedimiento de adquisición. Aun así, DIANA señala que sus mecanismos de adopción están diseñados para acelerar ese recorrido.

En ese punto está la verdadera importancia de la selección española. Alias Robotics y Vig-Sec Drone ya tienen tecnología, clientes y experiencia; ahora la OTAN les ofrece una vía para intentar convertir ese recorrido en escala internacional. Una, protegiendo los sistemas conectados y autónomos frente a las amenazas digitales; la otra, ordenando y controlando el cada vez más complejo cielo de baja altura.

Dos problemas distintos, una misma oportunidad: que tecnología desarrollada en España pase de ser una solución empresarial a convertirse en una capacidad que pueda interesar a las Fuerzas Armadas de toda la Alianza.

Dos startups españolas, dos tecnologías estratégicas

Alias Robotics llega a Mission Track con una plataforma de ciberseguridad e IA, más de 100 clientes y experiencia con organismos de defensa. Vig-Sec Drone lo hace con una plataforma de gestión del espacio aéreo de baja altura utilizada por más de 2.000 usuarios. Ambas tendrán ahora que demostrar que sus tecnologías no solo funcionan, sino que pueden responder a necesidades concretas de los aliados.

Y ahí está el verdadero premio. Los 300.000 euros ayudan a acelerar el camino; los centros de pruebas permiten validar las soluciones; el acceso a ministerios de Defensa abre una puerta difícil de encontrar para cualquier startup y el Rapid Adoption Service puede acortar el recorrido hacia potenciales contratos. La OTAN no garantiza que esos contratos lleguen, pero sí coloca a estas dos compañías españolas mucho más cerca de quienes pueden decidir si sus tecnologías terminan formando parte de la próxima generación de capacidades de defensa.

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