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Madrid lleva seis startups al gran foro tecnológico de la OTAN para abrirles la puerta al mercado de defensa

La Comunidad de Madrid subvencionará su presencia en NATO Edge 2026, donde podrán presentar sus soluciones ante responsables de la Alianza y explorar oportunidades de contratación en tecnologías como IA, ciberseguridad, energía o espacio.

OTAN foto de Unsplash.com

Hay un momento en la vida de una startup tecnológica en el que desarrollar una buena solución deja de ser suficiente. El siguiente reto es conseguir que esa tecnología llegue a los grandes compradores, supere sus exigentes requisitos y encuentre un mercado capaz de financiar su crecimiento.

La Comunidad de Madrid quiere que seis startups de la región den precisamente ese paso. El Gobierno autonómico financiará su participación en NATO Edge 2026, uno de los principales encuentros de la OTAN dedicado a tecnología, innovación y transformación digital aplicada a la defensa, que se celebrará del 17 al 19 de noviembre en İzmir (Turquía).

La iniciativa, impulsada a través de la Consejería de Digitalización, busca llevar empresas tecnológicas madrileñas a un escenario en el que una reunión empresarial puede tener una dimensión muy diferente a la de una feria tecnológica convencional: al otro lado de la mesa estarán potenciales clientes, socios industriales y responsables vinculados a las capacidades y procesos de adquisición de la Alianza.

La propia Agencia de Comunicaciones e Información de la OTAN (NCIA), organizadora del evento, ha definido NATO Edge 2026 como una plataforma centrada en acelerar la cooperación con la industria y en facilitar el desarrollo y la entrega de nuevas capacidades para la Alianza. El programa pondrá el foco en ámbitos como la nube, los datos, las tecnologías de ciberseguridad y espacio, además de otras herramientas vinculadas a la transformación digital de la defensa.

De 6.000 a 950 euros

Para una startup, el primer obstáculo para entrar en este circuito puede ser tan sencillo como el coste de estar presente. Por eso, uno de los elementos más relevantes de la iniciativa madrileña es precisamente la reducción de la factura de participación. Las seis empresas seleccionadas podrán acceder al espacio expositivo del evento por 950 euros más IVA, frente a un coste habitual de 6.000 euros por compañía.

La diferencia es significativa: cada startup afrontaría aproximadamente un 84% menos que el precio ordinario de participación. Si las seis empresas utilizan las plazas previstas, el coste de mercado equivalente sería de 36.000 euros, frente a 5.700 euros en aportaciones de las compañías.

Pero el valor de la iniciativa no está únicamente en pagar una parte del stand. El verdadero objetivo es utilizar esos tres días en İzmir como una puerta de entrada a un ecosistema empresarial mucho más difícil de alcanzar desde fuera. Las startups podrán presentar sus soluciones ante potenciales clientes y socios, participar en talleres sobre requisitos y planes de contratación y mantener encuentros con responsables de la NCIA, con el objetivo de validar sus propuestas y explorar posibles oportunidades de colaboración.

Es ahí donde la iniciativa adquiere una dimensión económica más interesante: para una empresa joven, conseguir visibilidad ante un organismo como la NCIA no equivale necesariamente a cerrar un contrato, pero sí puede permitir entender qué necesita el comprador, qué requisitos debe cumplir una solución tecnológica y qué pasos debe dar una compañía para convertirse en proveedor.

La defensa como mercado tecnológico

El movimiento llega además en un momento en el que la frontera entre tecnología civil y defensa es cada vez menos nítida. La inteligencia artificial, la ciberseguridad, el procesamiento de datos, las comunicaciones, las tecnologías espaciales o la protección de infraestructuras críticas tienen aplicaciones comerciales y militares. Esa característica (la llamada tecnología dual) permite que una misma innovación pueda encontrar clientes en sectores civiles y, al mismo tiempo, responder a necesidades estratégicas de gobiernos y organizaciones de defensa.

NATO Edge se mueve precisamente en ese punto de encuentro. El Ministerio de Defensa español describe el evento como una plataforma orientada a transformar la innovación tecnológica en capacidades desplegables y señala entre sus áreas de interés la inteligencia artificial y el análisis de datos, la ciberseguridad, las infraestructuras digitales, la interoperabilidad, el mando y control y las tecnologías espaciales.

Para las startups, entrar en este mercado puede ser especialmente relevante porque la defensa no funciona exactamente como otros mercados tecnológicos. La innovación tiene que convivir con requisitos de seguridad, interoperabilidad, certificaciones y procesos de contratación que pueden resultar difíciles de abordar para compañías pequeñas.

De ahí que la convocatoria madrileña valore especialmente que las empresas seleccionadas cuenten, o estén en proceso de obtener, estándares de calidad para la industria militar como AQAP o PECAL, además de experiencia previa en programas o proyectos relacionados con la OTAN.

También deberán disponer de una página web en inglés. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 18 de agosto.

El objetivo: pasar de startup tecnológica a proveedor

El reto para estas compañías no será simplemente conseguir una fotografía en un evento internacional. Será demostrar que detrás de una tecnología innovadora existe una empresa capaz de responder a las exigencias de un comprador institucional. La apuesta de Madrid se dirige a compañías con sede o centro de trabajo en la región que desarrollen soluciones relacionadas con inteligencia artificial, ciberseguridad, salud, energía, tecnologías espaciales e infraestructuras críticas.

Son sectores distintos, pero comparten una característica: forman parte de una economía tecnológica en la que la seguridad se está convirtiendo en un componente cada vez más importante de la inversión y de las decisiones industriales.

La Comunidad de Madrid plantea así la participación como una herramienta para que sus empresas puedan establecer contactos internacionales, acceder a nuevos mercados y reforzar su posición competitiva. El consejero de Digitalización, Miguel López-Valverde, ha defendido que las tecnologías duales constituyen un ámbito estratégico tanto para la innovación como para el desarrollo económico.

La apuesta tiene una lectura empresarial clara. Una startup puede crecer vendiendo a clientes privados, pero acceder a grandes programas institucionales puede abrir otra escala de negocio y, al mismo tiempo, obligarla a elevar sus estándares tecnológicos, industriales y de seguridad. NATO Edge será, en ese sentido, una prueba de mercado.

Del 17 al 19 de noviembre, seis empresas madrileñas tendrán la oportunidad de sentarse en uno de los principales escaparates tecnológicos de la Alianza. La cuestión ya no será únicamente quién tiene una tecnología innovadora, sino quién está preparado para convertirla en una capacidad que un gran comprador internacional esté dispuesto a incorporar.

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