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De rozar los 100.000 millones a menos de 30.000: el accidentado camino de Shein hacia la Bolsa

Tras años intentando llegar a Nueva York y Londres, el gigante chino de la moda rápida prepara su desembarco en Hong Kong con una valoración que podría ser menos de un tercio de la que alcanzó en 2022.

Shein lleva desde la pandemia reinando los armarios y las cestas de la compra de varias generaciones. Ahora, años después, está a las puertas de salir a la Bolsa que le quedaba por conquistar. La compañía china de moda rápida encara su esperado salto al mercado bursátil, con Hong Kong como destino y el 1 de septiembre como fecha provisional para su debut. La firma habría retrasado ligeramente su estreno, inicialmente previsto para el 28 de agosto, según South China Morning Post, que cita a fuentes conocedoras de la operación. Antes, el próximo 24 de agosto, comenzaría la fase de reservas de acciones. Eso sí, ninguna de estas fechas ha sido confirmada oficialmente por la compañía, que mantiene bajo confidencialidad los detalles de su salida a Bolsa.

El calendario tampoco es el único elemento pendiente. Shein todavía negocia cuestiones clave como el tamaño de la operación y su valoración, por lo que el estreno podría volver a sufrir modificaciones. Las previsiones apuntan a que la compañía podría salir al parqué con una valoración inferior a 30.000 millones de dólares, muy lejos de los 98.200 millones que llegó a alcanzar en 2022 tras su última gran ronda de financiación. En las últimas semanas se ha especulado con una operación que permitiría recaudar entre 2.000 y 3.000 millones de dólares mediante la venta de unos 342 millones de acciones.

De Nueva York a Hong Kong

El desembarco en Hong Kong supone el último capítulo de una salida a bolsa que lleva años acumulando obstáculos. Shein, fundada en Nanjing en 2012, ganó una enorme popularidad durante la pandemia gracias al auge del comercio electrónico y trasladó su sede a Singapur en 2022. El movimiento buscaba, entre otras cosas, alejar a la compañía de sus raíces chinas y facilitar su entrada en un mercado bursátil internacional.

Pero sus primeros planes no llegaron a buen puerto. Nueva York fue la primera opción y Londres, la segunda, aunque ambos proyectos terminaron frustrados. En el caso británico, los reguladores chinos intervinieron en la recta final del proceso. Hong Kong se presenta ahora como una solución intermedia: un mercado con vocación internacional que, al mismo tiempo, mantiene una mayor cercanía con las autoridades chinas.

Vaches y más vaches

La compañía llega al parqué después de haberse convertido en uno de los gigantes mundiales de la moda. Shein produce principalmente en la provincia china de Cantón, vende en unos 160 países y regiones y en 2024 se convirtió en el tercer mayor minorista de moda del mundo, por detrás de Nike y Adidas. Sin embargo, su vertiginoso crecimiento también ha venido acompañado de polémicas relacionadas con su impacto medioambiental, las condiciones laborales, la venta de productos ilegales y determinadas prácticas comerciales.

A esta presión reputacional se suma ahora un escenario regulatorio cada vez más complicado para su modelo de negocio. El final de la exención de aranceles para los envíos de bajo valor en Estados Unidos ha afectado a una de las piezas clave de su estrategia comercial. Desde julio, además, la Unión Europea ha aplicado una medida similar para tratar de frenar la entrada masiva de productos baratos procedentes de plataformas como Shein, Temu o AliExpress.

30.000 millones es lo que hay

Así, Shein llega a Hong Kong con una valoración muy alejada de la de su época dorada y con su modelo de negocio sometido a una presión creciente. Si finalmente se cumplen los plazos previstos, el próximo 1 de septiembre la firma dará un paso decisivo para convertirse en una compañía cotizada, después de años intentando encontrar el mercado adecuado para hacerlo.

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