Solo hace seis años que Jaime Riesgo y Ana Elena Coello se plantearon la creación de la cervecera, cuando apasionados por las cosas bien hechas decidieron ocuparse de algo que, según ellos, faltaba en España: una buena cerveza. “En EEUU, nos enamoramos del mundo de la cerveza artesanal, del proceso, de los valores, de las cervezas. Entonces decidimos lanzarnos: dejar nuestros trabajos allí, y volver a Madrid para iniciar Cervezas La Virgen”. Un proyecto que se ha hecho realidad y por el que apostaron en firme.

De hecho, recientemente, se han lanzado a ampliar el negocio y abrir unas nuevas instalaciones: “La nueva fábrica de Las Rozas tiene actualmente una capacidad de 400.000 litros anuales, aunque es una fábrica modular, con la que esperamos llegar al tope de nuestra capacidad productiva de unos 3 millones anuales, en unos años”. Ambos fundadores reconocen que, aunque ya tenían la experiencia de su anterior factoría y han aprendido de los errores, el proceso ha sido complicado: “Por un lado, buscar la financiación, por otro, enfrentarnos de nuevo a la instalación de una fábrica de cerveza, ésta vez más grande, con muchas más exigencias, y en la que buscábamos mejorar todo el proceso”.

Jaime y Ana consideran que aun siendo muy jóvenes, la principal traba que han tenido que enfrentar es el hecho de estar dentro de un sector muy nuevo, de tener que abrir un mercado que hasta ahora no existía: los consumidores finales no tenían suficiente conocimiento de lo que era la cerveza artesanal, no existían proveedores enfocados a la pequeña industria, y además “la legislación existente está pensada para las grandes, ni las autoridades están acostumbradas a trabajar con empresas de nuestro tamaño”, por apuntar algunas incidencias. “Si es verdad que el panorama ha cambiado mucho, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer”. El que las cinco grandes cerveceras acaparen el control de casi el 95% del negocio tampoco ha ayudado mucho a la expansión de la actividad; aunque eso sí, “se sienten realmente desconcertadas por nuestra entrada en juego”.

Cerveza artesanal
En un mercado tan competitivo como el de la cerveza, el valor artesanal se convierte en un punto clave a la hora de buscar la diferenciación en el mercado, pero según estos dos directivos, no es el único. “Muchas veces se asocia artesano a algo muy manual y rústico, pero eso no es así. La Virgen es una cervecera artesanal y probablemente la más avanzada tecnológicamente de España. Para nosotros la diferencia entre una cerveza artesanal y una industrial es el sabor. Desde aquí primamos la calidad de cada ingrediente para buscar el mejor sabor. A diferencia de las grandes marcas, nosotros no usamos aditivos, estabilizantes, colorantes, siropes o cereales como el maíz o el arroz”.

Ambos son conscientes del carácter local que tiene la cerveza artesana, pero no por ello renuncian a su objetivo más ambicioso y a largo plazo: posicionarse como la mejor y más reconocida cerveza del país, y así seguir satisfaciendo a la gente que la prueba. “Ahora debemos seguir haciendo bandera en Madrid donde ya estamos en mas de 700 locales que cuidan sus productos. Poco a poco crecemos naturalmente por toda la península”.

Hasta ahora han ido creciendo todos los años más de un 70% de media. Sus estimaciones de producción para este ejercicio rondarán los 500.000 litros y esperan progresar durante los próximos 5-7 años a una producción de 3.000.000 de litros anuales. “Puede parecer mucho, pero en realidad sigue siendo poco en un mercado tan concentrado donde una de las grandes fábricas, por si sola, puede producir 4.000.0000 de litros al día”, comentan Jaime y Ana. Actualmente cuenta con una estructura donde la mayoría de los socios son los propios trabajadores, que además aportan su know-how en cada una de las áreas.

Empezaron en un momento donde la crisis reinaba en todos los sectores, pero desde el primer día estuvieron tan empeñados en salir adelante que nunca se plantearon otra opción que no fuera esa. “Creo que la clave de nuestro éxito es que somos auténticos: una idea buena, en un momento adecuado, y un gran esfuerzo por hacer la mejor cerveza. Si bien es cierto que sin un equipo como el que tenemos no hubiera sido posible realizarlo”.

En una empresa pequeña, los recursos de marketing son realmente limitados. Son conscientes de que no pueden plantearse campañas en medios ni grandiosos patrocinios, pero “nuestra estrategia se basa en ser auténticos, y la autenticidad no se puede comprar. Es decir, cerveza de verdad, para gente de verdad”. Para ello se apoyan en la cultura local, en los pequeños eventos. Buscan la cercanía al cliente y abren sus puertas a cualquier visita que quiera conocerlos y probar sus productos. “Creamos un ‘universo La Virgen’, una serie de acciones que al final hacen que el boca a boca funcione y muchos nos acaben conociendo. Es una manera más lenta de darnos a conocer, pero también muy potente”.

De las redes sociales han hecho herramienta fundamental para mantener conversación fluida y directa con los consumidores. “De hecho, las llevamos nosotros mismos. Para nosotros es un tesoro poder trasmitir lo que está pasando en la fábrica día a día, enseñar los pequeños entresijos y mostrarnos como somos. Estamos disponibles las 24 horas para que los clientes nos contacten. Es una puerta que siempre está abierta”.