España volverá a disputar este domingo una final del Mundial, 16 años después del gol de Andrés Iniesta en Johannesburgo. Detrás del torneo y del partido más importante del mismo hay una enorme cadena económica. Premio y primas, compensaciones para los clubes, más valor comercial para los mejores jugadores, nuevos contratos publicitarios, e incluso un posible impacto positivo en el Ibex 35.
El selectivo se acerca a los 20.000 puntos con una subida anual que alcanza ya el 37%. Además de conceder una enorme exposición a empresas y patrocinadores, una victoria eleva el consumo y puede influir también en la confianza y la inversión. Sin embargo, un análisis elaborado por XTB sobre los seis últimos campeones concluye que sus Bolsas avanzaron de media apenas un 0,12% en la primera sesión posterior a la final. Tres índices subieron y otros tres terminaron en negativo.
Argentina protagonizó la reacción más favorable, con un avance del 2,34% después de conquistar el Mundial de 2022. Le siguieron Alemania, con un 1,21% en 2014; e Italia, con un 0,42% en 2006. Francia cayó un 0,32% tras ganar en 2018, España perdió un 0,68% en 2010, y Brasil registró el peor comportamiento, con un descenso del 2,21% después de levantar la copa en 2002.
El resultado es más favorable cuando se amplía el plazo más allá del siguiente día. Excluido el caso de Argentina, distorsionado por la inflación y la depreciación del peso, las Bolsas de los campeones subieron una media del 9,8% durante el año posterior al torneo. El Dax alemán ganó un 18,8%, el índice brasileño un 16,5% y el italiano un 15,4%.
El Ibex, que cayó un 0,68% en la sesión posterior a la final de Sudáfrica, recuperó terreno y llegó a avanzar cerca de un 6% durante los tres meses siguientes, pero doce meses después de conquistar la Copa del Mundo el principal índice español acumulaba una caída del 4,5%, siendo el único de los grandes campeones europeos del siglo XXI que cerró el año posterior en negativo, tal y como destacan desde XTB.
En 2010, unas semanas antes del mundial, Grecia había necesitado su primer rescate y los inversores empezaban a cuestionar la deuda de las economías periféricas. España acumulaba un elevado déficit, una burbuja inmobiliaria recién estallada y un sistema financiero lleno de incógnitas. La prima de riesgo pasó de unos 206 puntos durante la final a más de 280 un año después, un incremento del 38%. Ahora se encuentra por debajo de los 50 puntos.
La evolución de las empresas del Ibex fue dispar. Sacyr subió un 81% durante los doce meses posteriores al Mundial de 2010, Grifols ganó un 70%, Ferrovial un 49% e Inditex un 30%. En el extremo contrario, Colonial cayó un 62%, Sabadell un 35%, Santander un 24%, y BBVA un 19%. Tal y como destaca el equipo de análisis de XTB España, la diversificación internacional (a favor) y la exposición a la crisis financiera y al deterioro del mercado inmobiliario (en contra) pesaron más que el triunfo de la Selección.
¿Qué ocurrirá esta vez?
Estos precedentes llevan a preguntarse qué ocurrirá el lunes si el domingo España gana el Mundial. Y si pierde. Un estudio elaborado por los académicos Alex Edmans, Diego García y Øyvind Norli publicado en The Journal of Finance, detectó caídas significativas después de las derrotas de las selecciones nacionales. Perder una eliminatoria mundialista acarreó una rentabilidad anormal negativa del 0,49% durante la jornada siguiente.
Uno de sus autores, Diego García, profesor en la Universidad de Colorado en Boulder, explica a Forbes que no hay un efecto «perceptible» después de una victoria, con un efecto mucho más pequeño que después de una derrota. «Sube la Bolsa, pero muy poco, así que no es estadísticamente significativo». Sin embargo, «después de una derrota, la Bolsa cae un 0,4%-0,5% en los partidos importantes», añade.
En todo caso, García aclara que hay «cientos de estudios» que confirman que «este tipo de sesgos, la euforia o la depresión causada por algo que no tiene nada que ver con la economía, solo tienen efectos a corto plazo» y lo que determina los valores en Bolsa son las variables económicas. «Los ‘animal spirits’ de Keynes pueden causar distorsiones a corto plazo, pero se corrigen con el tiempo», sentencia.
Javier Molina, analista de Mercados de eToro, sí considera que «una victoria de España podría aportar un impulso adicional al sentimiento inversor, especialmente en un momento en el que el Ibex ya cotiza cerca de los 20.000 puntos». Sin embargo, también advierte de que «conviene no confundir correlación con causalidad, pues los mercados no cambian de tendencia por un resultado deportivo».
Según Molina, «si hubiera algún efecto en Bolsa, probablemente sería muy leve, de corta duración y se concentraría en compañías ligadas al consumo, al turismo, al ocio o a los medios de comunicación«. Pero, en cualquier caso, «el verdadero motor del Ibex seguirá siendo el mismo: los beneficios empresariales, la evolución de los tipos de interés y la entrada de capital internacional«.

