Ahorrar e invertir no tienen por qué ser necesariamente dos conceptos que tengan que asociarse a los adultos. Los asesores patrimoniales, de hecho, aconsejan que cuanto antes los niños se familiaricen con la gestión de los propios recursos, más se ganará de cara a la estabilidad en el futuro. La educación financiera sobre los más pequeños es positivo que comience desde edades tempranas.

Aquí es donde surgen algunas preguntas como cuándo resulta el momento ideal para comenzar a hablar de dinero a los niños. Hay varios factores a tener en cuenta como el ritmo de aprendizaje de cada uno, pero desde temprana edad se les puede crear cierta consciencia al respecto siendo ejemplo cuando compramos o invertimos en algo.

Una vez que se alcanza una edad escolar en la que entiende lo que pasa en su entorno podemos comenzar a hablarle de ahorro e incluso hacer pequeños retos con él o ella: darle algo de dinero para la semana y si ahorra al final darle un premio simbólico. La conversación no se acabará cuando superen la adolescencia, en esta etapa podemos hablar de diferentes opciones de inversión.

“La creencia en el bienestar financiero debe iniciarse desde las fases tempranas. Por eso, tener conversaciones con los hijos e hijas de todo lo que está relacionado con el dinero es fundamental para su futuro”, explican desde Julius Baer. “Compartir las buenas y malas decisiones desde que son muy jóvenes y hablarles de los procesos de aprendizaje genera a la larga un valor añadido”, añaden. Y también la generación de procesos de aprendizaje en cuanto a la gestión de sus presupuestos desde que son pequeños.

Thrive on campus, un portal académico enfocado en universitarios, publicaba un artículo escrito por Xiaomin Li, profesor de la universidad de Arizona en Estados Unidos, en el que explica que los adultos emergentes se esfuerzan por ser individuos independientes y autosuficientes en su situación económica, y aunque la mayoría lo logra, se ha registrado un retraso en quienes alcanzan este estado financiero.

“El primer punto es el aumento en el tiempo de los comportamientos financieros propios de las personas, que les da mayor tranquilidad y, a su vez, el estatus de adultos. Los comportamientos financieros pueden y deben cambiar con el tiempo en lugar de mantenerse estáticos. Es ideal que, además de tener un buen comienzo, las personas jóvenes logren resultados mayores al acumular diferentes hábitos financieros responsables”, explica.

En este sentido, hay algunos pasos que pueden ir dando los más pequeños para irse familiarizando con el ahorro y la inversión: desde generar una mayor consciencia a utilizar algunos métodos que pueden ser fáciles.

Las huchas conscientes

Si tus hijos ya manejan algo de dinero, la autora de Make your kid money genius, Beth Kobliner, aconseja regalarles tres huchas, una para ahorrar, una para gastar y una para donar. Establecer una cantidad y metas, ¿qué quieren comprar? ¿para qué quieren ahorrar y a qué causa les gustaría donar? Esto les ayudará a planificarse para su futuro.

Esto repercute sobre edades tempranas, que van desde los cinco y seis años hasta los diez años. A los niños se les deben trasladar la diferencia entre las necesidades y los caprichos. Dentro de esas necesidades se debe incluir lo fundamental: la alimentación, la ropa, el gasto en vivienda, salud y educación. Y, dentro de lo segundo, se pueden incluir conceptos como ir al cine, la compra de unas deportivas, de una bicicleta o de un smartphone. Esto es interesante plasmarlo sobre un presupuesto doméstico.

Las pequeñas retribuciones

Por otro lado, una de las enseñanzas que pueden servir a los más pequeños es ofrecerles unas pequeñas retribuciones, o pagas, a cambio de tareas. Una estrategia que puede comenzar desde los seis a los ocho años, según los expertos. Enseñar a los niños a ganar dinero puede suponer una oportunidad para que sepan cómo utilizarlo. Además, cuando se lleva a cabo esta práctica, estos aprecian lo que es trabajar duro.

Y esto no es todo. También, fijar pequeñas metas de ahorro es una estrategia de un alto grado de interés. Sirve para enseñarles a tener independencia y responsabilidades de cara a su futuro.

No romper las reglas y sin prejuicios

En esta sociedad en la que la tecnología nos da todo con tan solo un clic, los niños pueden desesperarse por querer comprar y no poder hacerlo inmediatamente. Enséñales sobre la paciencia y la gratificación que da el ahorrar para algo específico. Se trata de una práctica útil para toda la infancia: desde los cinco hasta los 14 y 15 años.

Es útil dejar un hijo ahorrar para lo que más le guste sin poner ningún tipo de condición. Proponle hacer una lista de deseos y que ahorre para comprarse esa bici o videojuego que tanto le gusta, verás como con el paso del tiempo algunas de sus prioridades pierden peso y van pensando cosas más útiles.

El método de Harv Eker

Un posible sistema de gestión del dinero es el de Harv Eker y su método por porcentajes recogido en el libro Los secretos de la mente millonaria. Se trata de un método muy sencillo, válido para adultos y que podemos adaptar a cada niño. Aplicable desde los seis-ocho años en adelante.

El método para adultos consiste en dividir los ingresos en seis partes con los siguientes porcentajes: 55% para necesidades básicas; 10% para ahorro; 10% para formación; 10% para inversiones a largo plazo; 10% para ocio y 5% para donativos.

Asimismo, introducirles en el mundo de la inversión es una enorme enseñanza para cumplir esas metas. Comparte tu experiencia de invertir en los mercados financieros, e inclúyeles en tus videollamadas y reuniones con tu asesor financiero. Ayudarles a abrirse una cuenta en un bróker cuando lleguen a la adolescencia es una de las mejores fórmulas para que entiendan el riesgo de comprar y vender mediante ejemplos reales.