Al igual que valor y precio no son sinónimos, tampoco coste y precio lo son, aunque existe una relación directa entre ellos: acompáñanos a analizar cómo se forma la curva de la oferta, a partir del coste de los factores de producción.

Cuando nos preguntábamos qué es la demanda, hablábamos de nuestras preferencias por el helado de pistacho y cuánto estábamos dispuestos a pagar por una bola en según qué circunstancias. Vamos a seguir utilizando este ejemplo para analizar la oferta.

¿Por qué en la heladería una bola de nuestro helado de pistacho cuesta lo mismo que una tarrina entera en el supermercado? Y en la peluquería, ¿por qué me cobran el equivalente a medio bote cada vez que me ponen un poco mascarilla?

Más allá del valor que cada uno de nosotros (la demanda) dé a estos productos, quien los vende (la oferta) tiene que tener en cuenta el coste de todos sus factores de producción antes de proponer un precio.

La curva de oferta la forman todos los productores de un bien o proveedores de un servicio, sumando el coste de todos sus factores de producción más un margen que les permitirá hacer frente a variaciones de coste.

Los factores de producción son todos los recursos utilizados para crear un bien o proveer un servicio. No todos los sectores utilizan todos los factores de producción, pero algunos son imprescindibles.

Tierra

Si pensamos en la producción agraria, la tierra se refiere a todos los recursos naturales necesarios para que las plantas crezcan: la propia tierra, las semillas, el agua, la luz del sol… En otro tipo de sectores, se refiere a las materias primas, recursos y suministros necesarios para la producción, y tienen un coste para el productor (compra o alquiler de una parcela, suministro de semillas, etcétera).

Volvemos a nuestro helado de pistacho. Para el heladero, su factor tierra serían los pistachos recolectados, envasados y transportados, junto con la leche, el azúcar y el resto de ingredientes necesarios para fabricar el helado. También lo serían la electricidad necesaria para poder usar sus batidoras o enfriar el helado.

¿Quieres saber cómo funciona el mercado eléctrico en España? Juan Ramón Lucas y Ana Comellas te lo cuentan en nuestro ‘podcast‘.

Capital

Son los factores que necesitamos para transformar las materias primas en un bien o servicio, e incluye desde herramientas y maquinaria a infraestructuras complejas como la de un astillero. El capital es un factor de producción creado por el ser humano y se ajusta a las necesidades específicas de cada industria, a diferencia del factor tierra y los recursos naturales, que son los mismos para todos los sectores que los utilizan.

El capital tiene un coste para el productor (la compra de las herramientas, por ejemplo), pero va a permitirle una mayor y más rápida producción, por lo que ese coste es realmente una inversión.

Para nuestro heladero, su capital serán las batidoras o cámaras frigoríficas. Cuando se invierte en capital, se espera conseguir una rentabilidad. Invirtiendo en una nueva cámara frigorífica, el heladero puede aumentar la producción, porque puede conservar y vender más helados. Su inversión será rentable si vende suficientes helados para recuperar el coste de la cámara en un tiempo razonable.

Trabajo

Es el esfuerzo humano realizado para producir bienes o servicios, tanto físico como intelectual. Lo utilizan todos los sectores, porque los bienes no existen sin trabajo humano: incluso una manzana crecida de forma silvestre, necesita que la recolecten para poder ser consumida.

El factor capital se ajusta a las necesidades de cada proceso productivo, pero el específico para uno (el tractor), no sirve para otros (la fabricación de helados). El trabajo puede no sólo especializarse, sino también capacitarse y formarse para adquirir nuevas habilidades.

Otra diferencia del trabajo con el resto de factores, es que se mide en calidad y no sólo en cantidad (hectáreas o número de piezas producidas). De la capacitación y calidad del trabajo, depende la productividad: una cámara enfría el mismo contenido en un sector u otro, pero una persona no produce lo mismo en el sector agrario que en sanitario, por ejemplo. Y que sea productiva no va a depender sólo de su formación, sino también de cómo esté organizado ese trabajo. El coste del factor trabajo es en su mayor parte el salario, y el heladero tendrá que incluir el suyo propio además del de sus empleados.

Tecnología

Lleva presente en la producción el mismo tiempo que el ser humano, pero es el más reciente de los factores de producción; se define como el conocimiento o ciencia que hace más eficientes los procesos de producción. La tecnología es capaz de modificar el resto de factores, haciéndolos más productivos, e incluye desde avances científicos que desarrollen un mejor abono para las plantas, a robots que hagan más rápida la fabricación de los helados, pasando por un programa de software que facilite el pedido y pago de los helados o la inteligencia artificial y el big data que permiten saber cuándo sembrar o cosechar.

Ya conocemos todos los factores a tener en cuenta para producir el helado de pistacho. Cada heladero tendrá un coste distinto para cada factor según la calidad de la materia prima, dónde esté ubicada su heladería, la inversión que tenga en maquinaria o el personal contratado.

Volviendo a la pregunta inicial de por qué el precio del helado es distinto en la heladería y en el supermercado, la respuesta está en los factores de producción. Sin entrar en la calidad de los ingredientes, probablemente el heladero artesano compre los pistachos a un precio mayor que una gran fábrica de helados. De la misma manera, tendrá una tecnología que utilice más horas de trabajo que maquinaria, y el coste de tener un local para la heladería, será proporcionalmente mayor que el coste de una fábrica en las afueras.

El coste de los factores de producción es distinto para cada heladero, como distinto era el valor que cada persona le daba al helado; ¿cómo se forma la curva de la oferta?

Cuando el precio es bajo (P0), sólo los productores con menor coste de producción son capaces de ofrecer el bien (Q0 unidades) con un margen mínimo.

Si el precio es mayor (P1), más son los productores que obtienen un margen sobre sus costes de producción y ofrecen el bien al mercado (Q1 unidades).

La curva de oferta es ascendente o, a mayor precio, más productores están dispuestos a vender el helado.

La curva de oferta relaciona precio y cantidad de manera positiva: a mayor precio, más productores están dispuestos a poner el producto en el mercado o a dar un servicio, porque cubren con más facilidad sus costes de producción.

¿Por qué? Porque a un precio muy bajo, sólo los heladeros con menores costes de producción (bien por ser más eficientes o por pagar menos por sus factores) son capaces de cubrir ese coste con el precio y no perder dinero. A medida que sube el precio, más heladeros pueden ofrecer sus helados cubriendo costes y obteniendo un beneficio.

Para conocer el precio de mercado de un helado de pistacho, ya sólo nos queda cruzar las curvas.