La banca se prepara para afrontar un 2022 que podría marcar el principio del fin de la política monetaria expansiva iniciada por los bancos centrales tras la crisis financiera de 2008. El repunte de la inflación durante el segundo semestre de 2021 en Europa y Estados Unidos, junto con los buenos datos de empleo a ambos lados del Atlántico, ha hecho que cada vez sean más las voces que hablan de posibles subidas de tipos de interés tras más de una década de tipos mínimos.

El inicio de la retirada de estímulos, la morosidad y el aumento de la competitividad a través de las fintech son algunos de los mayores desafíos a los que se enfrenta la banca española en 2022. “El principal reto va a ser la morosidad”, afirma Juan Abellán, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). Aunque no cree que llegue a niveles alarmantes porque los créditos ICO están garantizados en un 80% por el Estado, mientras que la banca goza de una “buena capacidad” para responder a los impagos tras realizar grandes provisiones a raíz de la propagación del covid en marzo de 2020.

“Los bancos han aprovisionado para aguantar niveles de morosidad hasta del 7%”, dice Abellán. La morosidad en créditos concedidos a empresas y particulares alcanzó el 4,43% en agosto, según el Banco de España. “El tema más preocupante es el potencial repunte de la morosidad debido a la supresión paulatina de parte de los estímulos creados para combatir la crisis económica fruto de la pandemia”, dice Carlos Cuatrecasas, socio de FS Consulting Strategy de KPMG.

En Estados Unidos, la Reserva Federal ya manda señales sobre una posible subida de tasas para contrarrestar los elevados niveles de inflación registrados en 2021. De momento, su presidente Jerome Powell ha indicado que serán pacientes a la hora de incrementar los tipos, mientras que anunció la reducción de su programa de compras de bonos a un ritmo de 15.000 millones de dólares por mes. El objetivo es poner fin a este estímulo en junio de 2022.

Tampoco parece que Europa vaya a subir los tipos. Es poco probable que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos en el segundo semestre de 2022, según dijo en noviembre Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España y miembro del consejo de gobierno del BCE. Ese mismo mes, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, descartó una subida de tipos para 2022, ya que esperan que el aumento de la inflación sea temporal y moderado.

“No parece que vaya a producirse una subida de los tipos de interés a lo largo del próximo año, pero no podemos descartar totalmente pues dependerá de muchos factores, entre ellos, de la evolución de la inflación, de las decisiones que adopte la Reserva Federal y del equilibrio entre las distintas sensibilidades en el seno del BCE”, dice José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB).

Búsqueda de nuevos ingresos

La banca es uno de los sectores con mejor desempeño bursátil durante el año 2021. Hasta mediados de noviembre, la cotización del índice Ibex bancos ha aumentado un 36%, un porcentaje superior al alza cercana al 12% que representa el Ibex 35. Banco Sabadell ha ganado un 94%, mientras que Bankinter asciende un 47%, BBVA un 34%, Santander un 23% y CaixaBank un 17%.

Las cotizaciones reflejan un creciente apetito inversor por el sector ante el eventual fin de años de política monetaria expansiva. “La banca espera una subida de tipos. Y, aunque se haga de manera gradual, una subida del 0.1% o del 0.2% puede tener un impacto muy positivo en los resultados de los bancos”, dice Abellán. Los bancos europeos llevan años sufriendo tipos de interés negativos, una situación que afecta a sus cuentas y les ha llevado a buscar más ingresos vía comisiones.

Desde AEB inciden en su posición “absolutamente contraria” a la existencia de tipos de interés negativos. “Es un contrasentido económico que penaliza al ahorrador y premia a quien se endeuda”, comenta Roldán, quien cree que está situación desvía a la banca comercial de su principal negocio: la toma de depósitos y la concesión de crédito. “Esto ha durado demasiado tiempo y debe acabar lo antes posible”, comenta.

Los bancos han tenido que buscar otras vías de ingresos ante el persistente contexto de bajos tipos de interés en la zona euro. Ante esta situación, las principales entidades financieras españolas comenzaron en 2019 a incrementar las comisiones que cobran a sus clientes, un proceso que continuó durante 2021. Una de las más polémicas ha sido el anuncio de una nueva comisión por sacar dinero en ventanilla que algunas entidades han empezado a aplicar en el tercer trimestre de 2021.

Este aumento de las comisiones le permitió a los cinco bancos que cotizan en el Ibex 35 obtener 15.445 millones en conjunto durante el tercer trimestre de 2021, un 11% más que los 13.904 millones que captaron en el mismo periodo de 2020. “En el caso de BBVA y Santander, las comisiones representan el 30% de sus ingresos”, comenta Abellán, quién cree que esta política de aplicar comisiones a los clientes continuará mientras el contexto de bajas tasas de interés perdure.

El cierre de sucursales es otra tendencia que continuará en 2022. La digitalización y el gran gasto en costes de personal son dos factores que han llevado a los bancos tradicionales a cerrar sucursales. “Los gastos de personal representan el 60% de los gastos de la cuenta de resultados de los bancos”, indica Abellán sobre la importancia que tiene clausurar estos espacios físicos para la banca. CaixaBank, BBVA, Sabadell y Santander han cerrado unas 2.300 oficinas en 2021, unas cifras que se suman a las miles que han ido clausurando desde hace más de una década tras la absorción de las cajas.

“Las entidades están poniendo especial foco en el desarrollo de capacidades tecnológicas mejoradas en los ámbitos del procesamiento de datos y personalización, en inteligencia artificial y en mejorar la experiencia del cliente de manera integral a través de todos los canales”, dice Cuatrecasas, de KPMG.

La digitalización mejora la eficiencia de las instituciones y sus relaciones con los clientes, pero también supone un reto porque permite la aparición de nuevos competidores que proveen servicios de tecnología financiera (fintech).

El inicio de la retirada de estímulos, la morosidad y el aumento de la competitividad a través de las ‘Fintech’ son algunos de los desafíos de la banca española en 2022

Sin embargo, Abellán cree que la digitalización representa una gran oportunidad para los bancos españoles, ya que, en su opinión, son líderes en esta área en Europa. Por ello, cree que los grandes bancos podrán dar el salto en 2022 a otros países del continente en propuestas 100% digitales muy similares a la que lanzó ING para expandirse en España hace años. El primero ha sido BBVA tras anunciar en octubre la creación de una filial italiana que operará de forma totalmente digital.

Sector asegurador

El sector de los seguros comparte muchos de los retos a los que se enfrenta la banca en 2022. Al igual que los bancos, las aseguradoras tienen un ojo puesto en una posible subida de los tipos de interés. “Los tipos bajos son mortales para las aseguradoras porque no tienen capacidad de maniobra para monetizar sus operaciones”, comenta Abellán. Por eso, la evolución de estas compañías también estará ligada a cómo se desarrollen las decisiones de política monetaria.

Consolidar la recuperación del sector tras el impacto de la pandemia será otro de los retos en 2022. El coronavirus causó un golpe severo en las finanzas de estas empresas, tras reducir en 2020 su ingreso por primas en un 8,3% menos que en 2019, según los datos de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa).

Mientras tanto, el fenómeno fintech ha provocado el nacimiento de compañías insurtech que traen innovaciones al sector que están redefiniendo la experiencia de cliente. Profundizar en la digitalización de sus servicios para mejorar la eficiencia de las aseguradoras y su servicio con el cliente será otro de los factores que marcarán el año que viene.

Y, a su vez, también dependerá de que el sector bancario tenga un buen comportamiento durante 2022, ya que muchas pólizas se contratan a través de las entidades financieras. “Son dos sectores que van de la mano. El principal comercializador de seguros en España son los bancos”, afirma Abellán.