Los clubes se han convertido en activos cada vez más escasos y valiosos para las grandes fortunas y el capital privado. Los Angeles Lakers alcanzan una valoración récord de 12.500 millones de dólares y los Seahawks rozan los 10.000 millones. En España, Apollo se ha convertido este año en accionista mayoritario del Atlético de Madrid y eleva la valoración del club rojiblanco en 2.500 millones millones de euros.
Joshua Kushner, fundador de Thrive Capital, y Bob Iger, antiguo consejero delegado de Disney, han acordado tomar el control de los Lakers en una operación todavía pendiente de la aprobación de la NBA. Mark Walter había adquirido la participación mayoritaria solo 14 meses antes en una transacción que valoraba el equipo en 10.000 millones. La nueva operación eleva esa referencia un 25%.
También la venta de los Seattle Seahawks a la familia del inversor de capital riesgo Vinod Khosla se ha pactado por 9.612 millones de dólares, un récord para una franquicia de la NFL, y espera la aprobación definitiva de los propietarios de la competición.
Un consorcio de inversores, entre los que se encuentra Jeff Bezos, también se hizo hace pocos días con una participación minoritaria en el Liverpool FC. Según diversas fuentes, el grupo del que forma parte Bezos ha llegado a un acuerdo con Fenway Sports Group para adquirir aproximadamente el 30% del club de fútbol. El acuerdo valora el Liverpool FC en unos 7.400 millones de dólares, según The Guardian.
En 2025, el fundador de Jet.com, Marc Lore, se asoció con Alex Rodríguez, exestrella de los Yankees de Nueva York y uno de los jugadores más conocidos de la MLB, para comprar los Minnesota Timberwolves y las Minnesota Lynx por Marc Stad, fundador de Dragoneer Investment Group, ha adquirido la participación de Lore con una valoración de 4.500 millones de dólares.
Otro caso reciente es el del equipo de béisbol San Diego Padres, adquirido por un grupo liderado por Jose E. Feliciano, cofundador de la gestora de capital privado Clearlake Capital y también copropietario del Chelsea, y su mujer y socia, Kwanza Jones. La operación, aprobada este agosto por los propietarios de la MLB, valora la franquicia en 3.900 millones de dólares, frente a los 800 millones que se pagaron por el equipo en 2012.
En Europa, la empresaria estadounidense de origen surcoreano Michele Kang ha construido una cartera propia de inversiones deportivas en los últimos años. Controla clubes de fútbol femenino como Washington Spirit, London City Lionesses, y el Olympique Lyonnais Féminin. Este año ha reforzado además su posición alrededor del Olympique de Lyon masculino en el contexto de la reestructuración financiera del grupo.
El fenómeno se observa también en España. Apollo Sports Capital completó este año la adquisición de una participación mayoritaria en el Atlético de Madrid, mientras Quantum Pacific se mantiene como segundo mayor accionista y Miguel Ángel Gil, Enrique Cerezo y los fondos de Ares conservan participaciones.
En las últimas semanas, la firma estadounidense Apollo ha llevado a cabo dos importantes operaciones, por un lado una ampliación de capital en el que ha aportado 57 millones de euros al Atlético de Madrid y por otro, una inversión de 2.248 millones de euros en Yankee Global Enterprises, propietaria del equipo de béisbol New York Yankees.
La escasez y el valor del directo
La pregunta es qué están viendo las grandes fortunas en el deporte. Por un lado está la escasez. En la NBA hay 30 franquicias y en la NFL, 32. En España dos de las marcas futbolísticas de mayor alcance, Real Madrid y FC Barcelona, mantienen modelos en los que los clubes pertenecen a sus socios y quedan fuera del mercado. Esto hace más escasos los grandes clubes europeos a los que puede acceder un inversor.
Por otro lado, también influye el valor del directo. Mientras el consumo audiovisual se fragmenta entre plataformas y la inteligencia artificial multiplica la capacidad de producir contenidos, el deporte mantiene esa condición de acontecimiento único y en directo que los espectadores quieren ver al mismo tiempo. Eso sostiene el valor de los derechos, que en EEUU generaron cerca de 30.000 millones de dólares en 2025.
A esos factores se suma una explotación cada vez más amplia de las marcas. Patrocinios, merchandising, hospitality, experiencias para aficionados, giras internacionales y contenidos propios permiten monetizar una base de seguidores durante todo el año. Además, la digitalización ha convertido una marca deportiva local en un producto potencialmente global.
En este sentido, Deloitte prevé en su Sports Investment Outlook que el capital institucional e inversión privada sigan concentrándose especialmente en franquicias «de élite» como las de NFL, NBA y Premier League, por su combinación de alcance global, marca consolidada y derechos audiovisuales. «Esto refuerza su atractivo para los inversores que buscan estabilidad a largo plazo y rentabilidad predecible», señala.
Sin embargo, anticipa que a medida que las valoraciones de los activos premium sigan aumentando, disminuirá el número de compradores únicos. Una valoración cada vez más elevada obliga a generar más ingresos o conseguir una revalorización todavía mayor para obtener retornos atractivos. EY-Parthenon señala que las valoraciones de las franquicias deportivas estadounidenses, durante la última década, han superado materialmente el rendimiento de índices como el S&P 500.
Eso desviará inversiones más allá del fútbol hacia deportes emergentes de alto crecimiento. Deloitte menciona, por ejemplo, el pickleball, el snowboard y los esports, que están ganando popularidad, sobre todo entre los jóvenes; así como el deporte femenino. Con todo, la tendencia indica que el deporte ya no atrae únicamente a ricos aficionados, sino que empieza a ocupar un lugar propio en las carteras de algunas de las mayores fortunas y gestoras del mundo.

