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La agitación y trasiego veraniego ha movilizado a las bolsas hacia un mayor momento de incertidumbre. Bajo la superficie, se observa como las criptodivisas están corrigiendo de forma significativa, en las últimas semanas, como lo demuestra que el bitcoin ya esté por debajo de los 30.000 dólares la unidad. Por otro lado, el petróleo se mantiene en máximos anuales, mientras que otras materias primas como el cobre, llevan correcciones superiores al 15%. Y en los mercados de divisas, el dólar ha registrado una fortaleza en cinco sesiones poco común. Con este panorama la pregunta es: ¿cómo se puede configurar la mejor cartera para invertir?

Los mercados de renta variable son los últimos en moverse, lo que, coincidiendo con meses que estacionalmente han registrado un menor volumen, hace que lo que queda de verano pueda ser muy interesante.

Maria Luisa Matarrelli, Developed and Emerging Government Bonds and Forex at Eurizon, expone que el paso final de su proceso de inversión es encontrar la combinación correcta de clases de activos que reconozca estratégicamente la inflación como un riesgo. “Actualmente, según nuestro marco de referencia, la inflación se encuentra en un estado de transición”, asegura. La principal consecuencia, a este respecto, es una introducción en la cartera de materias primas.

En lo que respecta a la perspectiva de la inversión, hay dos peculiaridades de la inflación que pueden dañar el retorno de la inversión: la inflación tiene un impacto acumulativo y es un proceso de larga plazo y por lo tanto su impacto es persistente.

“Ambas características implican que incluso si la inflación es estable y baja en el corto plazo, sus efectos a largo plazo y la incertidumbre de su comportamiento pueden tener efectos significativos en la rentabilidad de las clases de activos”, concreta Matarelli.

De ahí a que la forma más eficiente de protegerse contra el riesgo de inflación inesperada es tener un proceso de inversión que sea capaz de identificar el régimen macro predominante y el estado de la volatilidad del mercado.

Las inversiones alternativas como posibilidad

Las inversiones alternativas consisten principalmente en el mercado inmobiliario, el capital riesgo y una pequeña parte en infraestructuras, madera y agricultura. Sin embargo, no se incluyen el oro, los hedge funds y las materias primas.

“Cuando calculamos las expectativas de rentabilidad y riesgo para los mercados de capitales y los alternativos, contamos con algunos modelos que pueden ayudarnos, pero también nos basamos en las relaciones que hemos visto históricamente”, aconseja Álvaro Cabeza, Country Head de UBS AM Iberia. En los últimos 25 años, este es el patrón general y hay algunas observaciones al respecto.

En cuanto a los activos inmobiliarios, el experto de UBS AM afirma que hay que observar la rentabilidad entre las acciones y los bonos. “Ahora el riesgo de valoración está cercano a los bonos, pero los riesgos económicos deberían ser mayores”, destaca Cabeza.

Sobre incorporar hedge funds a cartera, se debería medir la rentabilidad y el riesgo entre las acciones y los bonos; mientras que la media de los fondos de capital riesgo durante los últimos 25 años ha superado al S&P en 420 puntos básicos, lo cual abre una ventana interesante para invertir en estos activos diversificando las cantidades adecuadas.

“Estimamos que el fondo de capital riesgo medio tiene un ciclo de unos siete años, que hemos comparado con las rentabilidades de 6 años del S&P 500”, ejemplifica Cabeza. “A lo largo de los últimos 30 años, el fondo de capital riesgo medio ha obtenido una prima sobre el mercado público, representado por el S&P 500”, añade.

Con algunas excepciones, la mayor parte del tiempo la rentabilidad de los fondos de capital riesgo es superior a la de los mercados públicos.

La rentabilidad a futuro

En cuanto a las perspectivas de rentabilidad a futuro a partir de ahora, el foco está en la cotización de las bolsas. Es decir, si están caras o no. Según Cabeza, ve valoraciones altas en el mercado de renta variable estadounidense y neutrales en los mercados de renta variable de fuera de Estados Unidos.

“Estimamos que la rentabilidad de la renta variable mundial en los próximos 5 años será de alrededor del 5,1% en dólares sin cobertura”, analiza el experto de UBS AM.

Por su parte, Cabeza prevé que los bonos, con la divisa cubierta, obtengan rentabilidades en la parte baja de un solo dígito. “Esta cifra es superior a la de hace un año, cuando nuestra previsión de rentabilidad a 5 años para la deuda pública mundial era del 0%”, resalta.

Las de rentabilidad para los activos alternativos se pueden ver afectadas por el entorno de bajos tipos de interés, pero pueden seguir siendo favorables en relación con los mercados públicos. En cuanto al capital riesgo, esperamos ver una prima similar a la que hemos visto históricamente, del 7,4%.

Esperamos que la rentabilidad del mercado inmobiliario se acerque a la de la renta variable, con un 4,5%, y que los hedge funds y el crédito privado se sitúen algo por debajo del 4%”, sentencia el experto.