La reputación de una empresa trasciende los resultados de negocio o el reconocimiento de una marca. Se construye a través de la confianza que inspira en sus empleados, clientes, inversores y en el conjunto de la sociedad. Así lo define Doris Casares, Global Chief Corporate Affairs, Communications and Social Action de Mango, quien considera que este activo intangible es uno de los principales factores para impulsar un crecimiento sostenible y fortalecer el posicionamiento de cualquier organización.
En esta conversación con Forbes, Casares afirma que la reputación «es aquello que dicen de nosotros cuando no estamos presentes» y subraya que, aunque resulta compleja de construir, puede perderse con facilidad. Por ello, sostiene que una buena reputación solo es posible cuando existe una coherencia real entre lo que una empresa hace, lo que comunica y la percepción que generan sus acciones.
Para la directiva, ese compromiso se apoya en tres pilares fundamentales: la consistencia, para dotar de solidez a cada decisión; la coherencia, para alinear las acciones con el propósito de la organización; y la transparencia, como elemento imprescindible para generar confianza entre todos sus grupos de interés.
Casares explica que la reputación influye directamente en la capacidad de una empresa para atraer y retener talento, consolidar la confianza de los inversores, fortalecer su presencia en los mercados donde opera y reforzar su relación con clientes y colaboradores. En ese sentido, destaca que en MANGO entienden la reputación como un proyecto de largo recorrido que se construye de forma colectiva y requiere el compromiso de toda la organización.
Durante la entrevista, la directiva también pone el foco en la importancia de la escucha activa y la anticipación. En un entorno empresarial marcado por la transformación constante, asegura que comprender las nuevas necesidades y adaptarse a los cambios resulta esencial para seguir evolucionando sin perder de vista los valores que definen a la compañía. Ese enfoque, concluye, permite que clientes, empleados y el conjunto de los grupos de interés perciban a las organizaciones de una manera coherente, transparente y alineada con lo que la empresa representa.

