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Inteligencia para liderar el cambio

En el ecosistema de Modulor Studios, el diseño deja de ser una capa estética y se convierte en infraestructura central para crear, escalar y controlar negocios digitales complejos.

André Mendes y Jorge Lana fotografiados el 10 de junio en la sede de Modulor Studios en Madrid. Foto: Óscar Arribas.

Modulor Studios nació como la evolución natural de mendesaltaren, el primer estudio del grupo y el punto de partida de una forma de entender el diseño digital basada en el oficio, la exigencia estética y la atención casi obsesiva al detalle. Aquella aproximación inicial se basaba en la convicción de que en España se podían construir y transformar negocios digitales con un estándar mucho más alto, tanto en lo visual como en lo funcional. Con el tiempo, esa idea ha ido creciendo hasta convertirse en un ecosistema de estudios especializados que conectan estrategia, creatividad y tecnología para diseñar, construir y escalar negocios.

El origen del grupo se resume en lo que su co-fundador y Chief Creative Officer, André Mendes, define como ‘Rebeldía elegante’, una manera de trabajar que buscaba romper con los modelos tradicionales de desarrollo de producto sin renunciar a la calidad ni a la precisión. En la práctica, eso implicaba adoptar dinámicas más cercanas al mundo startup internacional, con validación continua, experimentación y aprendizaje rápido, pero manteniendo una capa muy fuerte de marca y diseño.

Desde sus comienzos la tesis de Modulor ha sido que este último, como la tecnología y el negocio, no funcionan como piezas separadas. Bajo esa idea, el grupo ha ido incorporando capacidades que permiten abordar proyectos de forma integral, desde la definición estratégica hasta la producción y crecimiento. “Imagina boutiques especializadas. Relojeros. Masters en su oficio. Solo consigues crear esa cultura si es muy propia, muy suya. Solo si el craft y la disciplina están muy vinculados”, explica Mendes.

El grupo no se define como una factoría de estudios tradicional. Su crecimiento se basa en incorporar estudios que refuercen capacidades existentes, dando al encaje cultural y al impacto un peso tan grande como a la rentabilidad. Para acelerar el nacimiento de una nueva compañía, estas ‘piezas’ se retroalimentan de tres maneras: mediante cross-selling, operaciones compartidas y una capa de inteligencia colectiva.

“No nos consideramos un venture builder. No lanzamos empresas a lo loco a ver cuál pega. Somos un grupo de estudios complementarios y rentables, con ambición de crecimiento y con equipos que llevan años siendo y formando a los mejores en lo suyo. Cuando incorporamos una nueva empresa es porque nos genera una oportunidad para complementar los servicios que ya ofrecemos y, por tanto, ofrecemos más valor añadido a nuestros clientes. Crecemos desde el oficio, no desde la apuesta”, señala Jorge Lana, co-fundador y CEO de Modulor.

Hoy Modulor opera varios estudios altamente especializados que trabajan de manera coordinada, apoyados por una capa común de procesos, tecnología e IA que articula la colaboración entre equipos. Además de mendesaltaren, el ecosistema integra otras compañías como SSTIL, agencia creativa de marketing y growth, Tailor, especializada en desarrollo tecnológico; NoCodeHackers, enfocada en IA y automatización y FIK, Premier Partner de Shopify orientado al comercio electrónico. Además, Modulor recientemente incubó una start-up, MITO, liderada por Iñaki Berenguer y Danny Saltaren (co-fundador de Modulor) que levantó una ronda de $4.5M. Esto demuestra la capacidad de innovación del grupo para generar nuevos modelos de negocio.

Su ecosistema de estudios está conformado por mendesaltaren (el pionero), además de SSTIL, Tailor Hub, No Code Hackers y FIK

Esta variedad y especialización les permite atraer talento experto de la industria y mantener culturas de trabajo muy definidas. La ventaja que encuentran en este modelo es que profundiza en el expertise sin perder la capacidad de colaboración entre disciplinas.

Respecto a los founders o CEOs de los estudios, Modulor busca perfiles con disciplina, autonomía y ambición sana, pero también con sensibilidad hacia la cultura y las personas. La exigencia no se limita a los resultados de negocio, sino también a la forma en la que se construyen los equipos y se cuida el talento.

La experiencia más allá de lo digital

Una de las señas de identidad del grupo es su visión de la relación entre lo físico y lo digital. No entienden la experiencia de usuario como algo limitado a una pantalla, sino como un sistema completo de interacciones. Esa visión se ha aplicado en proyectos con compañías como Inditex o en iniciativas para nuevas marcas como Volare, Ukyo y Repsol, donde la experiencia combina de forma natural capas digitales, físicas y de marca.

La compañía está inmersa además en un proceso de transformación hacia un modelo “AI native”. Este cambio busca replantear procesos, roles y formas de pensar el trabajo. Implica mover perfiles, redefinir dinámicas internas y dotar a los equipos de nuevas capacidades de criterio para operar en entornos cada vez más automatizados. “En un mundo cada vez más AI native, queremos dotar al equipo de más soft skills, pensamiento estratégico y las mejores herramientas. Porque el futuro pertenece a las empresas que aprenden más rápido”, afirma Lana.

Uno de los problemas más habituales que detectan en la adopción de IA es la tendencia a confundir herramienta con estrategia. En su visión, la IA no corrige organizaciones ineficientes, sino que las acelera. Por eso insisten en que antes de automatizar es necesario revisar bien los procesos, trabajar en los datos y dotar a los equipos de criterio para transformar su trabajo.

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