Es el emblema de Audi en la gama superior desde que en 1994 saliera al mercado el primer A8, el que sustituía al Audi V8, nacido en 1988. Esa transformación era necesaria para reafirmar una marca joven, surgida en 1965 de la evolución de Auto Union.

El nombre de Audi empezó a ser reconocido por su tecnología, pero se pretendía que la marca fuera un paso más allá y que sobresaliera en el terreno de las berlinas más exclusivas. En ese sentido, la primera generación del Audi A8 fue pionera en estética, diseño e ingeniería (el primer vehículo de serie en emplear un chasis monocasco de aluminio).

Aunque Audi ha ido añadiendo en los últimos años modelos y versiones a su amplia cartera de SUV’s y crossovers, con altas o altísimas prestaciones en prácticamente todos los casos, la berlina A8, casi una limusina, sigue siendo el buque insignia de Ingolstadt. La cuarta generación de su modelo superior (presentada en 2017) entra ahora en la segunda mitad de su ciclo de vida con algunos cambios en el diseño exterior y los avances más innovadores de la marca de los cuatro anillos.

Evolución natural

Los cambios, todo sea dicho, no son drásticos: en estos momentos no se persigue revolucionar, sino evolucionar. Gracias al nuevo diseño de la parrilla Singleframe, el aspecto frontal es notablemente más compacto y transmite distinción y una sofisticada elegancia, con ángulos cromados que se van ensanchando hacia la parte superior. Las rejillas de ventilación de los laterales son también más verticales y los faros se han vuelto visualmente más llamativos (además ahora disponen aproximadamente de 1,3 millones de microespejos, para descomponer la luz en pequeños píxeles y así controlarla con más precisión, lo que incluye, entre sus novedades, la luz de carril y orientación para las autopistas).

Si se da una vuelta a su alrededor la vista lateral revela un pliegue inferior entre las ruedas que baja ligeramente hacia la parte delantera, alargando visualmente el A8. Una franja cromada recta bajo las puertas completa el conjunto. Por último, pero no menos importante, la parte trasera, también ligeramente retocada, cuenta con una firma lumínica trasera personalizable con OLED digitales y una franja de luz continua y segmentada, que enfatiza la anchura del vehículo, además de las luces opcionales Audi Digital Matrix LED.

Todos estos cambios de diseño modifican mínimamente las dimensiones del buque insignia de Audi. La berlina de representación mide 5,19 metros de longitud, con una anchura de 1,95 metros y una altura de 1,47 metros, y la distancia entre ejes es de 3,00 metros. El modelo S8 es aproximadamente un centímetro más largo.

Entre los nuevos equipamientos de serie: Audi Phone box, virtual cockpit plus, climatización de cuatro zonas y paquete tour. Y como elementos opcionales: función de masaje en los asientos, equipo de sonido Bang & Olufsen y espresso mobile.

Los amantes de las pantallas estarán encantados de saber que ahora hay dos más. El entretenimiento en los asientos traseros incluirá en el futuro dos pantallas de 10,1 pulgadas fijadas a los respaldos de los asientos delanteros. Según Audi, pueden reproducir contenidos de los dispositivos móviles de los pasajeros, así como recibir flujos de audio y vídeo de las principales plataformas de streaming o de bibliotecas multimedia de televisión.

La paleta de colores del Audi A8 incluye once posibilidades para elegir, entre ellos el nuevo Verde Distrito Metalizado, el Azul Firmamento, el Gris Manhattan y el Azul Ultra. También son nuevos en el Audi A8 cinco colores mate: Gris Daytona, Plata Florette, Verde Distrito, Gris Terra y Blanco Glaciar. Pero, con el programa Audi exclusive, el cliente puede elegir cualquier color para su vehículo.

El precio del nuevo Audi A8 para el mercado español comienza en los 110.130 euros para el A8 50 TDI quattro, o desde 119.510 euros para el A8 60 TFSIe quattro híbrido enchufable. La versión más deportiva, el Audi S8, tiene un precio de 168.840 euros.