Baleares

Objetivo Canarias

Modernizar la Administración ya no es solo una cuestión tecnológica, es una forma de ganar agilidad, atraer inversión y preparar un territorio para el futuro.

Marco Cohen, fotografiado en Santa Cruz de Tenerife. (Foto: Rubén Plasencia)

Digitalización pública, inteligencia artificial, ejecución de proyectos estratégicos e internacionalización económica… Canarias, como todos los territorios, tiene por delante una ambiciosa agenda de transformación. Y para esta titánica labor ha encontrado un importante socio. Se trata de Cumbre 8, cuyo presidente, Marcos Cohen Simancas, acumula más de 18 años de experiencia entre el sector público y privado como ingeniero industrial. Antes, dirigió durante seis años el área de Consultoría para Canarias en PwC y fue director de uno de los mayores centros de menores de España, una experiencia que marcó su forma de entender el impacto real de las decisiones públicas. Hoy, la firma presta asistencia técnica a la Oficina de Proyectos Estratégicos de Canarias, dependiente de Presidencia del Gobierno, desde donde trabaja en la transformación digital e inteligencia artificial de la Administración pública canaria.

¿Qué significa, en la práctica, ocupar esa posición en la “columna vertebral” de la transformación económica y administrativa del archipiélago?

Significa, sobre todo, prioridad. En la administración, el sitio que ocupa un proyecto dice tanto como lo que el proyecto contiene. Que la OPE cuelgue de Presidencia no es casualidad ni una cuestión de organigrama, es la forma que tiene el Gobierno de dejar claro que la transformación económica y administrativa de Canarias es lo primero en esta legislatura. Eso es estar en la columna vertebral: tener una visión del conjunto y estar donde de verdad se decide hacia dónde va el archipiélago. Para Cumbre 8 eso es un honor enorme.

Usted plantea que la digitalización de la Administración no es solo una cuestión tecnológica, sino de competitividad. ¿Dónde se ve con más claridad?

En la velocidad. El tiempo que tarda la Administración en responder a un ciudadano o a una empresa se ha convertido en un factor competitivo de primer orden, porque quien responde rápido, atrae. Lo destacable es que Canarias ha decidido ponerse a ello. Que se esté diseñando la Estrategia de Transformación Digital y de IA de los Servicios Públicos de Administración Pública Canaria significa que el Gobierno ha visto el reto y ha decidido afrontarlo. El objetivo es que la administración vaya al ritmo de la sociedad y de la economía a las que sirve.

“La tecnología solo resuelve el cómo, las personas decidimos el qué y el para qué”

Antes de digitalizar hay que revisar si los servicios públicos están pensados para el ciudadano y la empresa de hoy. ¿Qué errores se cometen cuando se pone tecnología sobre procesos mal diseñados?

El error más típico es digitalizar la burocracia en lugar de eliminarla. Si un proceso obliga al ciudadano a presentar el mismo papel en cinco ventanillas y lo digitalizas tal cual, consigues que lo presente en cinco ventanillas digitales. Solo consigues eso. El usuario que de verdad importa no es quien tramita, es el ciudadano. Hay que poner a la persona en el centro y diseñar el mejor procedimiento posible para ella, y solo cuando eso está claro entra la tecnología.

La inteligencia artificial aparece como una palanca para automatizar trámites, reducir cargas y eliminar duplicidades. ¿Dónde puede producir mejoras más rápidas?

Donde hay mucho volumen y mucha repetición, que es justo donde una persona emplea más tiempo y aporta menos valor. La tramitación de licencias, la gestión documental, revisar expedientes en busca de errores. En todo eso la IA puede pasar de tiempos de respuesta de semanas a horas, y sin grandes inversiones en infraestructura. Eso sí, el proceso tiene que estar bien diseñado antes de automatizarlo. Porque la IA amplifica lo que encuentra: si encuentra un buen proceso, lo hace volar; si encuentra uno roto, lo rompe más rápido.

También advierte de que la IA no sustituye el criterio estratégico ni el conocimiento del territorio. ¿Dónde está la frontera?

La tecnología resuelve el cómo; las personas decidimos el qué y el para qué. Una plataforma puede analizar miles de expedientes en segundos, pero no te va a decir si el proyecto que tienes delante va a tener impacto real en el territorio, si es el momento adecuado o si el equipo que lo tiene que ejecutar va a poder de verdad. Eso es criterio, y el criterio se construye con contexto. Frente a la inteligencia artificial, la inteligencia emocional. La IA procesa datos; la IE entiende a las personas.

Uno de los objetivos del proyecto es acelerar iniciativas estratégicas en 14 áreas de transformación económica. ¿Qué suele faltar para que un buen proyecto pase del papel a la ejecución real?

Pocas veces falta lo que la gente cree. No suele faltar ni voluntad ni financiación. Lo que falta casi siempre es tener la tarea hecha de antemano. Los fondos europeos no se pierden en la convocatoria; se pierden mucho antes, cuando llega el dinero y el proyecto todavía no está maduro para ejecutarse. Lo que marca la diferencia es la capacidad técnica de ejecución, que no es lo mismo que la de diseño, y tener los proyectos preparados para el momento exacto en que entra la financiación. Eso es justo para lo que sirve una oficina como la que ha creado el Gobierno de Canarias: para que las cosas no solo se decidan, sino que sucedan.

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