Baleares

El Teatro Principal de Palma cierra la temporada de ópera con el ‘Rigoletto’ de Verdi y el aforo completo

El Consell de Mallorca destaca que el ‘sold out’ demuestra la buena acogida de la programación

Unas escena del Rigoletto de Verdi. CAIB

La ópera vuelve a colgar el cartel de “entradas agotadas” en el Teatro Principal de Palma. La institución cultural cierra su 40ª temporada lírica con tres funciones de Rigoletto, de Giuseppe Verdi, programadas para los días 17, 19 y 21 de junio, todas con aforo completo desde hace semanas.

El cierre no es solo un broche artístico a la temporada, sino también una confirmación de la buena salud de un género que, lejos de quedar anclado en el repertorio clásico, mantiene una base de público sólida y en crecimiento en la capital balear.

La producción elegida para despedir el curso no es casual. Rigoletto —junto a La traviata e Il trovatore— forma parte del tridente más popular de Verdi, una obra estrenada en 1851 en el teatro La Fenice de Venecia y convertida desde entonces en uno de los pilares del repertorio operístico universal.

Más allá de su valor histórico, la elección de Rigoletto responde también a una lógica contemporánea: la de los grandes títulos capaces de movilizar público y sostener el atractivo de la programación lírica en un contexto de consumo cultural cada vez más competitivo.

La producción que llega ahora a Palma cuenta con dirección de escena de la veneciana Elena Barbalich y dirección musical del español Oliver Díaz, en una apuesta que combina tradición interpretativa con una lectura escénica actualizada.

El reparto reúne a intérpretes de distintos países en los papeles principales: el barítono Damiano Salerno como Rigoletto, el tenor Filippo Filipovic como el Duca di Mantova y la soprano Génesis Moreno en el papel de Gilda, entre otros nombres como Begoña Gómez, Niall Anderson o Toni Marsol.

La escenografía y el vestuario llevan la firma de Tomasso Lagatolla, mientras que el diseño de iluminación es obra de Simone de Angelis, completando una producción de marcado perfil internacional.

El cierre de temporada llega acompañado de un dato que refuerza la dimensión del proyecto: más de 11.000 espectadores han pasado por la programación lírica del Teatro Principal en esta edición. Una cifra que sitúa la ópera no solo como una propuesta cultural consolidada, sino como un producto de alta demanda dentro de la oferta de artes escénicas de Ciutat.

La programación de este año ha apostado por la diversidad de formatos y épocas, combinando títulos clásicos con propuestas contemporáneas y recuperando hitos como el regreso de la zarzuela al escenario del Principal o la primera representación escenificada de Wagner en el teatro.

También han destacado propuestas como La voz humana, el debut de nuevas direcciones musicales y la presencia de intérpretes nacionales e internacionales, en una línea de programación que busca ampliar públicos sin renunciar al repertorio central.

El director del Teatro Principal, Miquel Martorell, ha subrayado el papel de artistas, técnicos y formaciones musicales implicadas en la temporada, con mención especial al Coro del Teatro Principal, la Orquesta Sinfónica de Baleares (OSIB), las orquestas invitadas y el personal del propio teatro.

Martorell ha agradecido también la respuesta del público en una temporada especialmente simbólica, marcada por la celebración del 40 aniversario de la programación operística en el coliseo palmesano.

Por su parte, la consellera insular de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, ha destacado que el hecho de cerrar la temporada con Rigoletto y con todas las localidades vendidas “confirma la buena acogida del proyecto operístico” impulsado por la institución.

En un contexto en el que la cultura compite con múltiples formas de entretenimiento, la ópera en Palma se reafirma como una experiencia de alto valor añadido: exclusiva en su acceso, cuidada en su producción y con capacidad de atraer tanto a público local como a visitantes interesados en la oferta cultural de la ciudad.

El Teatro Principal, con este cierre, no solo culmina una temporada, sino que consolida un posicionamiento claro dentro del mapa cultural del Mediterráneo: el de un espacio donde los grandes títulos del repertorio siguen funcionando como eventos de referencia, capaces de agotar localidades y sostener una comunidad de público fiel en torno a la lírica.

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