Baleares

Las hoteleras mallorquinas detienen su actividad en Cuba

Meliá se suma a Iberostar y anuncia su salida de 15 establecimientos que gestionaba hasta ahora.

Uno de los hoteles que Meliá mantiene operativos en Cuba, en un contexto marcado por la reestructuración de la presencia de las cadenas mallorquinas en la isla.

Meliá ha sido este miércoles la última hotelera en anunciar el cese de su actividad en Cuba como consecuencia del ultimátum del Gobierno de EE.UU a las empresas extranjeras que operan en la isla en colaboración con el conglomerado público militar Gaesa.  La cadena que dirige Gabriel Escarrer ha informado de que reestructura su operativa con efectos inmediatos “tras analizar los riesgos y evaluar las circunstancias actuales”. 

La decisión llega tras saberse que otra cadena mallorquina con fuerte implantación en la isla caribeña, Iberostar, abandonaba la mayoría de sus hoteles por temor a posibles sanciones de la Administración Trump.  En el caso de Meliá, se informa de que el impacto de esta decisión “es limitado”, puesto que muchos de los hoteles en los que deja de operar ya se encontraban cerrados. 

Meliá Hotels International indica que “ante los acontecimientos y circunstancias que van sucediendo en el contexto geopolítico social, legal y económico de la República de Cuba” toma la decisión de “concluir de forma inmediata» la prestación de los servicios de gestión y comercialización, así como la cesión de uso de sus marcas hoteleras en una quincena de establecimientos. Estos son Gran Hotel Bristol Habana Vieja Member of The Meliá Collection, Innside Catedral Habana, Meliá Buena Vista, Meliá Cayo Santa María, Meliá Jardines del Rey, Meliá Las Dunas, Meliá Península Varadero, Paradisus Los Cayos, Paradisus Princesa Mar, Paradisus Río de Oro, Paradisus Varadero, Sol Caribe Beach, Sol Cayo Santa María, Sol Río de Luna y Mares y Sol Varadero Beach.

 La compañía remarca que ya informó a los propietarios de los hoteles a finales de mayo y que la decisión ha sido adoptada «desde un profundo sentido de responsabilidad empresarial” y como consecuencia “de una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación de Meliá”. Todas estas circunstancias, producto de la presión de EE.UU., indica, “han impactado de forma significativa en la operativa, legalidad y seguridad en la prestación de los servicios para estos hoteles”.   

La cadena está desarrollando un laborioso plan de «desafiliación ordenada» de estos hoteles, con planes específicos adaptados a las necesidades de propietarios, proveedores y clientes.

La semana comenzaba con la noticia del cese de actividad de Iberostar -si bien, sin un comunicado oficial de la compañía de Miguel Fluxà– traducido en la desvinculación efectiva de una docena de establecimientos hoteleros en los que operaba. Otras marcas mallorquinas como Barceló, Blau o Valentin, con una implantación menor que Meliá o Iberostar (la primera gestionaba 35 establecimientos, mientras que la segunda contaba con cerca de la mitad, 18), han hecho lo propio. 

En el caso de Barceló, la compañía gestionaba dos hoteles, el Occidental Arenas Blancas, en el que ya ha dejado de operar, y el Sol y Mar, que mantiene activo. Desde la cadena indican que están siguiendo con atención la evolución de la situación geopolítica y adaptándose a las circunstancias de cada momento. En todo caso, todavía no se ha decidido nada en torno a un abandono total y definitivo de la actividad en la isla. 

En una situación parecida se encuentran Valentin y Blau, con tres establecimientos bajo la gestión de cada una de las dos cadenas. En el caso de Blau, los tres están cerrados desde hace meses (desde marzo, concretamente), aunque ello es debido al parón de la actividad turística y no por la amenaza de sanciones de EE.UU. La cadena no tiene ninguna relación con Gaesa y los hoteles que gestiona son propiedad de Gran Caribe y Cubanacán, adscritas al Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR). 

Aunque el flujo de turistas ha caído lógicamente en picado, lo cierto es que todavía han ido produciéndose llegadas que justificaban el mantenimiento de una parte de la planta hotelera. La conectividad se ha mantenido a pesar de la salida las aerolíneas canadienses y rusas -los dos principales mercados de Cuba en esta época del año- y con una logística de repostaje especial para el resto de las compañías que han seguido operando. Tal es el caso de Iberia, Air Europa o World2Fly, que han estado cargando los depósitos de sus aviones en aeropuertos cercanos como el de Santo Domingo (República Dominicana) ante la carestía de combustible en Cuba. World2Fly (propiedad de Iberostar) suspendió su ruta hace dos semanas e Iberia ha seguido sus pasos, de modo que únicamente Air Europa sigue operando esa conexión.

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