Baleares

«Debemos crecer en valor y no en volumen para garantizar el bienestar de nuestros ciudadanos»: Marga Prohens, presidenta del Govern

La presidenta impulsa un giro estratégico hacia el bienestar ciudadano, la innovación y la gestión sostenible del turismo para consolidar al archipiélago como hub mediterráneo de alto valor añadido.

© Tomás Moyá

En plena transformación de su modelo económico, Baleares busca equilibrar su indiscutible potencia turística -la región es referencia mundial de la industria- con la calidad de vida de sus residentes. Marga Prohens (Campos, Mallorca, 1982), presidenta del Govern de las Illes Balears desde 2023 y líder del Partido Popular en el archipiélago, afronta el reto de redefinir el modelo económico insular en un momento de máxima proyección internacional.

Con una trayectoria política ligada a la gestión y al territorio, defiende una transición hacia un crecimiento basado en el valor, la sostenibilidad y la innovación, con el objetivo de traducir el éxito turístico en bienestar real para la ciudadanía. La presidenta del Govern detalla en esta entrevista con Forbes Baleares las claves de una estrategia que apuesta por la contención, la innovación y la sostenibilidad para posicionar a las islas como referente internacional no solo por su atractivo, sino por su capacidad de generar bienestar, talento e inversión de futuro.

Presidenta, Illes Balears atraviesa un momento devisibilidad internacional sin precedentes. Si tuviera que definir el «hecho diferencial» balear hoy, ¿cuáles son las tres fortalezas estructurales que nos posicionan por delante de otros hubs del Mediterráneo? 

Las Illes Balears somos sin duda una tierra con un modelo económico de éxito y dinámico, y precisamente como Govern trabajamos ahora por transformar ese modelo para traducir todo ese éxito y dinamismo en bienestar para nuestros ciudadanos. Si tuviera que definir tres fortalezas de nuestras islas en estos momentos creo que diría el liderazgo, nuestra experiencia en diferentes sectores que nos permiten ir siempre un paso por delante; la calidad, como seña de identidad de nuestra oferta y de cualquier producto de nuestras islas, tanto de nuestra oferta turística, de nuestros productos manufacturados o de nuestra pruducto agroalimentario; y finalmente la sostenibilidad, nuestra conciencia sobre el hecho de ser un territorio limitado y frágil, con recursos finitos, que nos empuja a innovar y adaptarnos a retos globales antes que otros territorios.

El concepto de «Marca Baleares» está evolucionando. ¿Qué nuevos atributos—más allá de los tradicionales— deberían ganar protagonismo para que el mundo entienda la complejidad y riqueza de la economía balear? 

Creo que nuestras islas son reconocidas ya por ese liderazgo, por la apuesta por la calidad y por la apuesta por la sostenibilidad; y ahora estamos trabajando para nuestra transformación y queremos que se nos reconozca también por el bienestar, por la capacidad de traducir nuestro éxito en mejor calidad de vida para nuestro ciudadanos; por la innovación, porque podemos ser un polo de atracción de innovación en el Mediterráneo; y por supuesto, también por la cultura, como otra de nuestras señas de identidad, que se nos reconozca no solo como un destino turístico de calidad, sino que se nos reconozca por ser la vanguardia del Mediterráneo.

¿Cómo está trabajando su Govern para reforzar el papel de las islas como un puente de doble dirección entre la Península, el corazón de Europa y el dinamismo del Mediterráneo? 

Las Illes Balears no queremos ser una tierra que se quede mirando, queremos ser protagonistas. Por eso, impulsamos en el Comité Europeo de las Regiones el dictamen por un turismo sostenible y resiliente, para liderar la transformación del turismo a nivel europeo y orientar la estrategia turística de la Comisión Europea, un dictamen que apuesta por medir el éxito en valor y no en volumen, por la sostenibilidad, por el bienestar, por la innovación, y que se aprobó por unanimidad de todas las regiones y que sitúa a nuestras islas como referente de la transformación turística para toda Europa.

Baleares es la comunidad con mayor peso turístico del país, con el 45% del PIB. El año pasado recibió más de 19 millones de turistas extranjeros, que produjeron un gasto acumulado de los turistas extranjeros superó los 21.000 millones de euro. Illes Balears está posicionándose en los últimos años como un destino premium que busca al turista que genere alto valor añadido. ¿Cómo impulsáis desde el Govern esa transformación? 

Primero hay que reconocer que esta es una apuesta que viene haciendo la propia iniciativa privada desde hace años en las Illes Balears. La apuesta por la calidad de nuestro destino, que se consigue invirtiendo en el producto, en la infraestructura y saber aprovechar todo aquello que tenemos para ofrecer como destino. Pero ahora también estamos dando un nuevo impulso a la calidad desde el Govern, con una estrategia para reposicionar nuestras islas como un destino de turismo deportivo y cultural, dos segmentos turísticos que atraen una demanda turística de mayor calidad, y también poniendo herramientas para la modernización de la oferta turística, y no solo del alojamiento, sino también de la oferta complementaria. 

La Serra de Tramuntana, la Menorca talayótica y las praderas de posidonia están reconocidas y protegidas por la UNESCO. ¿Cómo preserváis y dais a conocer este increíble patrimonio? 

Sin duda son nuestro mayor patrimonio y evidentemente exige del compromiso de todas las instituciones por su preservación y conservación, y eso se hace con medidas de gestión, poniendo herramientas como las que ponemos por ejemplo para cuidar nuestra sierra, con el trabajo de nuestros efectivos forestales o de medio ambiente o con las ayudas que damos a los propietarios de fincas o payeses para eliminar la vegetación y minimizar el riesgo de incendio o para la limpieza de torrentes; o en el caso de la protección de la posidonia, con vigilancia marítima, promoviendo y procurando buenas prácticas en el fondeo en nuestra costa.

¿Cómo se desarrolla la colaboración público-privada para el desarrollo de la industria turística del archipiélago? 

Desde plataformas de participación y diálogo como el Pacto por la Sostenibilidad, la Mesa de Diálogo Social; desde herramientas como la Fundación Impulsa, que sirve para alinear estrategias con las principales empresas de nuestras islas; o desde la simplificación y agilización administrativa, para quitar burocracia y acelerar trámites para la inversión, especialmente para proyectos estratégicos y de alto valor añadido, que ahora canalizamos a través de la Unidad Aceleradora de Proyectos Estratégicos que aprobamos en 2025.

Illes Balears son el gran hub del talento turístico español y uno de los más importantes del mundo. ¿Qué tiene el gen balear que ha hecho crear algunas de las empresas turísticas líderes a nivel internacional? 

Seguramente esto ya forme parte de nuestra manera de ser. Lo he reivindicado muchas veces: somos una tierra de gente emprendedora, con iniciativa, con visión, con ambición, con una gran capacidad de trabajo y a la que nunca nadie ha regalado nada. Por supuesto es un orgullo no solo ser cuna de las principales empresas del sector turístico, sino que además, de la misma manera que en las últimas décadas han sido capaces de exportar ese know-how turístico por todo el mundo; ahora también disponemos empresas tecnológicas vinculadas al turismo que están exportando también know-how tecnológico e innovación vinculada al turismo por todo el mundo.  

Se habla mucho de «crecer mejor en lugar de crecer más». ¿Qué significa esto en términos de indicadores reales? ¿Está Baleares preparada para sacrificar volumen en favor de la rentabilidad, la sostenibilidad y el prestigio de la marca? 

Significa que, como territorio frágil y limitado, tenemos que hablar de límites y de contención turística, y que en estos momentos ya debemos crecer en valor en lugar de crecer en volumen. Por primera vez hemos limitado la capacidad de alojamiento de nuestras islas y centramos nuestra estrategia turística en repartir mejor los flujos, en desestacionalizar para repartir los picos de la temporada alta en la temporada media y baja, y evidentemente por mejorar la calidad y aumentar el gasto turístico. Y lo estamos consiguiendo. En el último año vivimos un cambio de tendencia, conteniendo el crecimiento en los meses de verano, registrando nuestras mejores temporadas bajas y con récord de rentabilidad, creciendo más del doble el gasto turístico que el número de visitantes. Ahora afrontamos una temporada marcada por la incertidumbre del contexto internacional y se hace difícil tener previsiones, pero trabajaremos por mantener la misma tendencia que ya se vislumbró durante el 2025.

© Tomás Moyá

En plena revisión del modelo europeo, ¿cómo se impulsa una transición hacia el alto valor añadido sin perder la competitividad que nos ha convertido en líderes mundiales? 

Creo que en las Illes Balears hace tiempo que no se vincula competitividad con el bajo valor, con precios bajos. Precisamente, nuestro modelo económico ya demuestra ser altamente competitivo apostando desde hace años por ese valor añadido, por la calidad, por la experiencia y ofreciendo todo aquello que nos hace genuino. Ahora se trata también de seguir en esa senda del alto valor añadido apostando por la innovación, por la sostenibilidad, que es un valor en sí mismo, y también por el talento y por la formación.

Tras el Summit de Forbes, el debate sobre el modelo circular es ineludible. ¿Cómo se traduce esta visión en decisiones ejecutivas sobre fiscalidad, gestión de flujos y equilibrio de la oferta? 

Como explicaba, por primera vez hemos limitado la capacidad de alojamiento turístico de nuestras islas, con un decreto de contención que fija el crecimiento cero de plazas turísticas: para dar de alta una plaza turística, antes hay que dar una de baja; a eso hay que sumarle la estrategia de promoción para reposicionar nuestras islas hacia el turismo deportivo y cultural, que es un turismo que puede disfrutar de nuestras islas todo el año, y que nos permite una mejor gestión de los flujos. Además, también hemos acordado con las principales líneas de crucero un memorandum de entendimiento enfocado a esa gestión de flujos y apuesta por la desestacionalización, reduciendolo en 1.000 cruceristas menos al día en el Puerto de Palma. Por lo que se refiere a la fiscalidad, estamos destinando los fondos del impuesto turístico, ahora sí, a la sostenibilidad ambiental: dos de cada tres euros se destinan al ciclo del agua o al medio natural.

La vivienda es hoy el principal desafío para la competitividad. ¿Qué medidas estructurales y no solo coyunturales— está liderando su ejecutivo para evitar que el archipiélago pierda a su clase media y a su talento residente? 

La vivienda es hoy el principal reto y la principal preocupación de nuestros ciudadanos y de mi Govern. El problema de fondo es un desequilibrio entre la oferta y la demanda. Por ello hemos trabajado desde el primer momento en un cambio de rumbo con el objetivo de poner vivienda asequible y para la gente de aquí, para el residente. En los primeros cien días aprobamos el Decreto ley de Emergencia Residencial y hace un año aprobamos la Ley de Proyectos Residenciales Estratégicos, dos normas que nos han permitido poner en marcha un plan de choque que ya tiene en tramitación cerca de 8.000 viviendas, entre vivienda pública y vivienda de precio limitado, entre un 30 y un 50% por debajo del precio de mercado, y que exigimos 5 años de residencia para poder acceder a ellas. Además hemos prohibido que puedan darse plazas para nuevos pisos turísticos y estamos luchando como nunca contra la oferta ilegal. En colaboración con las plataformas, se han eliminado anuncios equivalentes a cerca de 60.000 plazas turísticas ilegales.

¿Puede Baleares mantener su pujanza si el coste de vida compromete la viabilidad de quienes sostienen la economía real? ¿Dónde reside el equilibrio entre el éxito del mercado y la calidad de vida del ciudadano? 

Sin duda, no. Por eso ese es el principal objetivo de la transformación de nuestro modelo, ser capaces de traducir el éxito económico en bienestar para nuestros ciudadanos. En este sentido, hay que destacar que ese éxito, como es evidente, se está traduciendo en récords de empleo, en la desestacionalización del empleo y desde el diálogo social y la negociación colectiva, el año pasado se alcanzó un acuerdo para la mayor subida salarial del sector turístico, que emplea a 180.000 trabajadores de nuestras islas. Somos la Comunidad que el año pasado registró la mayor subida de salarios por convenio de toda España. También hemos bajado los impuestos como nunca a nuestros ciudadanos. Las diferentes reformas fiscales acometidas estos tres años han ahorrado 1.000 millones de euros a nuestros ciudadanos, todo ello aumentando el gasto en servicios públicos como nunca y reduciendo año a año nuestra deuda. Ahora bien, necesitamos seguir avanzando en esa transformación de nuestro modelo y también continuar cambiando el rumbo de la situación del acceso a la vivienda en nuestras Islas, y nos dejaremos la piel.

En la economía del conocimiento, el talento es el nuevo petróleo. ¿Qué condiciones diferenciales ofrece hoy Baleares para atraer y, sobre todo, desarrollar talento local e internacional de alto impacto? 

Este año hemos presentado el Plan de Atracción y Fidelización de Empresas y Talento del ParcBit, nuestro parque tecnológico, que había sido abandonado por el anterior Govern, y que ahora queremos relanzar como el polo de innovación del Mediterráneo. El plan está dotado con 68 millones de euros para la modernización del espacio, para nuevas infraestructuras, para habilitar vivienda para los trabajadores, y para la mejora de su gestión. Además, por su proximidad a la Universitat de les Illes Balears, que desde esta legislatura está conectada vía metro al ParcBit, tenemos un claro polo de conocimiento y de investigación, que lo hace muy atractivo para aquellas empresas que quieran invertir en innovación.

Más allá del sector servicios, ¿qué sectores (digital, náutica, biotecnología, sector primario) considera prioritarios para construir la Baleares de la próxima década? 

El sector de la innovación o la biotecnología es uno de ellos, por eso estamos potenciando el Parc Bit. La náutica, por supuesto, es otro; y por ello por primera vez tenemos una Conselleria del Mar, que actúa como interlocutor de una industria pujante como pocas; y también el sector primario, que forma parte de nuestras raíces y que queremos que forme parte de nuestro futuro, pero tratándole como al resto de sectores económicos, trabajando por su rentabilidad y viabilidad, y para ello estamos trabajando ya en nuestra futura ley Agraria. Precisamente, proyectos de innovación, de biotecnología o biomedicina, y proyectos agrarios, son en esencia aquellos que se pretende captar a través de nuestra Unidad Aceleradora de Proyectos Estratégicos, porque estos son hoy los sectores estratégicos, y les vamos a poner alfombra roja para que inviertan en nuestras Islas.

En términos de inversión extranjera, ¿qué tipo de capital busca atraer el Govern y cuál es el perfil de inversión que, aunque rentable, ya no encaja en la estrategia territorial de las islas? 

Sin duda la inversión que nos interesa es esa inversión vinculada a proyectos innovadores, tecnológicos y también proyectos vinculados a la sostenibilidad ambiental. Por contra, en el sector immobiliario queremos que se oriente de nuevo hacia el residente y pierda peso la inversión extranjera. De hecho, ya vemos un cambio de tendencia en ese sentido, ya que está aumentando los visados de plurifamiliares por encima de los unifamiliares, y también observamos como ha caído un 30% la compra de vivienda por parte de extranjeros.

Baleares es un caso de éxito histórico en este ámbito. ¿Qué modelos de cooperación están funcionando mejor bajo su mandato y podrían servir de ejemplo para otras regiones europeas? 

Creo que el Pacto por la Sostenibilidad es una iniciativa pionera en nuestro entorno, un foro de participación del que formamos parte administraciones, sectores económicos y agentes sociales y que nos ha permitido desde el consenso y el diálogo que hayamos alineado nuestros objetivos con la redacción de una Agenda de Transición, que nos fija unos objetivos estratégicos y de desarrollo en el que basar nuestras decisiones, y que tiene como objetivos irrenunciables la sostenibilidad de nuestras islas y el bienestar de nuestros residentes.

Presidenta, situémonos en 2036. ¿Cómo le gustaría que se percibiera a Baleares en el contexto internacional? ¿Cuál es el legado económico y social que aspira a consolidar durante su presidencia? 

Como decía al principio de esta entrevista, me gustaría que se reconociera a estas islas como una tierra dinámica, moderna y sostenible, como polo de innovación tecnológica, como un referente cultural y como una tierra que garantiza el bienestar de nuestros ciudadanos. Para todo ello es para lo que estamos trabajando.

Un factor crítico para la inversión de alto nivel es la agilidad institucional. ¿Cómo está transformando su Govern el marco normativo para que Baleares sea reconocida no solo por su belleza, sino por ser la región con la seguridad jurídica más robusta y la administración más ágil del Mediterráneo? 

Hemos aprobado una ley de Simplificación Administrativa valiente, para reducir burocracia y agilizar trámites y actuar sobre los cuellos de botella en la administración, hemos creado la Unidad Accelerado de Proyectos Estratégicos, para poner alfombra roja a proyectos de alto valor añadido; e incorporando nuevas tecnologías para agilizar determinados procesos y trámites en la administración. De hecho, acabamos de poner en marcha IB-Digital, un organismo autónomo que aúna bajo un mismo paragüas todos los profesionales de los departamentos tecnológicos de la administración autonómica para la digitalización de todas las áreas y procesos del Govern. 

Con la creciente llegada de nómadas digitales y empresas de base tecnológica, ¿qué papel juega la conectividad y la digitalización para que las islas dejen de ser un destino estacional y se conviertan en una plataforma de innovación operativa los 365 días del año? 

Sin duda gozamos cada día de una mejor connectividad y ya no solo con España o con Europa, si bien debemos estar atentos a los efectos del contexto internacional y de como afecta el incremento del precio del queroseno a esas conexiones, y por supuesto de un territorio con una estructura de telecomunicaciones de calidad que da cobertura a todas nuestras islas, pero creemos que debemos ser prudentes a la hora promover ese modelo, atraer problacional y contribuir al crecimiento poblacional, por su impacto en la vivienda.

El éxito de Baleares depende de un equilibrio delicado en infraestructuras (agua, energía, residuos). ¿Cuál es su estrategia para modernizar estos activos críticos de modo que el crecimiento económico no suponga una sobrecarga, sino un motor de regeneración para el entorno natural? 

Las Illes Balears estamos invirtiendo como nunca en ciclo del agua. El año pasado destinamos 322 millones de euros, que son un 58% más que cuando llegamos, a inversiones en infraestructuras en ciclo del agua, mediante fondos del impuesto turístico, de nuestro fondo finalista en ciclo del agua, además de fondos propios y del factor de insularidad del Régimen Especial. Hablamos de desaladoras, depuradoras, canalizaciones y mejoras de la red, con el objetivo de reducir la presión de nuestros aquiferos y permitir su regeneración, y garantizar nuestras reservas de agua durante todo el año.

El sector náutico y de servicios premium ha demostrado ser una de las industrias más resilientes y con mayor capacidad de arrastre. ¿De qué manera está apoyando su Gobierno la consolidación de Baleares como el referente indiscutible del sector náutico en Europa, compitiendo directamente con la Costa Azul o el Adriático? 

Efectivamente el sector náutico y de servicios es una industria puntera en nuestras islas y generadora de oportunidades, de empleos de calidad para trabajadores cualificados, y cuenta con todo el apoyo del Govern y de las distintas administraciones de las Islas. La Autoridad Portuaria de Palma está trabajando en la reforma del Puerto de Palma, precisamente, entre otros objectivos, como abrir la ciudad al mar y el puerto a los ciudadanos, también en dar un espacio óptimo a la industria náutica y para sus instalaciones.