Baleares

Ni Praga ni Notre Dame de París: el rosetón gótico más grande del mundo está en Palma de Mallorca

Conocido como el “Ojo del Gótico”, el rosetón de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca destaca por su gran tamaño, su compleja tracería y el espectacular juego de luz que genera en el interior.

Una imagen del exterior de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca

Aguas turquesas, la Serra de Tramuntana y más de 300 días de sol explican por qué Mallorca es uno de los destinos más visitados del Mediterráneo. La isla lo tiene todo para una escapada a la manera más mediterránea. La balear de mayor tamaño ofrece una combinación difícil de igualar entre paisaje, clima y cultura, donde conviven calas, montaña y vida urbana. Sin embargo, más allá de sus playas y del ocio, la isla guarda auténticas joyas patrimoniales que muchos visitantes pasan por alto.

Entre ellas destaca un símbolo del gótico europeo conocido como el “Ojo del Gótico”, el gran rosetón de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca, considerado el más grande de esta etapa artística cultural y uno de los más impresionantes del mundo por su tamaño, su compleja tracería y su extraordinario juego de luz, que convierte el interior en un mosaico cromático único. Por lo tanto, los turistas ya pueden ir a partir de ahora con «los ojos bien abiertos».

La Catedral de Santa María de Palma de Mallorca, conocida como La Seu, se alza como uno de los grandes emblemas de la ciudad. Su construcción comenzó a inicios del siglo XIII, tras la conquista de la isla por la Corona de Aragón, sobre el emplazamiento de una antigua mezquita, en cumplimiento de la promesa del rey Jaime I. El templo, de estilo gótico levantino, no puede entenderse como una obra cerrada, ya que ha evolucionado a lo largo de los siglos mediante numerosas ampliaciones y reformas que han enriquecido progresivamente su estructura.

Lo que sí se ha mantenido constante es su condición de icono vivo de la ciudad, visitado a lo largo de su historia por turistas, estudiosos y expertos que siguen acercándose a ella fascinados por su valor artístico y simbólico. Construida principalmente en piedra arenisca local (marés), la catedral se integra en el paisaje de la costa suroeste de Palma como una auténtica joya arquitectónica abierta al mar y a la historia.

Detalle del rosetón de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca. (Getty)

El «Ojo del Gótico»

La catedral destaca especialmente por su gran rosetón de unos 13 metros de diámetro y formado por 1.236 de vidrios de colores. Este elemento, situado de forma inusual sobre el presbiterio central, filtra la luz del sol y la proyecta en el interior creando un efecto visual cambiante y único, considerado uno de los más espectaculares del arte gótico mundial.

Fue construido en el año 1370 y, posteriormente, en el siglo XVI se añadieron las vidrieras que lo completan. Entre sus particularidades destaca la perfecta Estrella de David que se forma a partir de 24 triángulos trazados por su tracería. Además, su ubicación es excepcional, ya que se sitúa sobre el presbiterio central, y no a los pies del templo como es habitual en la arquitectura gótica.

El «Ojo de Gaudí» en Santa María

Una de las intervenciones más decisivas en la catedral tuvo lugar entre 1904 y 1915, cuando Antoni Gaudí reorganizó el interior del templo para adaptarlo a nuevas necesidades litúrgicas. Su reforma devolvió protagonismo a los fieles, mejoró la visibilidad del coro y la capilla de la Trinidad, e incorporó una iluminación más intensa gracias a los grandes ventanales. Además, introdujo elementos como el baldaquino del altar mayor y una nueva concepción del espacio basada en la luz y la verticalidad, que reforzó el carácter monumental del edificio.

Otras joyas patrimoniales en Palma

Más allá de la catedral, Palma alberga otras joyas arquitectónicas que reflejan la riqueza del patrimonio religioso de la isla.

La Iglesia de los Sagrados Corazones ofrece la experiencia Elements, el latido de la vida, un recorrido inmersivo que combina videomapping, música y luz para transformar el templo en un viaje simbólico por los cuatro elementos -agua, tierra, fuego y aire- junto a la figura de Ramon Llull como elemento integrador. Gracias a proyecciones 360º y sonido envolvente, el espacio se convierte en una instalación viva donde espiritualidad, arte digital y narrativa emocional se funden en una experiencia sensorial contemporánea.

Por su parte, la Iglesia de la Porciúncula, situada en Playa de Palma, es una obra del arquitecto Josep Ferragut Pou de los años 60, conocida como la “iglesia de cristal”. Su planta ovalada está envuelta por más de 600 m² de vitrales que bañan el interior con una luz cambiante a lo largo del día, creando un ambiente etéreo y dinámico. Estas vidrieras representan escenas religiosas como el Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís y episodios de la vida de Jesucristo, consolidando el templo como uno de los grandes referentes de la arquitectura religiosa contemporánea en Mallorca.

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