Baleares

Los baleares cambian la tele y la radio por el cine

El Anuario SGAE 2026 destaca a las islas entre las regiones españolas con mayor frecuencia de asistencia a las salas de cine, mientras mantienen un consumo de televisión y radio entre los más bajos del país.

Espectadores con gafas 3D en una sala de cine. Foto: Pexels

En un momento en el que el consumo audiovisual se fragmenta entre plataformas, pantallas y formatos, Baleares parece mantener una relación particular con el entretenimiento. Los ciudadanos del archipiélago figuran entre los españoles que acuden al cine con mayor frecuencia, pero también entre quienes dedican menos tiempo a la televisión y la radio. Una combinación que apunta a unos hábitos culturales en los que la experiencia fuera de casa convive con un consumo más contenido de los medios tradicionales.

Así lo recoge el Anuario SGAE 2026 de las artes escénicas, musicales y audiovisuales, presentado por la Fundación SGAE, que analiza la evolución de la actividad cultural y los hábitos de consumo durante 2025. Más allá de las cifras, el informe ofrece una radiografía del lugar que ocupa Baleares en el mapa cultural español, desde las salas de cine hasta los escenarios y los grandes espectáculos musicales.

Ir al cine sigue formando parte de los hábitos de ocio del archipiélago. Baleares registra una media de 1,47 visitas por persona al año, un dato que la sitúa entre las comunidades con mayor frecuencia de asistencia, al nivel de Catalunya y solo por detrás de Madrid y el País Vasco. Durante 2025, las salas baleares vendieron 1,8 millones de entradas y generaron una recaudación de 12,1 millones de euros. Su peso dentro del mercado nacional es relativamente reducido, pero la frecuencia con la que los residentes acuden a las salas revela una afinidad con la experiencia cinematográfica que sitúa a las islas entre los territorios más destacados del país.

La relación con la televisión presenta una cara distinta. Según los datos de Kantar Media recogidos en el anuario, el consumo televisivo en Baleares se encuentra entre los más bajos de España. El documento también sitúa al archipiélago en la última posición en consumo diario de radio, con 78 minutos por persona. El contraste resulta significativo: frente a unos medios tradicionales que pierden protagonismo en el día a día de los baleares, el cine conserva su capacidad para atraer espectadores y convertir el tiempo de ocio en una experiencia compartida.

El teatro mantiene el pulso de las artes escénicas

La actividad escénica balear se apoya, principalmente, en el teatro. Durante el pasado año, las islas acogieron 658 representaciones de artes escénicas, que reunieron a cerca de 86.000 espectadores y generaron una recaudación de 1,7 millones de euros.

De ese conjunto, 614 funciones correspondieron al teatro, la disciplina con mayor presencia en la programación y la que concentró la mayor parte del público. La danza, por su parte, sumó 30 representaciones y más de 14.000 asistentes, mientras que el género lírico registró 14 funciones y cerca de 5.700 espectadores.

Aunque el peso de Baleares en el conjunto nacional sigue siendo limitado en términos de volumen, los datos reflejan una oferta escénica diversa, en la que conviven las propuestas teatrales con otras disciplinas artísticas. Un ecosistema cuya relevancia no depende únicamente de su dimensión, sino también de su capacidad para enriquecer la vida cultural del territorio.

La música, uno de los grandes motores culturales de las islas

Si hay un ámbito en el que Baleares despliega una personalidad especialmente reconocible, es el musical. Durante 2025, el archipiélago acogió 466 conciertos de música clásica, con más de 76.600 asistentes. La programación abarcó desde recitales de cámara y solistas hasta conciertos sinfónicos, música coral y actuaciones de bandas y rondallas.

La música popular, sin embargo, juega en otra escala. Las islas sumaron más de 8.000 espectáculos y cerca de 600.000 espectadores, consolidando este género como uno de los principales focos de actividad musical del territorio.

El pop rock domina con claridad la programación: representa el 88,2% de los conciertos de música popular celebrados en Baleares, una proporción notablemente superior a la media española. A considerable distancia aparecen el flamenco, la música latina y la música española, con una presencia mucho más reducida.

Esta concentración dibuja un mercado con una identidad definida, en el que los sonidos del pop rock marcan el ritmo de buena parte de la oferta. También pone de manifiesto el peso de los conciertos como formato de ocio y encuentro, especialmente relevante en un territorio donde la actividad cultural convive con una potente economía vinculada al turismo y a la experiencia.

La música electrónica, un sello diferencial

La música electrónica merece una mención aparte. Baleares destaca en este género con una cuota del 12%, muy por encima del resto de comunidades autónomas. El País Vasco y Navarra, las siguientes regiones en la clasificación, quedan a una distancia considerable.

El dato refuerza una asociación que forma parte de la proyección cultural de las islas: su vínculo con la música electrónica y los formatos de ocio ligados a ella. Más allá de la programación musical, este universo contribuye a construir una imagen reconocible de Baleares, conectada con las tendencias internacionales y con una oferta de entretenimiento que trasciende el ámbito estrictamente local.

En conjunto, el Anuario SGAE dibuja un panorama de contrastes. Baleares mantiene una posición destacada en la asistencia al cine, registra un consumo contenido de televisión y radio y encuentra en la música popular, especialmente en el pop rock y la electrónica, dos de sus principales señas de identidad cultural.