La sal, uno de los grandes motores históricos de la economía ibicenca, vuelve a ocupar el centro de la agenda cultural de la isla. Sant Josep de sa Talaia celebra del 16 al 18 de octubre la décima edición de la Fira de la Sal, una iniciativa que lleva una década preservando y divulgando el patrimonio histórico, económico, cultural y natural vinculado a las salinas de Ibiza.
Organizada por el Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia, con el apoyo del Consell d’Eivissa y la colaboración del Parc Natural de ses Salines, la feria cumple diez años recuperando tradiciones y acercando a residentes y visitantes el patrimonio histórico, cultural, económico y natural construido alrededor de la extracción de sal. Una actividad que conectó Ibiza con distintos puntos del Mediterráneo y Europa y que dejó una huella profunda en la vida de sus comunidades.
La presentación de esta edición ha apostado por una puesta en escena inmersiva. En la parroquia de Sant Francesc de s’Estany, el actor Miquel Vingut, caracterizado como un antiguo salinero, invita a los asistentes a tocar y sentir la sal antes de guiarlos por un recorrido que evoca los orígenes de esta actividad. La experiencia ha servido para recordar cómo fenicios, romanos y árabes contribuyeron a desarrollar la extracción y el comercio de un recurso que durante siglos resultó fundamental para conservar alimentos, elaborar salazones y generar prosperidad en la isla.
El alcalde de Sant Josep de sa Talaia, Vicente Roig, ha destacado la consolidación de la Fira de la Sal como una cita relevante del calendario insular y el creciente interés que despierta entre los visitantes. También ha reivindicado el papel histórico de Sant Josep y Sant Francesc en la economía de Ibiza y la necesidad de mantener vivo ese patrimonio. En la misma línea, el director insular de Turismo del Consell d’Eivissa, Juan Miguel Costa, ha subrayado la importancia de acercar esta historia a las nuevas generaciones para garantizar la continuidad de las tradiciones.
Tradición, divulgación y experiencias para todos los públicos
La programación recuperará algunos de los gestos más representativos del trabajo en las salinas. Entre ellos destaca el encendido del Fogueró, la señal lumínica que antiguamente anunciaba el comienzo de la campaña y convocaba a los trabajadores, así como las demostraciones de cosecha manual de sal, que permiten conocer de primera mano un oficio transformado progresivamente por la mecanización.
Las visitas teatralizadas a la Torre de la Sal Rossa, las exhibiciones de folclore, la ballada pagesa, las actividades relacionadas con el ecosistema de ses Salines y el mercado artesanal de la plaza de Sant Jordi completarán una propuesta que aborda la sal desde distintas perspectivas: histórica, económica, social y medioambiental.




Una de las novedades de esta décima edición será el minicongreso «Sal de la tierra y sal del mar», a cargo del historiador Antoni Ferrer Abárzuza. El encuentro contará con la participación de Andreu Galera, doctor y director del Archivo Histórico de Cardona, y de José Miguel Marí, salinero de Salinera Española, para profundizar en la relevancia histórica de la sal y su relación con las comunidades que han vivido de ella.
La coordinadora de Turismo del Ayuntamiento, Eva Ruiz, ha destacado el valor divulgativo de una feria que combina actividades inmersivas con propuestas para profundizar en el conocimiento de la tradición salinera. La programación incluirá también una iniciativa dirigida específicamente a las personas mayores, bajo el nombre «La Fira de la Sal con nuestros mayores», con la voluntad de reconocer a quienes conservan la memoria de esta actividad.
El sábado 17 de octubre, la plaza de Sant Jordi concentrará buena parte de las propuestas familiares. Habrá talleres de arte y pintura para niños y adultos, elaboración de sales aromáticas, actividades infantiles y un mercado artesanal. La jornada incluirá la entrega de los premios de Salipinta, el concurso que invita a representar el paisaje, la fauna, la flora y las tradiciones de ses Salines. Este año, por primera vez, la convocatoria incorpora una categoría para mayores de 18 años, ampliando la participación más allá del público infantil. Las obras premiadas se expondrán en el porche de la iglesia de Sant Jordi durante la celebración.
La gastronomía tendrá también un papel destacado. Las demostraciones culinarias recuperarán recetas, productos y técnicas de conservación tradicionales, con elaboraciones como los ossos amb col, una muestra de cómo el legado de la sal continúa presente en la cocina y en las costumbres de Ibiza.
Xicu y Jordi, guardianes de la memoria salinera
La dimensión cultural de la feria se refuerza con la presencia de Xicu y Jordi, los dos gigantes festivos que representan a Sant Francesc de s’Estany y Sant Jordi de ses Salines. Con sus 2,5 metros de altura, ambos se han convertido en símbolos de la tradición y en protectores de una memoria que la organización quiere transmitir a las nuevas generaciones.
Inspirados en los gegants i capgrossos de la cultura popular, están elaborados artesanalmente con materiales como cartón reciclado, capazos de esparto y tejidos de cáñamo y lino. Su imagen evoca los valores que durante generaciones acompañaron el trabajo en las salinas: esfuerzo, solidaridad, compañerismo y orgullo de pertenencia.
Su presencia en la Fira conecta el patrimonio material con el inmaterial y refuerza la voluntad de convertir la celebración en una experiencia compartida entre generaciones. En esa misma línea, las actividades familiares y las propuestas de cuentacuentos en el Auditori de la Sal, a cargo de Accions Teatrals Miquel Vingut, acercarán la historia salinera al público más joven.
Con motivo de su décimo aniversario, la organización ha presentado también una página web propia en la que se podrá consultar el programa y las novedades de esta edición, que contará con Cardona como municipio invitado. La colaboración refuerza el vínculo entre territorios cuya historia está estrechamente relacionada con la producción y la cultura de la sal.
Diez ediciones después, Sant Josep de sa Talaia vuelve a situar este recurso en el centro de su agenda cultural. Del 16 al 18 de octubre, la Fira de la Sal propone un recorrido por más de dos milenios de historia para recordar cómo una actividad económica contribuyó a definir el paisaje, la identidad y la prosperidad de Ibiza. Una celebración que mira al futuro desde sus raíces y que aspira a mantener vivo un legado compartido por toda la isla.

