Baleares

Rels B incendia la Diada de Mallorca: la noche que el hijo predilecto hizo vibrar a 40.000 personas

Rels B regresó a casa para protagonizar uno de los grandes acontecimientos musicales del calendario de la isla ante un Parc de la Mar lleno hasta la bandera.

Rels B en el escenario durante la actuación de este viernes. Foto: Jordi Avellà

El Parc de la Mar se convirtió anoche en el epicentro de la Diada de Mallorca. Ante más de 40.000 personas y con la Seu iluminada como telón de fondo, Rels B regresó a casa para protagonizar uno de los grandes acontecimientos musicales del calendario de la isla. El mallorquín convirtió un escenario monumental, levantado frente a uno de los iconos arquitectónicos de Palma, en el punto de encuentro entre música urbana, identidad local y vocación internacional.

La dimensión de la cita estuvo a la altura del artista. Miles de seguidores llegaron desde distintos puntos de Mallorca para ocupar los alrededores del Parc de la Mar y asistir a un concierto que trascendió la categoría de espectáculo musical para convertirse en una celebración colectiva. Rels B estableció desde los primeros compases una conexión directa con un público que respondió a cada canción como si formara parte de una misma memoria compartida.

El artista repasó diferentes etapas de una carrera que comenzó en Mallorca y que terminó proyectándose mucho más allá de la isla. Su propuesta, construida sobre una combinación de R&B, hip-hop, reguetón, dancehall y pop latino, volvió a demostrar por qué Rels B se consolidó como uno de los nombres más reconocibles de la música urbana en el ámbito internacional. Una trayectoria que encontró anoche, precisamente en su lugar de origen, uno de sus escenarios más simbólicos.

La noche también tuvo momentos en los que el espectáculo quedó en segundo plano. El artista detuvo en dos ocasiones la actuación después de detectar desde el escenario distintas situaciones de tensión entre el público por las aglomeraciones. Rels B pidió a los equipos de seguridad que atendieran las alertas que le trasladaron los asistentes. La enorme concentración de personas hizo que algunos espectadores utilizaran incluso las linternas de sus teléfonos móviles para llamar la atención del artista.

Rels B luciendo la bandera de Mallorca durante el espectáculo. Foto: CIM

«Hay una persona con calor o algo, por favor, una ayudita», pidió en uno de esos momentos. Las interrupciones duraron apenas unos minutos y el concierto continuó después de cada intervención. El gesto reforzó una imagen de cercanía que acompañó a Rels B durante toda la noche: la de un artista capaz de manejar un espectáculo de dimensiones masivas sin perder de vista lo que sucedía a pocos metros del escenario.

Y el escenario estuvo, literalmente, a la altura del evento. La producción se levantó sobre una plataforma de 16 metros, acompañada por seis torres y más de 300 metros cuadrados de pantallas LED de alta resolución. El despliegue visual permitió amplificar cada movimiento y convertir el Parc de la Mar en una gran superficie audiovisual. La iluminación, sin embargo, dejó margen para la ambición: se echó de menos un diseño lumínico más sofisticado, con ráfagas de color recorriendo la pista y focos cenitales envolviendo a las decenas de miles de espectadores.

Mejor sonido que la última vez

Donde sí se percibió una evolución fue en el sonido. Respecto a su anterior concierto en Son Moix, la experiencia acústica mejoró de forma evidente. Los grandes estadios y recintos multitudinarios están concebidos para maximizar la visibilidad y el impacto del espectáculo, no necesariamente para ofrecer la máxima fidelidad sonora. Anoche, al menos desde una posición centrada, el equilibrio resultó notablemente más convincente: los graves golpearon con fuerza, pero sin distorsión, mientras que las voces conservaron una claridad suficiente incluso en los momentos de mayor intensidad rítmica.

Rels B, conocido también como Skinny Flakk, abrió el concierto con Afrolova, una declaración de intenciones de ritmo cadencioso, tropical y marcadamente nocturno. Su letra desenfadada, seductora y veraniega invitó a dejar atrás las penas del pasado y concentrarse en el presente. Un consejo que, por momentos, pareció salido del prospecto de la sala de espera de un gabinete psicológico, pero que funcionó a la perfección ante un público dispuesto a convertir cada verso en una experiencia colectiva.

El gentío que se aglomeró en el Parc de la Mar para disfrutar del concierto. Foto: CIM

La cita tuvo además un componente institucional y emocional. El concierto, organizado por el Consell de Mallorca como uno de los actos principales de la Diada, sirvió como antesala de otro reconocimiento de especial relevancia: este sábado, Rels B recibirá el nombramiento como Hijo Predilecto de Mallorca, una de las máximas distinciones que concede la institución insular.

La elección del artista no pudo resultar más significativa. Rels B representa una generación de creadores mallorquines que ha conseguido transformar una identidad profundamente vinculada a la isla en un lenguaje cultural capaz de viajar por todo el mundo. Su música nació aquí, pero su audiencia dejó hace tiempo de tener fronteras.

Anoche, frente a la Seu y ante más de 40.000 personas, Mallorca celebró su Diada con una de sus exportaciones culturales más reconocibles. Cuando sonó la última canción y las pantallas apagaron sus últimos destellos, quedó la sensación de haber asistido a algo más que un concierto: a un reencuentro entre un artista internacional y la isla que lo vio crecer. Una historia local que, a golpe de beats, terminó convertida en una experiencia global.

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