Elon Musk (Pretoria, Sudáfrica, 55 años) vuelve a estar en el centro del foco tecnológico, esta vez por un supuesto teléfono móvil desarrollado por SpaceX. La polémica comenzó después de que The Wall Street Journal publicara que la compañía aeroespacial habría mostrado a algunos inversores un prototipo de smartphone antes de su reciente salida a bolsa. Según el diario estadounidense, se trataría de un dispositivo de diseño elegante, más fino que un iPhone y todavía en una fase inicial de desarrollo.
Según la publicación, el dispositivo funcionaría con un sistema operativo propio de SpaceX, diseñado para integrar la inteligencia artificial de xAI, la empresa de IA de Musk. También incorporaría un procesador Snapdragon de Qualcomm y estaría concebido para aprovechar herramientas como Grok, el asistente de inteligencia artificial que ya opera en la red social X y en los vehículos de Tesla. Aun así, el proyecto seguiría siendo un prototipo: no tendría nombre comercial y su diseño todavía podría cambiar antes de una hipotética fabricación.
Una de las características que más expectación ha generado es su posible conectividad. Gracias a la red de satélites Starlink, también propiedad de SpaceX, el teléfono podría acceder a internet de alta velocidad sin depender de las redes móviles convencionales, una ventaja que diferenciaría al dispositivo de buena parte de la competencia y que reforzaría el ecosistema tecnológico que Musk lleva años construyendo.
El otro lado de la historia
La información fue desmentida casi de inmediato por Elon Musk. A través de su cuenta en X, el empresario calificó el informe de «totalmente falso» y rechazó que SpaceX hubiera mostrado un prototipo de teléfono a inversores. No es la primera vez que responde de esta manera. Después de que Reuters publicara en febrero que la compañía trabajaba en un móvil con conexión directa a Starlink, Musk también lo negó de forma tajante al asegurar que «no estamos desarrollando un teléfono».
Sin embargo, sus declaraciones sobre un hipotético smartphone no siempre han sido tan categóricas. Hace unos meses reconoció que «la idea de fabricar un teléfono me da ganas de morirme. Pero si tenemos que fabricar un teléfono, lo haremos». En otra conversación con usuarios de X llegó incluso a afirmar que esa posibilidad «no es algo descartable en algún momento». Además, explicó que, si algún día decidiera lanzar un dispositivo, sería muy diferente a los teléfonos actuales y estaría optimizado para ejecutar redes neuronales con la máxima eficiencia energética, un aspecto clave para el desarrollo de la inteligencia artificial.
Un contexto idóneo para nuevos horizontes
Las especulaciones sobre el supuesto móvil llegan en un momento en el que SpaceX estudia ampliar su negocio más allá del sector aeroespacial. En los últimos días, distintos medios estadounidenses han informado de que la empresa analiza ofrecer servicios de telefonía móvil al consumidor y mantiene conversaciones con operadores para apoyarse en infraestructuras terrestres. Paralelamente, la compañía ya colabora con T-Mobile para ofrecer conexión directa entre los satélites de Starlink y teléfonos móviles compatibles.
Por ahora, no existe ninguna confirmación oficial de que el teléfono vaya a convertirse en un producto comercial. Mientras The Wall Street Journal y Reuters sostienen que SpaceX ha trabajado sobre un prototipo e incluso lo ha presentado a algunos inversores, Musk insiste en que esas informaciones son falsas. Entre desmentidos, declaraciones ambiguas y filtraciones, el supuesto smartphone continúa siendo un proyecto rodeado de incógnitas que, de momento, solo alimenta las especulaciones sobre cuál podría ser el próximo movimiento del empresario. ¿Acabará SpaceX lanzando su propio teléfono móvil o todo quedará en un prototipo que nunca verá la luz?

