¿Dónde estabas tú? Es muy posible que el 12 de agosto de 2026 se convierta en punto de referencia del cronograma vital para millones de personas. Un evento que funciona como hito clave colectivo al igual que pudo hacerlo (o no) la declaración del estado de alarma del 14 de marzo de 2020 o la victoria de España en el Mundial el pasado 19 de julio. El eclipse llegó, asombró y se largó, dejando tras de sí un reguero de emociones y lo que será un recuerdo de calado inversamente proporcional a la duración de su puesta en escena. En Baleares, como territorio privilegiado para disfrutar del acontecimiento astronómico del siglo, el seguimiento fue masivo. Los servicios de emergencias registraron cerca de medio centenar de incidentes en los que se incluyen rescates de montaña, choques de embarcaciones y caídas sin mayores consecuencias. En el lado amable del balance, una experiencia única que deparó el momento ideal para celebrarlo en compañía, disfrutar de amigos y familiares en un ambiente festivo o incluso de hacer una pedida de mano.
De esto último fueron testigos los pasajeros del ferry Ibiza-Valencia, convertido en un observatorio flotante por Trasmed y el Departament d’Astronomia i Astrofísica de la Facultat de Física de la Universitat de València. La travesía contó con explicaciones científicas en directo y un seguimiento guiado por los expertos de la UV. El itinerario se coordinó de manera especial a fin de situar el barco en el punto con las mejores condiciones para observar el eclipse con una perspectiva única. Como antesala se desarrolló a bordo un programa de divulgación para todas las edades con talleres participativos, concursos con premios y regalos, charlas sobre eclipses y sesiones de preguntas y respuestas con especialistas.
Con todo, la travesía no estuvo exenta de suspense. Un cuarto de hora antes, la única nube que podía avistarse en el cielo había elegido ubicarse justamente delante del astro rey. «Todo era perfecto hasta ese momento; nadie se lo podía creer», relata Jana Peiró, directora de Pasaje y Marketing de Trasmed. Una nube solitaria que hasta el último momento estuvo amenazando con dar al traste con todo el evento. La broma –y la angustia– duró hasta las 20.20 horas, unos doce minutos antes del eclipse total. Las fases previas se perdieron por el camino, pero a cambio el pasaje vivió un estallido de júbilo apoteósico cuando el horizonte quedó despejado. Fue también en ese momento cuando se comprometió la pareja en cuestión: rodilla hincada, anillo en mano y voz trémula para hacer una pedida con un telón de fondo irrepetible. «Había gente llorando, bailando, gritando… Fue espectacular», explica Jana par resaltar que la naviera del Grupo Grimaldi apuesta fuerte por la divulgación. «El eclipse solar nos ha brindado una oportunidad única para ofrecer a nuestros pasajeros una vivencia irrepetible, y no queríamos dejarla pasar. La colaboración de la Universitat de València nos ha permitido, además, hacerlo con el máximo rigor científico y divulgativo”.

Por su parte, Pablo Cerdá, director del Departament d’Astronomia i Astrofísica de la Facultat de Física de la Universitat de València, destacó el valor de iniciativas como esta para “acercar la ciencia y la investigación que se hace en la Universitat de València a la ciudadanía, así como para compartir esta experiencia única”. Más de 700 personas, entre turistas y residentes, disfrutaron del acontecimiento desde el ferry. De hecho, hubo bastante gente que hizo doblete y recorrió los dos trayectos, ida y vuelta.
La nubosidad sí que aguó la fiesta en algunos puntos de la Serra de Tramuntana, como en Es Port d’es Canonge. Por otro lado, Playa de Palma fue uno de los enclaves de mayor afluencia para observar el fenómeno, por tierra, mar y el aire de los balcones. El Ayuntamiento de Palma estima que cerca de 60.000 personas siguieron el eclipse desde esa localización, donde se disfrutó de una visibilidad perfecta. El Mirador des Grau, en la carretera de la Serra entre Andratx y Estellencs, se llenó de centenares de turistas pese a haber sido acotado como lugar para la observación profesional de los astrónomos. Y las collas de Moros i Cristians de Calvià denunciaron en sus redes un absoluto descontrol en la zona dunar de sa Pinada de Santa Ponça, masificada hasta la lipotimia.
El doctor en astrofísica e investigador colaborador de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Sebastià Barceló, calificó la observación que se pudo vivir en Baleares como «una experiencia única». En declaraciones a Europa Press, destacó que en el momento culminante del fenómeno astronómico «se ha sentido cómo el viento se ha levantado, el color se ha apagado, la temperatura ha bajado y los grillos han empezado a cantar». Barceló reconoció que hasta la llegada del eclipse había vivido la cita en los últimos meses como científico, si bien este miércoles optó por completar la experiencia disfrutándola como «civil». No en vano, aseguró que llevaba esperando un acontecimiento de este calado desde que supo que quería dedicarse a la astrofísica.
El balance final del operativo de emergencias
El eclipse también puso a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de emergencias ante un fenómeno que generó desplazamientos masivos y muchísima actividad en espacios naturales y zonas costeras. La Dirección General de Emergencias contabilizó 46 incidentes relacionados con el dispositivo desplegado con motivo del eclipse entre las 00.00 horas del miércoles y las 00.00 horas del jueves, según el balance oficial. La cifra ofrece una primera fotografía del impacto operativo de una jornada marcada por una movilidad extraordinaria.
El tráfico fue el principal foco de intervención. Los servicios de emergencia atendieron 12 incidentes relacionados con la circulación, a los que se sumaron un accidente de moto y un obstáculo en la calzada. La presión sobre las carreteras se combinó con una mayor presencia de ciudadanos en espacios abiertos y enclaves desde los que se seguía el fenómeno astronómico. La actividad en entornos naturales y marítimos también tuvo un peso relevante. En total, se registraron cuatro personas extraviadas, una de ellas en una zona de playa y tres en áreas de montaña. Además, los equipos de emergencia intervinieron ante dos peatones en peligro, dos caídas de roca y una caída al mismo nivel.
El balance refleja asimismo la dimensión marítima de una jornada en la que el litoral se convirtió en uno de los escenarios preferidos para observar el eclipse. Se produjeron tres incidentes relacionados con embarcaciones, además de una actuación por una embarcación a la deriva y una denuncia vinculada también con una embarcación. En el ámbito sanitario, los servicios atendieron dos consultas médicas y una emergencia médica en la playa. A ello se sumaron cinco emergencias registradas en la vía pública y un accidente ocurrido en un establecimiento. El dispositivo tuvo que hacer frente también a incidencias de naturaleza diversa: cinco intervenciones relacionadas con seguridad, dos denuncias, una violación de domicilio y una operación de búsqueda, entre otras actuaciones.
Próximas citas
El dato más relevante del balance no es únicamente el número total de incidentes, sino que la actividad de los servicios de emergencia no había concluido al cierre del periodo contabilizado. Pasada la medianoche, permanecían abiertos varios incidentes de tráfico en Sóller y Sant Antoni, mientras continuaban las labores de búsqueda de personas desaparecidas en Pollença y Andratx, todo sin mayores consecuencias.
La vicepresidenta segunda del Govern y consellera de Presidencia, Antonia Maria Estarellas, ha hecho este jueves un balance positivo del dispositivo del eclipse, que ha calificado de «éxito». En ese sentido, ha felicitado a la ciudadanía por su «comportamiento ejemplar». También se ha mostrado satisfecha al «hablar del eclipse como una fiesta» en una jornada con pocos incidentes. Según ha resaltado, «el objetivo principal se cumplió», que era «que la ciudadanía estuviera informada».
Por su parte, la presidenta del Colegio de Ópticos-Optometristas de Baleares, Marisina Marí, ha instado a la ciudadanía a acudir a urgencias para ser atendido por un especialista al mínimo síntoma de lesión ocular. Según el Ib-Salut, al menos 20 personas han sido ya atendidas en atención primaria o en hospitales de las Islas por lesiones oculares a raíz del eclipse.
Son los últimos ecos de una jornada inolvidable. La próxima gran cita para Baleares en materia de eclipses es el 26 de enero de 2028. La luna no cubrirá el sol por completo, sino que dejará al descubierto un deslumbrante anillo a su alrededor (diferente del halo luminoso del eclipse total de este miércoles) a última hora de la tarde que gozará de buena visibilidad en el archipiélago. Como cita intermedia, el 2 de agosto de 2027 se podrá ver un eclipse parcial con una cobertura del 80% desde las Islas. Para el próximo eclipse total habrá que esperar más de lo que permite la esperanza de vida de cualquiera de los presentes en el último: no se repetirá hasta el 17 de noviembre del 2180. Un dato que reafirma el carácter único de la experiencia reciente vivida.

