Durante poco más de un mes fueron el centro del planeta. Levantaron la Copa del Mundo, hicieron historia para el fútbol español y convirtieron cada entrenamiento, cada celebración y cada gesto en noticia. Pero incluso los campeones necesitan apagar el modo competición. Y ahora los campeones del mundo hacen lo que mejor se les da (después de jugar al fútbol), es decir, gastarse el dinero en unas vacaciones más que merecidas.
Tras semanas de máxima presión, vuelos intercontinentales y millones de espectadores pendientes de cada movimiento, los futbolistas de la selección española han cambiado los estadios por playas, puertos deportivos, hoteles de lujo y destinos exóticos. Algunos han buscado privacidad; otros, aventura. Hay quien ha preferido el Mediterráneo de siempre y quien ha cruzado medio mundo para perderse entre rascacielos, templos o aguas cristalinas.
Porque las vacaciones también cuentan una historia. Y, en el caso de la España campeona del mundo, hablan de una generación que viaja con la misma naturalidad con la que juega al fútbol: sin fronteras.
Lamine Yamal: del Mundial a la magia del Caribe colombiano

Pocas figuras han salido tan reforzadas del Mundial como Lamine Yamal. Con apenas 19 años, el extremo decidió alejarse del foco europeo para poner rumbo a Cartagena de Indias, uno de los grandes iconos turísticos de Latinoamérica. En varios vídeos de Internet lo hemos visto bailar sin preocupaciones.
Allí se dejó ver recorriendo el histórico Muelle de La Bodeguita, paseando por el casco antiguo y disfrutando del ambiente caribeño lejos del ruido que lo acompaña durante toda la temporada. La elección no parece casual: Cartagena combina patrimonio, gastronomía, cultura y una privacidad difícil de encontrar en muchos destinos europeos.
Ibiza sigue siendo la gran capital del verano futbolístico

Si existe un destino que nunca falla para los futbolistas de élite, ese sigue siendo Ibiza.
Allí coincidieron Ferran Torres y Marcos Llorente, dos perfiles muy diferentes dentro del vestuario pero con una misma receta para desconectar: jornadas en el mar, restaurantes frente a la playa, chiringuitos exclusivos y paseos en yate por algunas de las calas más espectaculares del Mediterráneo.
La isla balear mantiene intacto su atractivo para deportistas internacionales porque ofrece una combinación difícil de igualar: lujo, privacidad, gastronomía y una intensa vida nocturna, todo concentrado en pocos kilómetros.
Pedri: turismo cultural antes del paraíso tropical

Mientras muchos compañeros apostaban por destinos de playa, Pedri eligió un verano mucho más internacional.
El centrocampista viajó primero a Pekín, donde aprovechó para descubrir algunos de los principales iconos culturales de la capital china y compartir imágenes disfrutando de la gastronomía local junto a su familia. Después, su descanso continuó en un escenario completamente distinto: las Maldivas, uno de los destinos más exclusivos del planeta para quienes buscan desconectar entre villas sobre el agua y playas de arena blanca.
Es un recorrido que mezcla dos formas muy distintas de viajar: primero el descubrimiento cultural y después el descanso absoluto.
Nico Williams: el lujo tranquilo de Marbella

No todos los campeones han querido recorrer miles de kilómetros.
Nico Williams volvió a apostar por Marbella, uno de los grandes refugios estivales del deporte europeo. El extremo ha pasado parte de sus vacaciones en una exclusiva urbanización de la Costa del Sol, disfrutando de privacidad, instalaciones de alto nivel y todos los servicios de un resort de cinco estrellas sin necesidad de abandonar la vivienda.
Marbella lleva años consolidándose como uno de los destinos favoritos de futbolistas, empresarios y celebridades internacionales gracias a su combinación de clima, restauración, puertos deportivos y una oferta hotelera difícil de igualar en Europa.
Marc Cucurella: una postal italiana entre Ischia y Capri

Quizá el recorrido más cinematográfico del verano lo haya protagonizado Marc Cucurella.
Tras conquistar el Mundial junto a España, el lateral viajó con su pareja, Claudia Rodríguez, hasta las islas del golfo de Nápoles. Primero hizo escala en Ischia, donde fue visto cenando en el histórico restaurante Giardini Eden y disfrutando de una larga excursión en barco para contemplar la costa desde el mar.
Después llegó el turno de Capri, donde la pareja paseó por la célebre Piazzetta, recorrió las calles comerciales del centro histórico y dedicó varios días al descanso antes de regresar a España para incorporarse a su nueva etapa profesional.
El nuevo lujo de los futbolistas ya no consiste solo en gastar
Hace tiempo que las vacaciones de los grandes deportistas dejaron de medirse únicamente por el tamaño del yate o el precio del hotel.
La generación que acaba de devolver a España a la cima del fútbol mundial parece buscar algo diferente: experiencias, privacidad y tiempo lejos de las cámaras. Cartagena ofrece historia y autenticidad; Pekín, cultura; Capri e Ischia, paisaje mediterráneo; Marbella, discreción; e Ibiza sigue siendo el punto de encuentro donde el verano nunca termina.
Quizá ese sea el verdadero premio después de conquistar un Mundial. No solo levantar la copa, sino recuperar durante unas semanas algo mucho más difícil para una estrella del deporte moderno: el anonimato, aunque sea por unas horas.

