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Spencer Tunick: el negocio detrás del arte que convierte miles de cuerpos desnudos en publicidad para ciudades y marcas

El fotógrafo neoyorquino llega a Gran Canaria el próximo 26 de julio para su quinta intervención en España. Sin cobrar a los participantes ni pagarles, ha convertido sus instalaciones en una herramienta de marketing territorial y de marca que ya han utilizado gobiernos regionales y hasta una cervecera centenaria.

Flanders 2 (Gaasbeek Castle, Belgium) 2011 All images copyright Spencer Tunick/Naked Pavement

El próximo 26 de julio, cientos de personas se despojarán de su ropa al amanecer en Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas para formar, con sus propios cuerpos pintados con los colores de la bandera LGTBIQA+, una composición fotográfica a gran escala. La obra se llama «Gran Spectrum», está enmarcada en el festival Culture & Business Pride 2026, y su autor es Spencer Tunick, el fotógrafo estadounidense que lleva más de tres décadas convirtiendo la desnudez colectiva en una de las formas de arte público más reconocibles y, cada vez más, más rentables del mundo.

Quién es y cómo ha escalado su negocio artístico

Nacido en Middletown, Nueva York, en 1967, Tunick empezó en 1992 fotografiando cuerpos desnudos sin permiso en las calles de Manhattan, lo que le costó varios arrestos. Más de tres décadas después, ha realizado más de 100 instalaciones en ciudades de todo el mundo, y la escala de sus convocatorias ha crecido de forma casi exponencial: 2.500 personas en Montreal en 2001, 7.000 en Barcelona en 2003, hasta alcanzar su récord absoluto en mayo de 2007, cuando 18.000 voluntarios posaron desnudos en el Zócalo de Ciudad de México, la mayor instalación de este tipo jamás realizada y todavía vigente como referencia del género.

Mexico City 4 (Zócalo, MUCA/UNAM) 2007

Su modelo de negocio, sin embargo, no se basa en cobrar entrada ni en pagar a sus modelos. Los participantes se inscriben de forma gratuita y, a cambio de prestar su cuerpo durante las varias horas que dura cada sesión, reciben únicamente una copia firmada y numerada, de edición limitada, de la fotografía final. El verdadero negocio está en otra parte: en quién encarga y financia cada instalación.

All images copyright Spencer Tunick/Naked Pavement

España, quinta parada de una relación que ya dura 23 años

Gran Canaria será la quinta vez que Tunick elige España como escenario. Su primera intervención en el país fue en Barcelona en 2003, con cerca de 7.000 participantes en Montjuïc. Le siguieron San Sebastián en 2007, con 1.200 personas fotografiadas junto a los Cubos de Moneo, y Valencia, con una convocatoria de varios miles de voluntarios. La cuarta fue en 2025, y quizás la más reveladora del modelo de negocio que hay detrás de su arte: Cervezas Alhambra le encargó una instalación en un olivar cercano a Granada, titulada «Retrato Alhambra 1925», para celebrar el centenario de la marca.

Casi 800 voluntarios, cubiertos de pintura corporal verde, en referencia al cristal de la botella «desnuda» de la marca, sin etiquetas, posaron para lo que fue, en la práctica, una campaña de publicidad de marca convertida en obra de arte contemporáneo.

El patrocinio institucional detrás de «Gran Spectrum»

La instalación de Gran Canaria sigue exactamente esa misma lógica, pero con una institución pública como patrocinador en lugar de una marca de cerveza: el proyecto cuenta con el respaldo directo de la Presidencia del Cabildo de Gran Canaria y de Turismo de Islas Canarias.

La elección del enclave no es casual. Maspalomas lleva décadas siendo uno de los destinos LGTBIQA+ más reconocidos de Europa, y España ocupa actualmente el primer puesto del Mapa Arcoíris 2026 de ILGA-Europe, el índice de referencia que mide los derechos legales del colectivo LGTBIQA+ en el continente.

Para una administración turística, asociar su marca territorial a un artista capaz de generar cobertura mediática internacional con una sola imagen, sin apenas coste de producción más allá de la logística, es, en términos puramente publicitarios, una de las formas más baratas de conseguir repercusión global.

El verdadero producto no son los cuerpos, es la imagen

Lo que Tunick ha construido en más de tres décadas de carrera no es solo un lenguaje artístico reconocible, sino un modelo de negocio replicable: convocar a cientos o miles de voluntarios dispuestos a participar gratis a cambio de formar parte de una experiencia colectiva y de una fotografía de recuerdo, mientras el verdadero pago, por patrocinio institucional o de marca, llega de quien encarga la obra y capitaliza después la repercusión mediática.

En un mundo saturado de campañas publicitarias convencionales, una imagen de cientos de cuerpos desnudos formando los colores de una bandera, tomada al amanecer en un paisaje icónico, sigue teniendo algo que ninguna campaña digital ha conseguido igualar todavía: la capacidad de detener el scroll y ocupar portadas en todo el mundo, gratis, durante días.

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