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‘Cómo hacerse inmensamente rico’, el documental con el que Gary Stevenson reabre el debate sobre el impuesto a las grandes fortunas

El estreno del documental de Channel 4 vuelve a poner en el centro del debate la propuesta de Gary Stevenson para que las grandes fortunas paguen un impuesto anual del 2% y financien los servicios públicos.

Gary Stevenson, exoperador financiero y divulgador económico, propone un impuesto del 2% a las grandes fortunas para reducir la desigualdad en Reino Unido. Crédito: Rob Parfitt/Channel 4.

El estreno del documental How to Get Filthy Rich with Gary Stevenson (Cómo hacerse asquerosamente rico) en la cadena británica Channel 4 ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los debates económicos más controvertidos de los últimos años: cómo reducir la creciente desigualdad entre ricos y pobres. Al frente de esta producción se encuentra Gary Stevenson, un exoperador financiero que amasó una fortuna en la City de Londres apostando contra la recuperación económica del Reino Unido y que hoy defiende justo lo contrario de lo que le hizo rico. Su propuesta es tan sencilla como polémica: que las personas con un patrimonio superior a 10 millones de libras (unos 11,7 millones de euros) paguen un impuesto anual del 2% sobre la parte de su riqueza que exceda ese umbral, con el objetivo de reforzar los servicios públicos y reducir la brecha económica.

El documental, producido por Mindhouse, sigue el recorrido de Stevenson por distintos puntos del Reino Unido, donde conversa tanto con trabajadores que sufren las consecuencias del aumento del coste de la vida como con multimillonarios, empresarios, economistas y expertos fiscales. El objetivo es responder a una pregunta que cada vez genera más debate en las economías desarrolladas: ¿deben contribuir más quienes concentran las mayores fortunas?

De ganar millones en la City a convertirse en una de las voces más influyentes contra la desigualdad

La historia de Gary Stevenson explica buena parte del interés que despierta su figura. Criado en una familia trabajadora del este de Londres, consiguió abrirse camino hasta convertirse en uno de los operadores financieros más exitosos de su generación. Durante la crisis económica posterior a 2008 obtuvo millones de libras realizando apuestas sobre el deterioro de la economía británica y el aumento de las desigualdades sociales, un escenario que terminó beneficiando a determinados productos financieros.

Años después abandonó el sector financiero asegurando que no quería seguir enriquecerse gracias a un modelo económico que, a su juicio, perjudicaba a millones de personas. Desde entonces ha centrado su actividad en divulgar economía a través de conferencias, redes sociales y su canal de YouTube, donde reúne más de 1,6 millones de suscriptores. También publicó en 2024 el libro The Trading Game, convertido en un éxito de ventas en Reino Unido.

Un impuesto del 2% para las grandes fortunas

La medida que defiende Stevenson constituye el eje central del documental. Su propuesta consiste en establecer un impuesto anual del 2% sobre el patrimonio que supere los 10 millones de libras (aproximadamente 11,7 millones de euros).

Según sus cálculos, esta medida permitiría recaudar alrededor de 24.000 millones de libras al año (cerca de 28.000 millones de euros), recursos que podrían destinarse a reforzar la sanidad pública, impulsar la construcción de vivienda asequible o incluso reducir la carga fiscal de las rentas medias y trabajadoras.

Para Stevenson, la concentración de riqueza ha alcanzado un nivel que amenaza el equilibrio económico y social del Reino Unido. En el documental recuerda que un reducido grupo de multimillonarios concentra una riqueza similar a la de millones de ciudadanos británicos, una situación que considera insostenible si no se adoptan medidas redistributivas.

El documental enfrenta la teoría con quienes rechazan la propuesta

Lejos de convertirse en un monólogo, la producción de Channel 4 confronta las ideas de Stevenson con voces que discrepan frontalmente de su planteamiento.

Entre ellas figura el empresario Bassim Haidar, que cuestiona si una mayor presión fiscal no terminaría provocando la salida de grandes inversores del Reino Unido hacia países con una tributación más favorable.

También participa el histórico terrateniente Francis Fulford, propietario de una finca valorada en unos 40 millones de libras (alrededor de 46,8 millones de euros), quien sostiene que muchos grandes patrimonios poseen activos de enorme valor, pero carecen de la liquidez necesaria para afrontar un impuesto anual de estas características.

Las críticas más técnicas llegan de la mano del abogado fiscalista Dan Neidle, que cuestiona tanto la viabilidad práctica del impuesto como sus posibles efectos sobre la inversión y la competitividad del país. Entre otras cuestiones, recuerda la enorme dificultad que supondría valorar cada año activos como viviendas, obras de arte, joyas, colecciones, explotaciones agrícolas o empresas familiares, además del riesgo de que parte de las grandes fortunas trasladaran su residencia fiscal al extranjero.

Un debate que divide incluso a los economistas

La propuesta de Stevenson no es nueva, aunque el documental ha vuelto a situarla en primera línea del debate público.

En los últimos años, distintos economistas y organizaciones internacionales han planteado fórmulas para incrementar la tributación sobre los grandes patrimonios con el objetivo de financiar servicios públicos y reducir la desigualdad. Sin embargo, buena parte de los especialistas advierte de las dificultades técnicas y económicas que supone implantar un impuesto permanente sobre la riqueza.

En Reino Unido, la Wealth Tax Commission, integrada por expertos fiscales y académicos, ya analizó esta posibilidad y concluyó que un gravamen anual de este tipo presentaría importantes obstáculos administrativos y un elevado riesgo de deslocalización de capitales, especialmente en un contexto donde las grandes fortunas pueden cambiar de residencia con relativa facilidad.

Más que un documental, una conversación sobre el futuro del sistema económico

Más allá de la acogida televisiva, How to Get Filthy Rich with Gary Stevenson ha conseguido volver a colocar sobre la agenda pública una cuestión que trasciende al Reino Unido. El aumento de la desigualdad, la presión sobre los servicios públicos y el debate sobre cómo gravar las grandes fortunas forman parte de una conversación que también se mantiene abierta en numerosos países europeos y en Estados Unidos.

La propuesta de Stevenson divide a economistas, empresarios y responsables políticos, pero pone sobre la mesa una realidad difícil de ignorar: la concentración de riqueza continúa creciendo mientras millones de hogares afrontan mayores dificultades para acceder a la vivienda, mantener su poder adquisitivo o sostener su nivel de vida.

Con un estilo directo y una historia personal poco habitual, el exbróker convertido en divulgador económico ha logrado transformar una discusión tradicionalmente reservada a expertos en un fenómeno mediático capaz de generar conversación mucho más allá de los círculos financieros. El éxito o el fracaso de su propuesta seguirá siendo objeto de debate, pero el documental deja claro que la desigualdad ya no es solo una cuestión económica, sino también uno de los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo.

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