¿Es Gael García Bernal el actor más interesante de su generación? La respuesta es un rotundo sí. A punto de recibir el reconocimiento Masters of Cinema en la próxima edición del Atlàntida Mallorca Film Fest, conviene recordar por qué es, posiblemente y con permiso de María Félix, la mayor estrella mundial que nos ha dado el cine mexicano. La única persona capaz de manifestarse en los Oscar contra la guerra de Bush, allá por 2003, lleva décadas demostrando esa misma valentía (aparte de grandes dosis de talento, versatilidad y carisma) en cada papel. Entre los roles del astro mexicano, no faltan los personajes reales: fue el Che Guevara en la miniserie Fidel y en la película Diarios de motocicleta, además del mítico luchador profesional Cassandro (el nombre profesional de Saúl Armendáriz) en el filme Cassandro.
Ahora se ha metido en la piel de Fernando de Magallanes en una película que retrata de forma honesta y descarnada el principio de la primera vuelta al mundo. Lo hace en Magallanes, que ha sido dirigida por el filipino Lav Díaz y que se estrena en España el viernes 3 de julio.
En esta ambiciosa producción, que ya se alzó con la Espiga de Oro en Valladolid y formó parte de la selección oficial en Cannes, García Bernal no solo interpreta a una de las figuras más relevantes (y, por qué no decirlo, polarizantes) de la historia mundial, sino que se sumerge en un profundo viaje psicológico y espiritual.
Esta compleja inmersión le ha valido el reconocimiento de su director, el laureado Lav Diaz, quien ha asegurado que «está en otro nivel» y que logró una adaptación total, alcanzando una conexión tan profunda con el navegante que el filme terminó siendo mucho más espiritual de lo que se había planteado el propio cineasta. Para lograr esta inmersión, la película fue rodada en portugués antiguo y lenguas originarias de Filipinas, una decisión que el propio actor abrazó con entusiasmo para darle una textura rítmica y musical auténtica a la historia.
¿Héroe o villano? Así ve Gael a Magallanes
Como comentábamos, la figura de Magallanes es tan monumental como divisiva. Hay quienes ven en el navegante luso un pionero visionario que conectó los océanos Atlántico y Pacífico y epítome de la resiliencia humana (la película ahonda en las severidades de la travesía que, de hecho, acabaron con la vida de Magallanes y la vuelta al mundo fue culminada por el vasco Juan Sebastián Elcano) y quienes lo contemplan como un sádico y tiránico colonialista sediento de sangre (cuya crueldad, precisamente, precipitó su muerte en Filipinas, donde murió en combate contra los nativos).
A lo largo de la promoción de la película, García Bernal ha dejado profundas reflexiones sobre su personaje y la forma en que juzgamos el pasado que sugieren que el mexicano no se encuentra en ninguno de estos extremos. «Analizamos el siglo XVI con categorías morales del XXI y así es imposible entender nada», ha asegurado en una entrevista a El Cultural, mientras que, para Pijama Surf, ha manifestado no creer «en el revisionismo fácil de contar la historia desde nuestro lado. Se trata de desacralizar la Historia con mayúscula y entender por qué la gente hacía lo que hacía, desde dónde actuaba, qué tenía enfrente».
Por qué no perderse Magallanes
Más allá de la magistral actuación de García Bernal, la película brilla por su intención de equilibrar la narrativa histórica. La historia de la primera circunnavegación del globo se ha contado tradicionalmente desde una visión exclusivamente europea y heroica, basándose en los escritos del cronista Antonio Pigafetta.
Sin embargo, el filme de Lav Diaz (que se deleita poéticamente en largos planos oceánicos y selváticos) busca integrar la perspectiva malaya y filipina. La cinta otorga un peso fundamental a personajes históricamente silenciados como Enrique de Malaca, el esclavo de Magallanes que, al hablar la lengua nativa a su llegada a Filipinas, bien podría ser considerado el primer hombre en dar realmente la vuelta al mundo.
Además, la película se atreve a cuestionar los propios mitos filipinos. Explora la posibilidad de que Lapulapu —el gran héroe nacional filipino al que se le atribuye haber matado a Magallanes en la batalla de Mactán— no haya sido una persona real, sino una invención colectiva para personificar la resistencia indígena. En la visión del director, Magallanes no muere a manos de un solo hombre, sino por el esfuerzo colectivo de una población que se negaba a ser convertida por la fuerza.

