Uno de los torneos, si no el que más, prestigioso que puede ganar cualquier tenista es Wimbledon. La edición de este año empieza este lunes, 29 de junio y terminará el 12 de julio con la disputa de la final masculina. El campeonato se celebra desde hace más de un siglo en el All England Lawn Tennis & Croquet Club, en Londres, un recinto que simboliza la tradición y la exclusividad dentro del tenis mundial.
El club cuenta con un máximo de 500 socios. Para acceder a él no vale con tan solo pagar una cuota, sino que hay que obtener el respaldo de cuatro socios de honor, que son los fijos, que avalen la candidatura y que conozcan personalmente al aspirante desde hace, al menos, tres años. Una exclusividad que convierte al All England Club en uno de los espacios deportivos más selectos del mundo.
Las instalaciones tienen 18 pistas de hierba para competir, 14 pistas de entrenamiento sobre la misma superficie y tres pistas de croquet. Durante estas dos semanas al año se transforman en el epicentro del tenis internacional y en un importante motor económico.
Los datos financieros publicados por el All England Lawn Tennis Club de 2024, muestran la fortaleza económica del torneo. Wimbledon generó unos ingresos de 406,5 millones de libras esterlinas, el equivalente a cerca de 479,7 millones de euros, una cifra superior a los 448,6 millones de euros registrados el año anterior. Este crecimiento se explica, principalmente, por el aumento de la venta de entradas, los contratos de patrocinio y los derechos audiovisuales, que siguen siendo las tres grandes fuentes de financiación del torneo.
Sin embargo, organizar el Grand Slam británico también supone un importante desembolso económico. Los costes de organización alcanzaron los 352,1 millones de libras esterlinas, alrededor de 415,5 millones de euros, frente a los 385,1 millones de euros del ejercicio anterior. Entre estos gastos se incluyen la preparación y mantenimiento de las instalaciones, el personal, la logística, la seguridad, la producción televisiva y la bolsa de premios que reciben los jugadores.
Tras descontar estos costes, el torneo obtuvo un beneficio de 54,3 millones de libras esterlinas, unos 64,1 millones de euros. No obstante, el beneficio neto descendió ligeramente hasta los 5,1 millones de libras, aproximadamente seis millones de euros, frente a los 6,8 millones obtenidos en 2023. Esta reducción responde al incremento de los costes operativos, aunque no altera la estabilidad financiera de la organización.
Además, otro de los mayores desembolsos de Wimbledon corresponde al reparto de premios. En 2024, el torneo destinó una cifra récord de 50 millones de libras esterlinas, cerca de 59 millones de euros, para premiar a los participantes. Los campeones individuales recibieron 2,7 millones de libras cada uno, mientras que los finalistas obtuvieron 1,4 millones. Los jugadores eliminados en primera ronda también percibieron una compensación de 60.000 libras.
El precio de los premios se ha duplicado en la última década
La bolsa de premios se ha duplicado en apenas una década. En 2014 ascendía a 25 millones de libras y, diez años después, alcanzó los 50 millones. Además, aumentaron los premios en todas las categorías, incluidas las competiciones de dobles, la fase previa y los torneos de tenis en silla de ruedas.
El dinero destinado a los jugadores representa el 12,3 % de los ingresos totales del campeonato. Más allá de los beneficios del torneo, una parte importante de los ingresos vuelve al tenis británico. En 2024, Wimbledon distribuyó cerca de 58,8 millones de euros a la Lawn Tennis Association (LTA), la federación británica, para impulsar el desarrollo del tenis base y profesional en el Reino Unido.
Sus cerca de 480 millones de euros de facturación lo mantienen por encima del Roland Garros y del Open de Australia, aunque todavía por detrás del US Open, que en 2024 volvió a consolidarse como el Grand Slam con mayor capacidad de generar ingresos gracias a la venta de entradas, la hospitalidad, los patrocinios y los derechos televisivos.
Con casi medio millar de millones de euros de facturación anual, un modelo de negocio consolidado y una tradición que lo distingue del resto de competiciones, Wimbledon continúa siendo mucho más que un torneo de tenis, es una de las marcas deportivas más valiosas y rentables del mundo.

