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‘Yes Sir, I Can Boogie’ de Baccara: la canción española de los 70 se cuela en el Mundial

Este jueves debutará Escocia contra Brasil en su tercer partido del Mundial después de su derrota frente a Marruecos el pasado 20 de junio.

Mayte Mateos y María Mendiola. Fotografía: Getty Images.

Cantar una canción elegida por todo un país, agitar una bandera y celebrar juntos cada gol es una de esas tradiciones que convierten al Mundial en mucho más que una competición deportiva. Durante estas semanas, las diferencias dejan de existir y miles de personas se juntan con un mismo deseo, tan solo buscan acompañar a su selección hasta el final. Escocia, más allá de utilizar su himno oficial, ha encontrado otra forma de unirse, con una canción de forma inesperada. Porque, aunque su himno oficial sigue siendo otro, hay una canción que ha terminado por apropiarse de cada celebración y de cada grada, Yes Sir, I Can Boogie.

Este jueves, 24 de junio, Escocia debutará ante Brasil su tercer encuentro en la lucha por la Copa del Mundo. El partido, que se jugará a las 00.00 horas, llega después de la derrota sufrida el pasado 20 de junio frente a Marruecos por 0-1. Sin embargo, más allá de los resultados, hay algo que continúa acompañando a la selección y a sus aficionados en cada desplazamiento: la canción de Baccara que se ha convertido en la banda sonora no oficial del combinado escocés.

La historia de esta canción empieza mucho antes del fútbol. Baccara, el dúo formado por Mayte Mateos (Logroño, 75 años) y María Mendiola (Madrid, nacida en 1952 y fallecida en 2021 con 69 años) en 1977, nació después de que ambas se conocieran en el ballet de Televisión Española, inspiradas por las populares gemelas Kessler. Aquel mismo año lanzaron Yes Sir, I Can Boogie, un tema que las convirtió en el primer grupo español en alcanzar el número uno en Reino Unido y que terminó entrando en el Libro Guinness de los Récords. La canción llegó a vender millones de copias y se convirtió en uno de los grandes fenómenos de la música disco.

Sin embargo, su segunda vida llegaría décadas después y de la manera más improbable. Todo comenzó en 2015, cuando Andy Considine, entonces jugador del Aberdeen, protagonizó un vídeo en el que aparecía disfrazado, con minifalda, sujetador y pintalabios, bailando el éxito de Baccara durante una despedida de soltero. La grabación se hizo viral, aunque fue en 2020 cuando la canción pasaría a la actualidad en el fútbol escocés.

Ese año, tras lograr la clasificación para la Eurocopa por primera vez en veinticinco años, los jugadores recuperaron la canción para celebrar la victoria en el vestuario. Las imágenes del equipo cantando y bailando al ritmo de Yes Sir, I Can Boogie se difundieron rápidamente y la afición hizo el resto. Las emisoras comenzaron a reproducirla sin descanso, miles de seguidores compartieron vídeos interpretándola en redes sociales y el tema volvió a situarse entre las canciones más escuchadas.

Desde entonces, el tema acompaña cada desplazamiento de la Tartan Army. Suena en trenes, aviones, pubs y estadios. Este Mundial no ha sido una excepción. Aunque el himno oficial escocés continúa siendo Flower of Scotland, la canción de Baccara ha terminado convirtiéndose en la auténtica banda sonora emocional de sus aficionados, que la corean como si hubiese formado siempre parte de su identidad futbolística.

No es frecuente que una canción publicada en 1977 encuentre una nueva generación dispuesta a apropiarse de ella casi medio siglo después. Tampoco que un éxito español termine siendo adoptado por un país distinto al suyo como símbolo de celebración colectiva. Pero eso es precisamente lo que ha sucedido con Yes Sir, I Can Boogie: una canción nacida de la música disco que hoy acompaña a miles de escoceses en cada partido, recordando que algunas canciones nunca desaparecen; simplemente esperan el momento adecuado para volver a sonar.

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