Tal y como canta Rosalía (33 años, Sant Esteve Sesrovires) en La Yugular: «Mira yo no tengo tiempo para odiar a lucifer, estoy demasiado ocupada amándote a ti Undibel», es como nos sentimos nosotros, espectadores y fans, al admirar cada paso que da nuestra artista celestial en el escenario del Lux Tour. Es como si su show nos apartara del mal y nos guiara a la luz en cada concierto. Esta vez, tras su cancelación de tres conciertos por razones personales, la motomami ha vuelto a desplegar sus alas en Boston, donde su culto indumentario se ha rendido a otro dios de la moda: Dior.
Cuatro looks nuevos son los que protagonizan la nueva etapa estadounidense del espectáculo de fe y divinidad femenina que lleva sirviendo la catalana desde que comenzó el tour de su cuarto disco de estudio en Lyon. A partir de ahora, Rosalía confiará en la visión creativa de Jonathan Anderson, desarrollando su propuesta visual en estrecha colaboración con la maison Dior, de la que la artista es embajadora global desde 2024.
En su línea estética celestial, el nuevo imaginario continúa la misma narrativa que ha definido hasta ahora todo el tour: iconografía religiosa y espiritual. Solo que esta vez, traducida en la alta costura de una de las maisons más sagradas. Hasta ahora, habíamos visto zapatillas de ballet de punta, faldas de tul de Ann Demeulemeester, corsés de Daniil Antsiferov, vestidos de seda con alas de Ilya Migmoon, enaguas de Rosario Reverte, prendas de punto de Fernanda Castro, junto a capas de encaje bordado y tocados que reinterpretan hábitos monásticos.
Ahora, tendremos que venerar el talento de Jonathan Anderson, y sinceramente, no podríamos ser más devotos.
Las nuevas alas de Rosalía
Para el primer acto, Rosalía descendió al escenario dando vida a Sexo, Violencia y Llantas, en la que apareció esculpida en luz de color marfil. Un conjunto de Dior compuesto por una camiseta sin mangas y un tutú de organza etérea, donde medallones de hojas parecen flotar como reliquias celestiales, bordados con lentejuelas blancas y abalorios diminutos .
Su primera metamorfosis la llevó hacia un reino más sombrío, casi litúrgico cuando ‘Berghain’ comenzó a sonar. Ya no estaban presentes los característicos cuernos que evocaban El aquelarre de Goya; en su lugar, Rosalía emergió como una sacerdotisa de otro tiempo. Vistió un fino vestido de jersey negro atravesado por alamares bordados -botones de Brandeburgo- y coronado por un sombrero de satén tipo tricornio de la colección prêt-à-porter primavera 2026 de Dior. Un conjunto pensado para acompañar el ritmo del techno-pop que marca el momento más «ravero» del show.
Más tarde, el universo se tornó azul y capeado. Rosalía apareció con un vestido de Dior de silueta con panier y abertura frontal, decorado con cintas de raso entrelazadas en un degradado azul durante la interpretación de ‘Can’t Take My Eyes Off of You.
Su bendición final, fue como ver a un ángel. La artista vistió una capa con alas de organza y plumas de gasa, un sujetador de satén blanco acolchado y unos pantalones cortos con bordados de organza en color marfil.

Visto lo visto, de momento todo va de «lux» por aquí. ¿Quién mejor que Dior para dar alas a la feminidad más divina?

